Entrevista a Goma Oficina

Por Martín Álvarez

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La noche del segundo día de la XI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU), nos sentamos con integrantes de Goma Oficina (Lauro Rocha, Pedro Beresin, Eduardo Verri y Vitor Pena; llegados desde Brasil) bajo un árbol en el patio del ‘Agujero de Vysoka’, la reformada casa de Rubén Vysokolan en la Chacarita. El árbol nos regaló flores que caían sobre nosotros mientras los entrevistados hablaban de sus impresiones de Paraguay, adquiridas a lo largo de una profunda investigación. El fruto de ese trabajo es el libro Arquitecturas Contemporáneas en Paraguay, a publicarse próximamente. Es una mirada de los autores, desde su cosmovisión, a la arquitectura de los últimos años en Paraguay. Con él pretenden divulgar el quehacer experimental de este período en nuestro medio a su país, al resto de América Latina y el mundo.
MARTÍN ÁLVAREZ (MA): Podemos empezar con una breve presentación de cada uno y cuéntennos cómo se unieron al proceso del libro.
LAURO ROCHA (LR): Soy Lauro, arquitecto; me gradué en la Escola da Cidade, en São Paulo, y empecé a fotografiar arquitectura al comienzo de la universidad para pagar la mensualidad. Después de graduado empecé a fotografiar profesionalmente, ya como arquitecto. Desde el 2013 formo parte de Goma Oficina y desde el 2014 hice un par de viajes a Paraguay por interés propio. Luego este interés llegó al grupo y surgió la idea de compilar, de hacer un libro, una muestra.

