Patria, piel, eufemismos.

Patria, piel, eufemismos.

por Fernando Colmán 

IMG_3442
Gustavo Beckelmann, Monumento a la Defensa Nacional, promulgado por Ley N° 2152 / 2003.

“Mi patria es esto
y todo
y más
o lo que sea,
menos esa aguja oxidada
que en cada fecha patria
exigen los patriotas
patrioteros
que nos clavemos en el pecho”
Eulo García

En una visita al Museo Militar del Ministerio de Defensa Nacional, en coincidencia con la fecha conmemorativa del día de hoy, la Batalla de Boquerón durante la Guerra del Chaco (1932), conversamos con Don Esquivel, en la sala que rinde homenaje al Mcal. Félix Estigarribia. Con respecto a la contienda, nos señaló la importancia de esta fecha: “ellos quisieron avanzar por este terreno, con ayuda del alemán Hans Kundt, que venía de haber participado en la Primera Guerra Mundial, pero le frenamos acá, le frenó la falta de agua”, en el museo se pueden encontrar datos interesantes, como la presencia rusa durante la mencionada contienda, uniformes y armas de altos mandos.
En la fachada de la institución, yace la obra del artista paraguayo Gustavo Beckelmann, con la inscripción: “Serán allá nuestros pechos las murallas”, proclamado “monumento a la defensa nacional” por una ley del 2003, con una frase de la canción “Himno a la Raza” de Marcelino Noutz, según reza la descripción ubicada en el sitio. La pieza está representada con torsos desnudos, que podríamos decir, se encuentran alejados de la obsesión de un tipo de belleza típico del siglo XX. O del canon neoclasicista, utilizado con renuencia por el poder político. Si bien, esta obra emergió en las mismas condiciones, no representaría, el canon didáctico de la perfección, sino de cómo son los cuerpos humanos, sin el velo de lo artificioso.
Es piel, hecha del mismo metal con el cual fueron acuñados los 7.850 nombres de quienes participaron de la contienda, una piel que pareciera confrontarnos aún al paso del tiempo, que siente, aún más que el río de transeúntes que la percibe e ignora. Nos interpela, por sobre todo, a cuestionar nuestro compromiso con este fragmento de tierra que habitamos y con el espacio ganado a costa de tantas muertes, que en canciones patrióticas es exaltado, pero en la vida real, naturalmente deteriorado. Basta con fijarnos en los índices de deforestación, que mencionan la deforestación de 642 hectáreas por día, o hacer el ejercicio de cerrar los ojos e imaginar el invierno que no tuvimos, la piel, ahora nuestra, puede servirnos de testigo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s