Sinagoga UHP/Equipo de Arquitectura

Sinagoga UHP

Autores del proyecto: Viviana Pozzoli y Horacio Cherniavsky

Colaboradores: Jonathan Sosky y Diego Soto.

Año: 2017-2019

Ubicación: Asunción, Paraguay

Fotografías: Leonardo Méndez

El proyecto nace como producto de un concurso internacional para rehabilitar una antigua construcción que la Unión Hebraica del Paraguay usaba como sinagoga. El desafío de proponer un espacio de ceremonias exige una reflexión con respecto a la esencia religiosa y la cultura que la envuelve.

Imaginar un espacio de introspección y oración sugiere la creación del silencio, donde el rito se convierte en protagonista.
Analizando el masterplan e intentando darle la imagen y el espacio que le
corresponde al programa, iniciamos el proceso de diseño mediante la ubicación de dos prismas, uno como umbral y el otro como contenedor del recinto sagrado.
Estos dos volúmenes convergen en la unión y se complementan, tanto  estructuralmente comomorfológicamente.

La carcasa exterior funciona como una caja fuerte, controlando el acceso de la
sinagoga mediante puertas metálicas que protegen el interior.

Este gran contenedor se desglosa en una primera pieza que construye la transición
de escala y enmarca el acceso a la sinagoga. La segunda pieza, más grande, delimita el espacio interior y marca la presencia del templo. El concepto del primer prisma dentro del otro es muy claro, creando esa amortiguación entre el exterior, amplio y ruidoso, a un interior silencioso y espiritual. Los parasoles de acero logran crear un velo que estructura el ingreso principal y oculta el contenido.
Los materiales utilizados expresan su verdadera naturaleza. El hormigón visto
demuestra la solidez y la fortaleza que representa el material como protector del
templo.

El metal oxidado representa la resiliencia, capacidad de superar toda
adversidad, característica de la comunidad judía. La madera utilizada en el interior da cobijo, así como confort térmico y acústico. De esta manera, el exterior es la antítesis del interior, creando una dicotomía entre exterior-interior, frío-cálido, ruido-silencio.

La transformación de construcciones antiguas pertenece a la serie de criterios
sostenibles que consideramos fundamentales a la hora de crear un nuevo proyecto.

Repensar lo existente nos permite plantear nuevas alternativas sin tener que desechar el esfuerzo y la energía invertida en un determinado lugar y en un determinado tiempo.

Anexo II del Club Centenario/Christian Ceuppens y Liz Gulino

Anexo II del Club Centenario

Arquitectos: Christian Ceuppens y Liz Gulino

Colaboradores: Gabriela Paiva y Nathalie Rodas.

Año: 2016-2018

Ubicacion: Asunción, Paraguay

Fotografías: Alejandro Patiño

Un nuevo edificio con un concepto contemporáneo que a su vez preserva y potencia la memoria de la ciudad, las tradiciones de un Club. Creando un nuevo espacio con carácter emblemático para los socios.

La propuesta conserva el frente de la casona como elemento articulador de un nuevo conjunto, dándole jerarquía al acceso del salón por medio de la misma.

El conjunto está compuesto por 4 elementos o espacios:

1. Casona: acceso y salas de apoyo

2. Punto de acceso: expansión y sombra al aire libre

3. Salón para 400 personas. Superficie de 770 m2

4. Servicios

La composición se unifica mediante elementos virtuales que son la estructura de la pérgola y cubierta: los pórticos.

Proponemos un sistema estructural que posibilita una ejecución rápida de la obra.

Sistema estructural:

Una estructura de rápida ejecución, mayormente obra seca, con elementos livianos. Se optan por pórticos metálicos que definen la secuencia de espacios, desde la casona antigua, al patio y el salón.

Liberan el espacio interior del salón como una planta libre. Los pórticos unifican todo el conjunto.

Relación de llenos y vacíos: el vacío propuesto como espacio de transición. Se integra al patio de acceso arbolado, dando mayor jerarquía tanto a la construcción antigua como al ingreso del salón principal.

 

Concurso nacional de anteproyectos para la Escuela de Música y Vida de la Orquesta de instrumentos reciclados de Cateura

Concurso nacional de ante proyectos para la Escuela de Música y Vida de la Orquesta de instrumentos reciclados de Cateura.

Organizado por Transformación Paraguay, Orquesta de instrumentos reciclados, OCA Arquitectura y los Hermanos Capuchinos

Primer Puesto: 

Equipo de Arquitectura: Viviana Pozzoli, Horacio Cherniavsky, Roque Fanego, Melissa Figueredo, Renato Duria, Magalí Ibarrola, Diego Soto.

Para un arquitecto, más que la habilidad de imaginar espacios, lo importante es la capacidad de imaginar vida”. -Aulis Blomstedt

El programa obligaba que nos cuestionemos acerca de la realidad que intentamos impregnar en el barrio y en las vidas de las personas que usarían el edificio. ¿Es posible que la arquitectura esté perdiendo o renunciando a su capacidad de incorporar valores colectivos idealistas como aporte al desarrollo de una cultura?