PEDRO BERESIN (PB): Soy Pedro Beresin, graduado en la Escola da Cidade. Hice una maestría en la FAU USP en Historia de la Arquitectura, ahora estoy haciendo un doctorado en la misma carrera y soy profesor de Historia de la Arquitectura en la Escola da Cidade. Hace dos años que Lauro y Vitor me invitaron a empezar esta investigación acerca de Paraguay y este grupo de arquitectura contemporánea y creo que fue un proceso muy bueno, largo, intenso y estamos muy contentos.
EDUARDO VERRI (EV): Yo soy Eduardo, de Maringá, donde hice mi grado, y empecé una maestría en 2014, al mismo tiempo que Lauro vino [a Paraguay], lo conocí a Lauro por medio de los paraguayos, que me decían siempre ¡Ah! El otro brasileño que viene, tienes que conocerlo. Al final, Brasil no es tan grande, ¿no? Terminé la maestría en 2016 y hablé un poco sobre los profesores del taller E, y empecé a intentar comprender cómo funciona el grupo que tiene muchas generaciones, muchos arquitectos, y entré a trabajar en el libro ya este año, más o menos en abril.
VITOR PENA (VP): Mi nombre es Vitor, soy arquitecto también, estudié con Lauro y Pedro en la Escola, e hice una maestría en el Instituto de Pesquisas Tecnológicas de Sao Paulo. Nuestra preocupación con el libro no era solamente tener los proyectos, nos interesaba saber más sobre el territorio ya que sabíamos que podíamos hablar de cosas en común con Brasil, y con América Latina en general.
LR: El grupo que hizo el libro es más grande. Lena que es historiadora; María Cau, Christian, Ana David y André Stefanini trabajaron en el diseño gráfico; Fernando Banzi es otro fotógrafo que trabajó en la selección de las fotos. Y Guilherme Tanaka ayudó a hacer todo el rediseño de los proyectos para el libro.
EV: Además, Javier Rodríguez [Alcalá] escribió un texto.
MA: ¿Cómo fue que se enfocaron en Paraguay? ¿Cuál fue el primer puntapié que les hizo mirar a nuestro país?
EV: Yo crecí en Foz [de Iguaçu], y la imagen que tenemos de Paraguay desde Brasil es siempre de Ciudad del Este. Luego fui a Maringá a estudiar, y más adelante hice una pasantía en Alemania. Allá mi jefe siempre hablaba de que estaba en la frontera con Francia y se sentía más francés que alemán. Yo quería estudiar algo en la maestría y esto me hizo pensar que un problema que tenemos en Brasil es que no miramos alrededor. En 2013 fueron Sergio Fanego y Miguel Duarte a Maringá a hacer un workshop con estudiantes y enseñaron sus obras, pero enseñaron también las de Javier Corvalán, Solano [Benítez] y las de otros. Entonces para mí nació esa curiosidad y la intención de mirar al lado e intentar hacer que estos nombres se hicieran un poco más conocidos en Brasil. Y en el proceso de mi maestría que fue del 2014 al 2016 creo que ya hubo una gran diferencia con las bienales en Venecia, con las fotos de Lauro, con otras publicaciones y creo que hoy, por lo menos en São Paulo con ese contacto con la Escola ya se conoce mucho más. Pero todavía en el resto de Brasil se desconoce.
LR: Mi aproximación empezó con una charla de Solano en FAU USP, que para mí fue algo muy fuerte, creo que fue más o menos en 2010. Y pensé tengo que visitar Paraguay para conocer las obras. Y fue un tiempo en que yo necesitaba una cámara nueva y bueno, pensé, me voy a Ciudad [del Este] para comprar una cámara y sigo. Y me quedé como un mes viendo obras. Llegué a Asunción solo y fue fuerte, me impresionó mucho cómo la ciudad es una ciudad latinoamericana con toda la complejidad y con la belleza que tienen nuestras ciudades. Y luego de hacer un gran recorrido por las obras pensé tengo que volver ahora para tomar fotos. Pasé meses en São Paulo buscando revistas, publicaciones que podrían tener interés en tomar fotos y realizar viajes acá. Y ahí empezó la cosa, volví para tomar fotos de obras para la revista aU, y por eso empezaron otros viajes y empezó el contacto. Por mi contacto la Escola vino a Paraguay, y así comenzó mi aproximación.
PV: Mi pasión es distinta; yo conocía las obras de los arquitectos de acá que estaban en las fotos de Lauro y en las revistas. Y cuando me dijeron queremos hacer una investigación, queremos estudiar a esta arquitectura, no la conocía muy bien, pero tenía mucho interés en comprenderla. Especialmente porque no soy arquitecto de oficio pero soy profesor, estoy formando a los arquitectos. Desde hace cuatro años que estoy con mis alumnos, hablo con ellos, enseño Historia de la Arquitectura. Todo está muy conectado con la disciplina arquitectónica para nosotros; la arquitectura es una herramienta para transformar la sociedad. La situación está muy difícil para los que se están formando ahora, tienen ganas de hacer algo, de organizar los espacios, pero no tienen ayuda del Estado, los que tradicionalmente estaban contratando a los arquitectos ya no lo hacen. Es un nuevo momento.
EV: En Brasil el Estado siempre fue muy fuerte; entonces todas las grandes obras siempre tuvieron ayuda del gobierno. Y creo que ahora Paraguay nos da una lección de cómo intentar por otros caminos que no son los oficiales a los que nosotros estamos acostumbrados.
PB: Exactamente; nosotros estamos empezando a no tener más este contexto de producción de arquitectura y organización de la profesión. Y mientras tanto nuestros vecinos están trabajando en un contexto semejante y en estos últimos años están haciendo cosas excepcionales. Vitor y yo hemos venido en coche desde Ciudad del Este. Y decíamos mira esto, es como muchas partes de Brasil, como muchas partes de Chile, como muchas partes de Argentina, ¿no? Mirando la construcción, la ordenación del paisaje rural, la interpenetración entre el mundo rural y urbano. Seguro no somos exactamente iguales, pero estamos más próximos de lo que pensamos. Esto digo pues Entonces es una apertura,
somos nosotros los que estamos descubriendo esto con el libro.
VP: El interés está sobre todo en la experimentación práctica, en el contexto de la construcción. Nosotros tenemos una tradición que tiende mucho más al dibujo y al arquitecto proyectista en su oficina, que visita algunas veces a la obra, pero no se involucra con el proceso, y ahí no descubre ciertas posibilidades. Y de la jerarquía de la profesión, que de alguna manera vimos que acá existe una ruptura que tiene relación con discursos ya existentes en América Latina, incluso de mediados del siglo, pero que ahora también siguen teniendo sentido. Es una cosa medio atemporal que está pasando ahora en Paraguay y que dialoga con experiencias en Brasil de los años 60, una línea ideológica que hubo, alineada a la de otros pensadores y al trabajo de arquitectos como Dieste, y que sigue siendo un ejemplo para América Latina.
MA: Cuando ustedes hablan de aprender de lo que se está haciendo en arquitectura acá, pienso en cómo en el pasado nuestro gobierno intentó aprender de ese modernismo especialmente a São Paulo y Rio de Janeiro. Y estamos en un momento en que estas mismas en Brasil miramos mucho adentro, miramos referencias ya no son suficientes para crear, ante el nuevo contexto brasileño que se trajo al Paraguay. Ahora puede darse ese proceso inverso del que ustedes hablan.
EV: Nosotros no estudiamos tanto las relaciones entre Brasil y América latina. Siempre es Brasil y Estados Unidos, Brasil y Europa. Y la cuestión de los intentos de Brasil de hacer el Colegio Experimental, de tener una nueva imagen en Paraguay, fue una cosa un poco pesada porque tenemos esta imagen de Paraguay, de un lugar donde se hacen compras, donde no hay nada, y hay mucha gente que no reconoce la culpa de Brasil en la formación de esa imagen debido a la guerra. El libro es un intento de transmitir estas buenas impresiones que tuvimos. Más que hacer un análisis, más que agotar el tema, es decir para nosotros acá hay algo que tienen que mirar, hay algo que todos tienen que analizar porque nuestra visión está un poco viciada por São Paulo, por una escuela, es siempre un poco imperativa.
PB: Si leen el ensayo Investigaciones Polifónicas que escribimos para el libro, está esto que Eduardo ha dicho. Nuestro intento es distinto a lo que pasó con el gobierno de Vargas, de Kubitschek, que hicieron esta aproximación diplomática y utilizaron la arquitectura como instrumento ideológico de presencia del Estado brasileño, un discurso de la amistad. Lo nuestro es una reaproximación;
En el libro intentamos generar la mayor pluralidad de producción posible. Esto es distinto a los intentos de la arquitectura moderna brasileña de lograr una homogeneidad, aunque en realidad no fue homogénea. Ellos solo seleccionaron obras dentro de una línea muy clara y dijeron esta es nuestra escuela. La escuela carioca, la escuela paulista, la escuela moderna. Aquí [en Paraguay] no vemos esto, no hay una escuela, no hay una catedral. Hay un espíritu, una fuerza, una perspectiva.
EV: Cuando se mira desde afuera creo que la primera impresión es el ladrillo. Pero cuando se mira un poco más de cerca se ve que quizás el material es el mismo, pero la manera de utilizarlo, la experimentación, la investigación, es muy distinta. Y lo que unifica es la cuestión de la investigación. Es el método de estar en la obra, de tomar las decisiones y reverlas en el proceso y tratar el proyecto como un proceso, no como algo que se dibuja en la oficina, en el aire acondicionado y luego ya no se sabe al respecto porque no se está en la obra. Creo que ahora con esta crisis en Brasil hay que reaprender a estar en la obra, a hacer el trabajo como un todo, porque de lo contrario no se tienen garantías ni de la calidad del resultado ni del respeto a las decisiones del arquitecto. La experiencia es fundamental para este tipo de proyecto y en verdad que para cualquier tipo de proyecto, si no quieres hacer más de lo mismo tienes que meterte a aprender y a investigar.
MA: Pude leer algo online sobre el libro, y ver algunas imágenes. El foco siempre es en arquitectura, pero también en algunas imágenes se plasma mucho lo tradicional. Encontré una mirada de ustedes hacia el paisaje o hacia una escena de un mercado, donde siempre hay arquitectura pero también hay una cuestión cultural muy fuerte, ¿Esto fue intencional, o fue algo que solo surgió en el proceso?
VP: Para nosotros no existe arquitectura sin el contexto. El intento de proceso del libro fue el de adentrarnos al territorio paraguayo. Por eso hicimos un viaje en tres grupos y no vinimos en avión a Asunción, no nos interesaba posar en Asunción y visitar las obras. Teníamos que conocer al territorio, con el que compartimos substrato en el subsuelo, el agua del acuífero, no me gustaría llevar este libro a los otros países y decir,
hagan como ellos. Más bien es decir piensen como ellos, investiguen como ellos, tengan la inquietud y las ganas de experimentar una serie de cuestiones históricas de la frontera; y nos faltaba más que ver las obras, ver dónde estaban, el contexto del territorio. Entonces hicimos un workshop con el Colectivo Aqua Alta y estudiantes, donde recorrimos la ciudad escogiendo algunos ejes principales. Tomamos el eje del rio, el eje del ferrocarril y un eje viario, que es Eusebio Ayala y que llega hasta Foz. Son tres capas de desarrollo, y a lo largo de esos ejes había diferentes texturas y una complejidad socio-territorial que nos interesaba conocer; qué tipo de conflictos hay en el territorio y qué tanto responden las obras a ese territorio, porque hay contradicciones, como en todo.
PB: El texto de Javier Rodríguez Alcalá en el libro hace una síntesis de muchas cosas que nosotros no podríamos resumir con tanta propiedad. Primero habla de escalas, desde la macroescala económica-política a la más baja escala de ciudad, de los pequeños dibujos, pequeñas decisiones que se hacen en un lote. Para nosotros estas escalas están interconectadas. Si cambia algo en una obra, seguro no va a cambiar toda la estructura, pero sí cambia un punto de la trama de relaciones. Segundo, Rodríguez Alcalá al pensar Asunción y al pensar la arquitectura piensa en el mundo rural de Paraguay. Piensa la historia de la división territorial, el problema de la tierra, de la producción agrícola y de las familias que se van a la ciudad, y el efecto que la ciudad después tiene sobre el campo; pone al campo junto a lo urbano. En Brasil nosotros casi no miramos [al campo]. En San Pablo vivimos 20 millones de personas, y casi todas las ciudades son muy grandes: una ciudad media tiene 300, 400 mil personas que no cultivan nada. Entonces alguien lo está haciendo y no estamos mirándolos, no estamos pensando cómo son las relaciones de frontera, las relaciones sociales entre ciudad y campo. Y van a decir pero esto no es trabajo para un arquitecto que va a hacer una casita, pero sí es, pues todos estamos envueltos en estas relaciones. La sociedad no es más que muchas relaciones, interconexiones. Y si empezamos a cambiar puntos se puede empezar a cambiar todo.

Análisis de un suicidio urbano

Por Jorge Rubiani 

La oposición de varios colectivos ciudadanos a las obras que el MOPC pretende realizar afectando al JBZA, una más de las muchas agresiones que este preciado Parque Nacional recibiera en el pasado, no está motivada solamente por la “preocupación ante la posible destrucción de los árboles”, como expresara algún despistado en las redes sociales.

Tampoco se debe a la pretendida sustracción de terrenos de valor histórico, cultural o ambiental del Jardín, por parte del Gobierno Nacional.

La protesta no es únicamente por la grosera pretensión de que los paraguayos -y los asuncenos en particular- aceptemos un mamotreto inadmisible, mal calificado como “obra de progreso” y mucho menos considerable como “solución vial” para el acceso a la ciudad.

Pues la misma solamente pudo ser concebida por mentes alucinadas por “los negocios del poder”, pero que lejos de están de concedernos las soluciones que se demandan para la vida comunitaria y que -de paso nomás- debiera ser una obligación irrenunciable para los funcionarios públicos.

En la propuesta del ente oficial que preocupa a nuestros compatriotas, hay MUCHO MÁS que la construcción de uno o más viaductos. Y la gente de gobierno, los representantes del pueblo y toda la ciudadanía, debieran conocer LAS RAZONES de la movilización.

La lista que describe sus motivos, será necesariamente resumida y escueta habida cuenta de la cantidad de componentes del problema.

Aquí van:

1 – Sobre la obra en si

1. El “cuello de botella” que se alega como fundamento de la obra, fue creado por el propio MOPC; debido a que esta Secretaría del Estado diseñó y construyó, la ampliación de la ruta Limpio/Asunción que inevitablemente iba a conducirnos hacia la creación de dicho “cuello de botella”.

No es posible que lo ignoraran. Si lo hicieron conscientemente, ES FRAUDE. Si inconscientemente, ES UNA MUESTRA PALPABLE DE IGNORANCIA E IRRESPONSABILIDAD.

Porque de la misma manera fue diseñada y construida la avenida Ñu Guasu, para unirse con la anterior, a la altura de Loma Pytä/Botánico. Por lo que ambas consumarían el “cuello de botella”, creación “exclusiva del MOPC”, antes de empalmarse con la ampliación de la Costanera Norte.

2. No pudo dejarse de notar entonces que ambas rutas conducen un enorme caudal de tránsito de todos los niveles, desde todo el Norte del país y fronteras aledañas. Y que cualquier solución como la pretendida actualmente será igualmente excedida por el volumen de este tráfico. Situación que -finalmente- hará completamente inútil el emprendimiento. Como resultaron inútiles todos los viaductos “made in MOPC” ya concretados.

3. El hecho demuestra además que para la consideración de estos inconvenientes, no se apelaron a estudios técnicos ni a la elemental “simulación” con datos estadísticos o elementos digitales para anticiparlos.

4. Cuando los funcionarios del MOPC afirman que “no hay otra salida” mienten, empecinados en llevar adelante el Proyecto con el irresponsable intento de cubrir con otro error, los errores anteriores.

5. El MOPC quiere resolver el susodicho “cuello de botella” para que un kilómetro más adelante, le sumen la CONSTRUCCIÓN DEL PUENTE QUE CRUZARÁ DESDE CHACO’I HASTA LA COSTANERA NORTE. Es decir: crearán otro conflicto conduciendo el tránsito de toda la región Occidental del Paraguay y de sus fronteras para depositarlo en la nueva vía.

6. En concreto … tendrán que inventar otro superviaducto para resolver un “nuevo cuello de botella” (o como le llamen) donde se encontrarán el puente y la nueva Costanera.

2 – En cuanto al Jardín Botánico y su categoría de Patrimonio de los paraguayos.

No vamos a dejar de defender al JBZA con la excusa del penoso estado de ruina en que se encuentra. Porque también se sabe que el menoscabo que sufre de parte del Gobierno Central, es también producto de las deficientes administraciones municipales que en la “era democrática” especialmente, hicieron poco y nada para rescatar este hermoso patrimonio de los paraguayos, del abandono y la desidia.

Valor inmobiliario:

El JBZA de Asunción cuenta en la actualidad con menos de 250 hectáreas de las 900 que tenía originalmente en el pasado. Aún así, el valor inmobiliario del predio junto a sus construcciones, equipamientos y patrimonio natural y paisajístico, representan un valor superior al Presupuesto Anual de la Municipalidad de la Capital.

El Estado Nacional ocupa otras 81 hectáreas; así como entidades privadas le sustraen otras 94. Ambas suman en total: 176 hectáreas de usurpación.

Valor histórico:

El JBZA es tal vez el último exponente de las antiguas “rozas” de los tiempos coloniales. Territorios distribuidos tras el “reparto de solares” realizado por el Gobernador Domingo Martínez de Irala antes de su muerte, el 3 de octubre de 1556.

En un determinado momento del siglo XVIII, los terrenos pasaron a pertenecer a la familia Viana cuyos primeros exponentes están registrados en el Paraguay a partir de 1762. Los miembros de esta familia descienden en línea directa del prócer de la Independencia Nacional, Fernando de la Mora. Una de ellas, la Señora Francisca Carlota Viana de la Mora, fue prima hermana de Juana Paula Carrillo Viana, esposa del primer presidente del Paraguay, Don Carlos Antonio López y madre del Mariscal Francisco Solano López.

Por lo que éste, nació en el solar, en 1827. Y allí fue alojado también el prócer uruguayo José Gervasio Artigas en 1842, tras la muerte del Dr. José Gaspar de Francia. El ilustre exiliado falleció en el mismo lugar, en 1850.

También residió en la “Casa Alta”, el Sr. Arsenio López Decoud, hijo de Benigno López y nieto del Don Carlos, cuando ocupó el cargo de Secretario Privado del Presidente Juan B. Egusquiza (1894/1898).

Hasta este punto, de manera sucinta, el linaje histórico del solar que ocupa el JBZA. Historia ignorada por las autoridades y asesores de la Secretaría Nacional de Cultura, quienes se constituyen -de acuerdo a los documentos con que justifican la intervención de la obra en el histórico solar- en simples operadores de las políticas del Gobierno … y nunca defensores de la Cultura Nacional.

Valor científico y cultural.

De la Escuela Nacional de Agricultura instalada en el predio a partir de 1896, surgieron los primeros agrónomos y peritos agrícolas del Paraguay.

La institución fue originalmente fundada por el Gral. Bernardino Caballero en 1882 pero recién pudo ponerse en marcha en el año indicado, durante la presidencia del Gral. Juan B. Egusquiza, designándose al sabio suizo Moisés Bertoni para dirigirla.