Pensamos en resolver la incógnita mediante hechos, dejando las suposiciones de lado. Hechos tan esenciales y necesarios como el encuentro o la libertad. Entendiendo a la arquitectura como artefacto (artificio producido por el hombre) decidimos crear un continente, en este caso el prisma desprendido, y un contenido, la vida. No buscamos formas extravagantes ni sobreesfuerzos estructurales, sino una síntesis entre voluntades colectivas y realidades materiales.

Optamos por dos tipos de construcción, que son, la construcción en húmedo y la construcción en seco. La construcción en seco se relaciona a lo tectónico, al ensamblaje, lo articulado, liviano, desprendido del suelo, ligero, ingrávido. La construcción en húmedo se relaciona a lo estereotómico, lo pesado, lo pétreo, arraigado al suelo, buscando la solidez y la transmisión directa de la gravedad. Como propuestas antagónicas, el volumen se configura mediante lo tectónico, los encuentros y las uniones en seco, que descansa sobre el basamento estereotómico, configurando toda la planta baja. Este prisma se eleva mediante pilares de hormigón armado que descansan sobre un cabezal que distribuye las cargas a pilotines hechos a mano. Toda la estructura del volumen superior se arma modularmente con un equipo de herreros, pudiendo inclusive prefabricar los módulos y los ensamblajes in situ.

Estudiando el asoleamiento y los vientos predominantes, orientamos el volumen de la forma más conveniente en climas como el nuestro, situando las caras más chicas este-oeste y las caras largas norte-sur, con sus respectivos aleros. La permeabilidad del volumen superior consigue la correcta ventilación cruzada, mitigando la humedad y el calor mediante técnicas pasivas de acondicionamientos. El doble techo de paneles de OSB en la parte interna y chapa ondulada en la externa crean una cámara de aire que aíslan térmicamente el espacio interior, logrando el apropiado confort térmico interior.

Todos los muros de la planta baja se construyen con ladrillos de suelo cemento, fabricados in situ mediante mingas (trabajo comunitario voluntario con fines de utilidad colectiva). El empoderamiento de una comunidad constituye en el principal valor que pretende dejar la construcción del proyecto.

Segundo Puesto:

Sebastian Domanizcky, Carlos Lara, Kathia Ruiz Acha y Sergio Fanego

El edificio propuesto además de cumplir con las exigencias espaciales de una escuela de música, sirve además como refugio de emergencia ante las posibles inundaciones.
Su construcción compacta permite liberar la mayor cantidad de suelo posible convirtiéndose este, no en el patio de la escuela, sino el patio de la comunidad.

Museo del Barro/Carlos Colombino

Museo del Barro

Arquitecto: Carlos Colombino

Año: 1979

Ubicacion: Asuncion, Paraguay

Fotografias: Salma Abraham ©️

El Centro de Artes Visuales/Museo del Barro empieza a construirse en Isla de Francia en 1979 bajo proyecto de Carlos Colombino. En 1984 se inaugura la primera sala que pasó a llamarse “Josefina Plá”. El proyecto se amplia a fines de los 80 con las salas permanentes de las colecciones de cerámica y talla popular y arte urbano, y en los 90 con las salas de arte indígena, hasta conformar el complejo arquitectónico que es hoy.

“La relación que establecen las obras arquitectónicas de Colombino con el entorno urbano y paisajístico pone de manifiesto esa vocación de articular de maneras novedosas lo público y lo privado. Una rara fluidez de esas relaciones emana de ellas. Son espacios privados que de un modo u otro, están al servicio del espacio público. O, más bien, están creando un concepto nuevo de espacio público allí donde no lo había. El caso del Museo del Barro es tal vez el más claro y evidente. Tal vez lo que ocurrió cuando una tormenta voló su techo y los vecinos acercaron espontáneamente su ayuda para reconstruirlo sea la anécdota que mejor ilustra lo que quiero decir. (…)

Lo que primero llama la atención en sus construcciones es la multiplicidad de puntos de vista, que ocultan y a la vez dejan entrever estructuras y ángulos a primera vista insospechados. Son espacios intersticiales, trasparentes, que se multiplican a medida que uno habita dentro de ellos. (…)

La suya es una intervención modernista en el paisaje cálido, húmedo, terroso a veces y otras veces verde intenso del ambiente paraguayo, traducida en líneas rectas netas, planos blancos o de colores vibrantes (hay un azul que se descubre aquí y allá). Introduce moderadas dosis de violencia rectilínea en ese paisaje, aunque rara vez presenta ángulos rectos. Diagonales, ángulos agudos, puntas que se elevan exentas de los muros, filos, aberturas trapezoidales, rajas altísimas, introducen algo de irracional, algo de desmesura expresiva en sus formas arquitectónicas que –dimensiones y color mediante- vibran en armonía con el entorno.”