Dentro de sus instalaciones, también funcionó la primera Estación Metereológica del Paraguay y sus alumnos fundaron la Sociedad Nacional de Agricultura.

Entre los concurrentes más destacados de la Escuela, estuvo el que fuera conductor militar durante la guerra del Chaco, José Félix Estigarribia.

A partir de 1914, la institución dio nacimiento al Jardín Botánico iniciándose con el mismo, un proceso de estudios científicos, cultivos experimentales que incluyeron injertos y aclimatación de especies foráneas. Actividades que lo convirtieron en un referente científico mundial y vivero de la producción agrícola y fruti-hortícola del país. Entre algunos de los árboles frutales aclimatados, se encontraban el albaricoque, durazno, almendros, mango, morera, aguacate, mamón, carambola, caqui, ciruela, olivo y castaño además de muchos otros.

Esta segunda etapa del establecimiento se desarrolló bajo la dirección del científico alemán Carlos Fiebriegs, quien estuvo hasta el año 1943.

Valor ambiental, recreativo y paisajístico.

¿Dónde podemos los asuncenos pasar un día en familia, al aire libre, en medio de la naturaleza, que no sea el JBZA?

¿Dónde pueden hacerlo nuestros compatriotas que no pueden contar con el privilegio de estar asociados a un club social?

¿Dónde más podríamos observar árboles centenarios, aves de todas las especies? … o tendernos sobre una manta, en el mismo césped, para disfrutar de un momento de distensión y contacto con la naturaleza?

La respuesta a estas preguntas ya no necesitan de otros comentarios para enfatizar los enormes beneficios del Jardín Botánico. Pero su más alto valor radica en el conjunto natural, histórico y ambiental que representa: Por lo que debe conservárselo íntegro … aunque con lo poco que le ha quedado.

Ya NO DEBE ADMITIRSE en consecuencia, que la irresponsabilidad de algunos, nos sustraigan del sitio UN SÓLO ÁRBOL MÁS. Aunque más no fuera de UNA BRIZNA DE HIERBA.

3 – Sobre el modelo de ciudad que los paraguayos reclamamos hoy … y para siempre:

1. Mientras las ciudades más progresistas, reducen la presencia de vehículos en los perímetros urbanos, nuestras autoridades hacen lo posible por incentivar el mal.

2. Mientras el mundo entero ve con preocupación la amenaza que se cierne sobre las costas de todos los continentes por el derretimiento de los glaciares, nuestros funcionarios no han implementado hasta la fecha, ninguna medida para cumplir con las “metas de París”, firmado por nuestros representantes ante el cónclave.

3. Coherentes con lo anterior, ni siquiera hicieron algo para evitar la expulsión de nuestros compatriotas de las costas para que ellos pudieran contar con algo de lo que el Estado nunca les dio. Y conste que los miserables e improvisados enclaves donde sobreviven muchos de nuestros conciudadanos, no están distantes o invisibles. Sino en nuestras propias narices, frente a las ventanas del Despacho Presidencial y a unos metros del edificio que alberga a “los Representantes del Pueblo”.

4. El problema de “los inundados”, ya ni siquiera puede calificarse de “emergencia” porque al hacerlo, se califica un fenómeno social que -por el contrario- es previsible y mensurable. Y que debe ser resuelto por los gobiernos de manera estructural. Porque la mentada emergencia (que cuenta hasta con una Secretaría de Estado) no es sino la simple y reiterada constatación de que a quienes fungen de gobernantes, no les preocupa las carencias de sus compatriotas. Ni su dignidad.

5. Que mientras la pobreza extrema carcome el sentido de lo que debe ser una sociedad justa y democrática, nuestros funcionarios manifiestan regocijados que “no hay de que preocuparse porque el gobierno ya tiene chapas, terciados, alimentos enlatados o colchones” para asistir a nuestros compatriotas en desgracia.

6. Mientras el mundo entero intenta reducir la enorme supremacía del vehículo sobre el peatón en las ciudades, y disuadir el uso del automóvil particular en beneficio de eficientes sistemas de transporte masivo, pareciera que en el Paraguay “producimos petróleo” (energía en proceso de extinción); o fuéramos fabricantes de automóviles. Habida cuenta de las enormes inversiones en beneficio de la comercialización de estos productos y sus negocio$ colaterales correspondientes.

7. Mientras en el mundo se demuelen viaductos y se evita la construcción de autopistas porque son elementos que desintegran el sentido de comunidad urbana (en el mismo nivel que los edificios en altura o los “barrios cerrados”), nuestras autoridades ven en los formatos de movilidad mencionados, “la única salida” para resolver los problemas de tránsito en Asunción.

8. Mientras el casco histórico de Asunción se ahoga en smog, en basura, sin espacios para caminar o disfrutar de un simple paseo por la ciudad, nuestras autoridades aceleran su colapso en lo que ya parece un “ensayo general de la anarquía”, con la construcción de edificios de gran volumen en la zona portuaria. Edificios que -más temprano que tarde- reclamarán de otras instalaciones que complicarán mucho más el microcentro y todo el sector mencionado.

9. En muchas ciudades de la región se ha verificado que cerca del 80 % de los vehículos particulares ingresan a los recintos urbanos con -solamente- uno o dos pasajeros. En Asunción, el porcentaje se agrava hasta límites aún más alarmantes porque la población usuaria del casco urbano de la Capital, vive fuera de sus límites.

10. A este “detalle” debe agregarse que la disposición de “cono invertido y truncado” del tejido urbano, dificulta la movilidad de los mismos habitantes de la ciudad para trasladarse de un lugar a otro.

11. Ambos factores denotan -junto a otros elementos disociantes- que Asunción es UNA DE LAS CIUDADES MÁS ANTIDEMOCRÁTICAS DEL MUNDO, habida cuenta del enorme privilegio de la población con mayores recursos frente a la que no cuentan con ellos. Porque a éstos ni siquiera resta el consuelo de apelar a un sistema de transporte público o masivo suficiente, eficiente y económico. Porque no existen .…

12. Se sabe además que cuando las soluciones no resuelven un problema en el marco urbano, simplemente lo agrava. Como también se conoce que si se implementan soluciones equivocadas, los problemas se agravarán al punto que cuando llegue el momento de encarar las soluciones definitivas, éstas serán mucho más costosas.

13. En la ciencia urbanística, se conoce igualmente que toda intervención puntual y radical en el sistema (como lo son los viaductos y autopistas), son intervenciones monumentales, vistosas, costosas (“chiches tecnológicos” para la vanidad de algunos funcionarios) y con un radio de afectación de kilómetros o cuadras a la redonda. Y que si no contemplados estos efectos, obligarán a agregados, reparaciones. Es decir: “cirugías mayores” y mucho más onerosas, a corto plazo.

14. Por lo anterior, todo gobierno urbano debe abocarse en primer lugar, a reparar lo mucho de mal que se ha hecho (practicar lo que en todo el mundo se conoce como “suturas urbanas”); corregir errores y mejorar la infraestructura existente.

Después vendrán otros procesos como la educación vial en todos los niveles, la organización y protocolos de trabajo eficientes y sostenibles. Para que finalmente aparezcan los planes, posibles y a la escala de las necesidades urbanas y del presupuesto municipal.

EL MOPC inicia sus intervenciones desde este último punto.

4 – Sobre las limitaciones jurídicas y legales de las obras del MOPC.

1. Las intervenciones del MOPC en Asunción violan claramente la autonomía municipal establecida constitucionalmente, porque es el gobierno de la ciudad quien tiene las potestades y prerrogativas para planear y construir las intervenciones necesarias para la vida de sus ciudadanos. Y ningún acuerdo puede modificar el status legal que fija la Carta Magna.

Si esto fuera posible, se hubieran evitado los desórdenes que un par de años produjeron muerte y desconcierto en la ciudadanía en el intento de modificar la CN que hiciera posible la participación de uno de los candidatos en las siguientes elecciones.

2. Y si para la intervención del MOPC en en la trama urbana de Asunción hubo acuerdos para modificar o transgredir los procedimientos normados constitucionalmente, deben conocerse los nombres de quiénes lo propiciaron. Porque cualquier acuerdo de este nivel, tendría que haber tenido la aprobación de la Junta Municipal, corresponsable con el Intendente de la “anormalidad”.

3. Debería analizarse por ende, los argumentos legales y jurídicos que propiciaron todas las intervenciones anteriores del MOPC en la Capital. Pues no le corresponde hacerlo; y si en Asunción fue posible, la Autonomía Municipal y de los Gobiernos Locales se ha puesto en grave entredicho.

4. Y teniendo en cuenta que la mayoría de los municipios del interior se encuentran operativa y políticamente en condiciones aún más desfavorables que la Capital, el ejemplo que le muestra el Gobierno de Asunción, deja a los gobiernos locales del interior, absolutamente inermes frente a la irrupción de la voluntad del poderoso Estado Central. Tanto como de sus Secretarías de Estado o peor, de la “generosidad” de las Binacionales.

5. Debe aclararse que con este formato de intervención, el MOPC, ha encarado otras obras en el territorio de Asunción con iniciativas que son clara y legalmente prerrogativas del gobierno de la Capital. Entre ellas: la Costanera Norte y la ampliación de su recorrido hasta el JBZA; la avenida Ñu Guasu, los viaductos en la línea Madame Lynch e intercepciones (Aviadores del Chaco, Santa Teresa). Y ya fuera de este territorio, los que se encuentran en la vía de acceso Limpio/Asunción.

4. Demás está reiterar que el viejo anhelo de la Descentralización del Estado y el énfasis de la Autonomía de los Gobiernos Locales, sufre con los motivos expuestos, una grave distorsión y un duro traspiés.

5 – Preguntas claves sobre las demás obras encaradas por el MOPC en Asunción

(y que nadie del Gobierno quiere responder)

Costanera Norte.

¿Porqué se siguen ignorando los demás componentes del original Proyecto de la Franja Costera de la Municipalidad (de anteriores administraciones) en beneficio exclusivo del componente vial?

En otras palabras:

¿Para cuándo el saneamiento de las costas y de los cursos de agua de los arroyos tributarios (Itay, Mburikao, Arroyo Ferreira, Ykua Satï, entre otros)?

¿Para cuándo un Programa Habitacional -serio, sostenible y digno- para la re ubicación de los bañadenses afectados por las obras?

¿Cuándo se integrará la Costanera a la trama urbana del casco histórico?

¿Cuándo tendrán los peatones un sendero directo o un puente de acceso desde las calles del centro, hasta los espacios de la Costanera?

¿Quién decide la distribución de los espacios en los terrenos “ganados al río”?

¿Quién aprueba los usos y los planos de los mamotretos que se están construyendo (o fueron construidos) en la vera sur de la vía?

¿Será la Costanera un espacio verde para el paseo? … o un nuevo espacio de estacionamiento para vehículos?

Costanera Sur.

Debe observarse que cuando empezamos a mal utilizar las obras recientemente inauguradas como la Costanera Norte y su ampliación hacia el JBZA, ya se están adjudicando las obras para la Costanera Sur.

Entonces, de nuevo:

¿Se construirá ésta sobre el mismo modelo de vicios que prohijó la del Norte: sin controles urbanos, sin espacios verdes ni jardines, sin árboles, sin canillas para el riego, sin equipamientos urbanos (obras de arte, bancos, juegos para niños), sin señalizaciones didácticas, sin poder hacer uso de la costa o acceder al agua (es la razón por la que la vía recibe dicho nombre).

¿Flotará la basura de Cateura en la Costanera Sur como los coliformes fecales flotan en el río que bordea la del Norte?

¿Se han tenido en cuenta los alcances y utilidad de la Costanera Sur? … Debido a que la misma es una vertiente urbana de menor densidad de tráfico? … y mucho mayores complicaciones ambientales?

¿Se tuvo en cuenta que la zona a ser afectada por la Costanera Sur es aún más vulnerable que la del Norte, por ser hábitat de una importante fauna anfibia?

Si esta vía va a constituirse en un simple paseo costanero (por lo que su construcción NO SERÍA PRIORITARIA) …. o se pretende mejorar con esta vía los medios de acceso vehicular a la ciudad? Porque en este caso, debería conocerse:

¿CUÁL será la vía de acceso (o cual de las rutas nacionales), que desembocaría en la “Costanera Sur”?

¿Cómo se conectaría esta vía con la trama urbana de la ciudad? ¿o será una nueva y costosa avenida que “nos trae de alguna parte para depositarnos en algún lado?

Y … con motivo de la Defensa de la Integridad del JBZA, preguntamos también:

Si al Estado Nacional le preocupa el “caos” de Asunción …¿porqué lo agrava?

¿Porque DECIDE construir -por ejemplo- un complejo de edificios para oficinas públicas en un espacio urbano NOTORIAMENTE carente de accesos o equipamientos? … y que consolidará el agravamiento funcional, ambiental y vial de la ciudad?

¿Porqué el Gobierno Nacional no colabora con los asuncenos liberando zonas ilegalmente ocupadas por instituciones públicas, policiales y militares?

¿Porqué no crea un sistema de transporte (por ejemplo) para sus cerca de 300.000 funcionarios que ingresan a la capital TODOS LOS DÍAS? … como para evitar a los mismos el uso de vehículos particulares que provocan un grave daño funcional al sistema urbano y al medio ambiente en general?

¿Porqué el Gobierno Central se SUSTRAE del cumplimiento de las normas municipales?

…Y reclamamos:

* La devolución de los terrenos del JBZA usurpados por las instituciones públicas desde los tiempos de la Dictadura.

* Que la Ley Orgánica Municipal sea modificada para que “la capital original y secular de toda la región” y sede del Estado Nacional Paraguayo, cuente con la categoría y recursos suficientes para resolver sus problemas desde donde ellos se originan; como de hecho indican todos los manuales de Gobernanza local.

* Que se geste un acuerdo entre el Estado Nacional y todas sus dependencias (incluidas Policía Nacional y Fuerzas Armadas) con el Gobierno de Asunción, para la rápida y conjunta solución de los problemas más acuciantes de la Capital y sus ciudadanos: tránsito, vialidad, seguridad, limpieza (recolección y tratamiento de la basura con implementos mecanizados, modernos e infinitamente más eficientes.

* Que dicho acuerdo apele al recurso de consultar distintos modelos de movilidad urbana, mientras se tramiten la incorporación de medios masivos de transporte y limitaciones al uso de los vehículos particulares; calles de uso mixto, de uso exclusivo para el transporte público; vías para bicicletas y motocicletas, entre otras varias medidas urgentemente necesarias.

Finalmente

Revisar la utilidad y prioridad otorgadas a las demás obras anunciadas por el MOPC. Porque …¡NO SÓLO QUEREMOS SALVAR AL JARDÍN BOTÁNICO! … sino SALVAR A ASUNCIÓN DEL CAOS FUTURO Y YA PREVISIBLE!!

Jorge Rubiani

Setiembre 24, 2019″.

La educación no se negocia

Por Verónica Díaz de Vivar 
Aulas en defensa de la dignidad humana, sobre la base de valores como
el diálogo, la escucha, el respeto, la democracia y el reconocimiento a la
diversidad. Comprender que la educación es mucho más que una prueba estandari-
zada, ya que esta clase de pruebas coartan la diferencia, no pueden medir la
creatividad, las destrezas de escritura, la resolución de problemas sociales o
habilidades de pensamiento crítico. Con esta clase de pruebas los diferentes
ritmos de aprendizajes se ajustan a una talla única sin considerar la diversi-
dad de los estudiantes. Políticas educativas que descontaminen a la educación de las manos de la
empresa, políticas hacia una educación que no se limite a informar y adies-
trar para la empresa y el trabajo, que no exagere el culto a la competitividad. La escuela no es una competencia. La realidad de los nuevos tiempos
exige de escuelas donde la diferencia no sea vista con los ojos de las compe-
tencias, sino con los ojos de la dignidad humana. Es hora de una escuela que enseñe a los estudiantes a ser dueños de su palabra, capaces de criticar su realidad y su contexto sin estar mediatizados
por una ideología dominante. Una escuela que posibilite la tarea de transfor-
mar el mundo.
La literatura ha sido más rica que muchas de las explicaciones actuales para
caracterizar la educación y la escuela, y con claridad Eduardo Galeano (2000) nos
recuerda que un hombre del pueblo de Neguá, en la costa colombiana, pudo subir
al alto cielo, y que, al contemplar desde arriba la vida humana, dijo que somos un
mar de fueguitos: «El mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales»
La escuela es eso, un mar de fueguitos, fuegos grandes y fuegos chicos, fuegos
de todos los colores, fuegos con dignidad, fuegos con derechos, fuegos pensantes,
fuegos nacidos para convivir y no para competir, fuegos con voces que aclaman
que la escuela se ponga en pie, y no esté más patas arriba, fuegos que sueñan con
que la escuela sea un espacio libre de condicionamientos y de competencias para el mundo económico. Es hora de soñar un mundo en el cual Alicia pueda atravesar al espejo, y encontrar una escuela en pie; en la cual, las competencias no sean el n más importante, sino la dignidad humana; los estudiantes no sean clientes,

Sobre la BIAU XI | Entrevista a Ana Román

0C696553-C5A2-4481-BC62-FD68A083598DEntrevista a Ana Román

Por Melina Pekholtz 

Ana Román (Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomada en Comunicación por el Institute of Higher EuropeanEducation de La Haya. Máster en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Periodismo de Calidad Diario ABC y DEA cum laude en Sociología de la Comunicación, durante los últimos 20 años ha desarrollado su carrera profesional dentro del ámbito editorial y de la comunicación.) y Arturo Franco (Arquitecto, crítico y editor. Como crítico y editor su trabajo se ha centrado en la exploración de la realidad contemporánea así como en la intervención en el patrimonio.) Fundadores de redfundamentos y creadores de la revista ritason los curadores seleccionados para organizar los eventos, conferencias, seminarios, actividades y muestras que tendrán lugar en el marco de la XI BIAU, en esta ocasión, con sede en Asunción.

Nos acercamos a su estudio en Madrid para conocer más acerca de los preparativos y expectativas para la bienal, así como sus objetivos e ideas sobre el panorama regional y local.

MP: ¿Qué significa haber seleccionado Asunción, Paraguay, como sede de la XI BIAU?

AR: Paraguay en concreto es un país que, tanto a Arturo como a mí, nos ha atraído especialmente desde hace mucho tiempo. Yo, de momento, no lo he visitado todavía, pero él lo ha visitado en varias ocasiones. La primera vez fue precisamente para la revista que editamos los dos, la revista rita_. El primer número fue sobre Paraguay.

La arquitectura latinoamericana en general, y la paraguaya en particular, nos interesa mucho por su potencia, su materialidad.

Ese hacerlo todo con lo que tienes a mano. Ese trabajar mano a mano con quien habitará el proyecto, esa visión de la arquitectura que se integra en el paisaje. Por supuesto, vuestra naturaleza espectacular, el río Paraguay; todo ello nos atrae, y creo que es una de las raíces de esta Bienal, en la que nuestro lema, si hay alguno, sería el habitar y el habitante.

Esa manera de ver el habitar en Paraguay, y cómo se involucra el habitante en mucho de lo que se hace, es lo que me parece más importante.

MP: ¿Es la puesta en valor de los discursos del sur una prioridad en la agenda de la arquitectura actual, o cómo lo ven?

AR: No sé si de la agenda de la arquitectura en general, pero sí que es importante para nosotros personalmente.

No somos de seguir modas pasajeras. Sí nos sentimos identificados, sin embargo, con esa arquitectura que podría considerarse entre comillas del sur, precisamente por lo que la caracteriza: la materialidad, el uso de lo que se tiene a mano, el vínculo con laarquitectura vernácula, el mirar atrás y aprovechar todo lo que se ha testado durante generaciones.

MP: ¿Podrías decir entonces que existe una voluntad de hacer visible lo invisible, de ciertas cosas que ya estaban latentes? ¿Cómo coopera en esa construcción una sociedad que lidia con situaciones de emergencia constante?

AR: Esas emergencias constantes por ser reales, clarísimas y, por desgracia, frecuentes en muchos países, han encontrado de hecho en el propio panorama de obras de la Bienal un espacio. Hubo varias propuestas de proyectos para situaciones de emergencia. Lógicamente,son proyectos muy sencillos, muy básicos, pero que permiten resolver el problema y darle un techo a la gente cuando se ha quedado sin casa.

MP: En ese contexto; ¿cómo ven las prácticas que si bien operan con lo que tenemos a mano pero que a su vez muchas veces está enfocada en el objeto de arquitectura como de alguna manera, muchas veces fetichista?

AR: La arquitectura como objeto se da en todo el mundo, pero es menos habitual en unos sitios que en otros.

En Paraguay, personalmente, no conozco ningún proyecto cuyo fin último sea convertirse en un objeto que llame la atención y que se convierta en un hito en la ciudad de referencia visual externa. Seguro que los hay, pero no los conozco y tampoco son ejemplos del tipo de arquitectura que me interesa. Sí conozco muchos proyectos que están desarrollados pensando en todo momento en su uso y en las personas que los van a habitar.

MP: En el discurso de esta arquitectura que hace con poco su obra; ¿qué es lo más resaltante que perciben en ello?

AR: Quizás el futuro vaya por ahí, sobre todo ahora que en Europa se habla tanto de la sostenibilidad, y que la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (2010/31/EC) exige que en 2020 los edificios reduzcan drásticamente su consumo energético convirtiéndose en nZEB, por sus siglas en inglés, o edificios de consumo casinulo.

Durante mucho tiempo, esto se nos ha olvidado.  Los edificios se llenaban de aires acondicionados, se construía olvidando todas esas medidas pasivas que no solo en Paraguay sino en toda Latinoamérica y en la misma España se han usado de manera natural durante cientos de años, y que ayudaban a ahorrar cantidades ingentes de energía. Cosas tan sencillas como orientar correctamente el edificio, generar ventilaciones cruzadas, incorporar muros de unos grosores determinados que hicieran que se mantuvieran unas temperaturas también determinadas y agradables en el interior. Todo esto se dejó muy de lado durante una época.

Por suerte se está recuperando. La necesidad de cumplir con una directiva que reduce drásticamente la posibilidad de consumir energía está haciendo que se vuelva a mirar atrás. Por supuesto, hay lugares en los que inteligentemente nunca se han dejado de lado estos conocimientos.

MP: Esta situación de que el pasado sea el futuro en cierta manera…

AR: Siempre hay que aprender del pasado para, por supuesto, dar pasos hacia delante. Hay que mirar hacia atrás para poder coger ese impulso que nos permitaavanzar. Lo malo, dejémoslo atrás pero lo bueno, ¿por qué no vamos a repetirlo?

MP: Esta BIAU, que es muy importante para Paraguay, ya que no tenemos una cultura de seminarios, exposiciones, tan vasta como pueda ser la de otros lugares, puede servir de impulso, pero más allá de lo que se venga después, ¿cuál sería el mayor aporte como legado que nos dejaría esta Bienal?

AR: La BIAU siempre ha tenido una fecha de caducidadSe desarrolla en un determinado lugaren este caso en Asunción, durante un tiempo muy acotado en el que tienen lugar una serie de actividades, exposiciones, conferencias; luego se realizan unas itinerancias de la exposición principal que traslada a otros lugares la representación del espíritu de la Bienal a través de la selección de obras premiadas, y termina.

En esta ocasión, hemos cambiado las reglas del juego. Durante la semana del 6 al 11 de octubre Asunción será un hervidero de actividades donde se combinarán exposiciones, conferencias, un ciclo de cine, conciertos, un proyecto acústico, (por cierto, la convocatoria Habitando Iberoamérica, en la que todos los participantes envían imágenes sobre cómo se habita Iberoamérica está siendo un éxito absoluto, ya contamos con más de 800 imágenes que se proyectarán durante la Bienal) pero la bienal no acaba aquí, además, se están desarrollando en el barrio de la Chacarita, 13 proyectos que quedarán como legado en la ciudad durante todo el tiempo que se mantengan, que esperemos que sean décadas.

MP: ¿Cómo fue la implicación de Uds. para llegar a la curaduría de la Bienal?

AR: El Ministerio de Fomento español, quien creó la BIAU hace cerca de 20 años, selecciona periódicamente a un coordinador de todas las bienales dependientes del gobierno (la Bienal Española -BEAU-, el pabellón de España en la Bienal de Venecia y la Bienal Iberoamericana). Fue el coordinador que nos brindó la oportunidad de comisariar la XI BIAU.

MP: ¿Cuáles son las expectativas particularmente de Uds. con respecto a la Bienal?

AR: Que sea inolvidable. Será la semana grande, por llamarla de alguna manera, una semana llena de actividades constantes de todo tipo, atractivísimas todas ellas, que esperemos que aporte muchísimo a todos los que pasen por allí. Y, por supuesto, estamos muy ilusionados con esos 13 proyectos que dejaremos en el barrio de la Chacarita.

MP: Creo que contribuirá aún más a la visibilización de la arquitectura regional, que si bien está en un momento ya de por sí importante; también será el puntapié inicial para desarrollar todo esto que veníamos diciendouna escena a la que se pueda traer y convocar a más voces.

AR: ¡Claro! Al final es un punto de reunión, de conversación, y de intercambio de opiniones entre gente repartida en una superficie de más de 20 millones dekm2.

MP: ¡Ya comenzó la cuenta regresiva!

Entrevista a Ecosistema Urbano

53615C10-CE15-4F7B-A664-73EC88B7BAD9Entrevista a Ecosistema Urbano

Por Melina Pekholtz 

“La ciudad tiene más que ver con dialogar, con participar, con conciliar opiniones y aproximaciones diferentes para poder transformar los lugares.” 

José Luis Vallejo 

Visitamos el estudio de Ecosistema Urbano para entrevistar a José Luis Vallejo y Jorge Toledo acerca de los proyectos realizados en Paraguay; el Plan CHA, Encarnación Más, el estudio sobre el Mercado 1 y su impacto tanto en las ciudades, en el país, así como también en sus propias prácticas.

José Luis vive y trabaja actualmente entre España y EEUU, tanto en el estudio y también como profesor asociado en Columbia|GSAPP y Harvard|GSD

Jorge reside y trabaja en el estudio de Madrid, cambiando de locación según la necesidad de desarrollo de los distintos proyectos.

MP: ¿Cómo ven actualmente al Plan CHA, luego de 4 años? 

JLV: Es un proyecto que se ha difundido mucho y hay mucha gente que nos ha manifestado que le ha servido de inspiración. Para nosotros también ha sido importante como referencia para proyectos que hemos hecho en otros lugares. 

Los planes, tanto en Asunción como en Encarnación, han contribuido a que se comprenda que la ciudad tiene más que ver con dialogar, con participar, con conciliar opiniones y aproximaciones diferentes para poder transformar los lugares. 

MP: Quizás sea pesimista en decir que el Plan CHA no se ha implementado totalmente por una condición socio-política actual que no coopera con los objetivos con los que se había iniciado el proyecto.

JT: Digamos que la transferencia política del Plan CHA a nivel simbólico o de liderazgo es complicada, porque arrancó desde un ministerio y ahora es la municipalidad quién está teniendo más iniciativa en su implementación.

JLV: La resiliencia de estos planes se da porque incorporamos en el proceso a más gente, no éramos solamente nosotros ni la gente que nos encargaba el proyecto, y eso permite también una flexibilidad que contribuye a que siga latente el plan. 

MP: -¿Hasta qué punto, entonces, puede seguir implementándose de manera física sin voluntad política? Si sigue esta inercia… 

JLV: Esta resiliencia del plan también pudo haber servido para cambiar la forma de ver las cosas. Ese cambio va notándose cuando hay oportunidades y esa sensibilidad se manifiesta. Por momentos estos procesos son frustrantes porque dependen de realidades políticas, de cambios de agendas, pero la resiliencia de los cambios está en la gente que formó parte del proceso: si lo consideran positivo, deberán reivindicar su implementación.

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JT: El reto es que se mantenga dentro de la agenda política, que no se quede sólo en el activismo. El plan de Encarnación, por ejemplo, llegó al debate público, hasta el nivel que todos los políticos tenían que posicionarse y tomar medidas como respuesta a la demanda social. Es interesante que en Asunción, ante cualquier iniciativa por dinamizar el centro, por ejemplo, vuelva a salir el Plan CHA, y así se conecte a otros agentes con esto para que siga funcionando.

MP: ¿Hay necesidad de actualizar el plan, o se puede dejar a la libre apropiación, al crecimiento y a la evolución casi orgánica? 

JT: Yo creo que realmente es muy flexible. La clave está en mantener los principios estructurantes, la visión de ciudad y de proceso abierto.

JLV: Lo que nos podemos llevar son esos principios con los que trabajar. En ese sentido, el plan se va actualizando por sí mismo desde el momento en que se empieza a poner algo en marcha. El plan habla de poner en marcha una entidad de diálogo, el AsuLAB,  para comenzar las transformaciones.

MP: Quizás el mayor impacto del Plan CHA fue Encarnación más, ¿podríamos decir eso? ¿Cómo sienten el impacto que tuvieron no sólo en las ciudades, sino a nivel país? 

JLV: Encarnación Más nos permitió seguir trabajando en el mismo contexto que ya habíamos comenzado a conocer con el proyecto anterior, pero es un proyecto más largo y más ambicioso en la participación. Tenía tiempos más largos que el Plan CHA, que ya partía de tiempos predefinidos por el propio concurso.

JT: Sí, se nota que hubo un efecto comunicativo, casi inspirador, que sí que despierta un poco la forma de hacer las cosas. Lo que no sé es si a raíz de esos dos planes ha habido algún otro municipio que haya elaborado un plan de desarrollo sustentable de forma participativa.

MP: Creo que no de esa forma participativa porque incluso los políticos, quienes son los que deberían impulsar con una fuerza institucional, en algunos casos se ven “atentados” ante la participación de ciudadanos. 

JLV: Sí, de hecho ese fue el miedo que hubo al principio con Encarnación Más cuando planteamos hacerlo público al día siguiente de entregarlo. Se pensaba que podía haber una hecatombe porque la gente tuviese más información, y en realidad se dieron cuenta de que no, que todo era mucho más positivo porque había más transparencia.

JT: En Encarnación fue condición indispensable que fuera participativo. La gente estaba dispuesta a formar un Consejo de Desarrollo Urbano para la creación del plan solamente si estaban todos en esa mesa y se abría el proceso. Las primeras reuniones que tuvimos fueron con los políticos de todos los partidos y, antes de empezar el trabajo, ya había una mesa multisectorial y con distintas instituciones. Un efecto de esto fue que, cuando cambió el gobierno municipal, el siguiente Intendente lo que hizo fue darle más énfasis todavía al plan, porque ya lo conocía y había participado anteriormente.

MP:¿Cuáles fueron las barreras de idiosincrasia que hayan sido obstáculos? 

JLV: La principal dificultad era el descreimiento. La gente se involucraba mucho, pero llegaba un momento en que se paraban a pensar en si aquello realmente iba a conseguir finalmente implementarse y cambiar algo las cosas. Nos decían con insistencia que teníamos que lograr que se hiciera, conseguir que no se cajoneara. Esto de la participación es algo que en realidad no hay tantas ciudades en el mundo que lo estén experimentando; hay mucha gente hablando sobre ello, pero hay muy pocas ciudades que estén haciendo realmente cosas. 

MP: Los paraguayos decimos que Paraguay es el cementerio de todas las teorías y quizás este podía ser el caso contrario, del cual podamos extraer algunas prácticas que luego se puedan replicar, ejemplarizar. ¿Hay algo que resaltar en ese sentido en el proceso? 

JT: Una clave es implicar a más agentes en los procesos, para que estén apoyados en más visiones e intereses y tengan esa resiliencia que comentábamos. Sin olvidar a colectivos habitualmente dejados de lado, como por ejemplo los jóvenes, los estudiantes, que tienen una gran capacidad de acción y transformación. La otra es que ese escepticismo inicial requiere que se vaya construyendo confianza durante el proceso.

JLV: El hecho de que tratásemos de trabajar profesionalmente con jóvenes estudiantes e involucrarlos en procesos que supuestamente eran para élites profesionales, no se entendía en un principio, y después se comprendió que era la siguiente generación de profesionales que tenían que ser parte de esas transformaciones que iban a ocurrir. 

MP: ¿Cuál les parece el mayor desafío de Asunción como ciudad en este momento? 

JLV: Para mí es el tema de cajonear cosas, que se dejen de archivar planes y se lleven cosas a la práctica. 

JT: Y el tema del modelo de desarrollo inmobiliario, pero es un reto enorme, pensar un modelo de ciudad. El hecho que esté totalmente congelado el centro a nivel económico, de propiedad y casi de actividad, y que la ciudad siga “huyendo” hacia afuera, era un reto clave que ya abordaba el Plan CHA, y lo sigue siendo. 

MP: Pero no hay comunicación suficiente…

JT: La oportunidad es que están muy cerca las personas y las instituciones, y una persona puede cambiar muchas cosas en Paraguay, porque tiene mucha más representatividad que en un país más grande.

MP: Esa capacidad de incidir, que se da de manera fuerte, quizás sea una consecuencia de la escala. En Asunción eso crea otra inercia.

JT: Al final es como en todos los sitios, son las personas las que mueven las cosas. En Paraguay me parece más posible mover instituciones a través de impulsos personales. 

JLV: Si fuese en San Pablo, algo como el Plan CHA se hubiese quedado a nivel técnico. En cambio, en Asunción, nosotros estuvimos reunidos con la Ministra de cultura y con otros Ministros, con el Intendente, estuvimos presentando el Plan en el Parlamento a los Diputados Nacionales,… es decir, fue mucho más permeable a gente que podía tomar decisiones directamente. 

MP: Una de las cosas más importantes que nos dejaron fue la documentación; era casi inexistente y ahora a través de la recolección de datos, de los documentos producidos, convocaron a un lugar de reflexión. ¿Fue la falta de datos un obstáculo para el planteo de los proyectos? 

JLV: Eso fue otro de los ingredientes que descubrimos que podía funcionar: crear nosotros los datos que nos faltasen, trabajando con la gente, crear equipos y generar nuestros propios datos y eso se conecta con el mundo apasionante de la ciencia ciudadana, con crear conocimiento colectivamente.

JT: Esa es una cosa bastante específica de Paraguay. En España no hubiera sido tan fácil generar un mapeo, con esa agilidad de establecer conexiones entre la universidad y la municipalidad y luego con la gente. 

JLV: La participación no son sólo hacer talleres y recoger propuestas. También es formar a equipos que releven datos de encuestas sobre, por ejemplo, movilidad. Sin entrar en procesos profesionales de mapeo que podrían ser costosísimos, trabajando con un equipo amateur y con ayuda de la tecnología, podemos obtener una cantidad estupenda de datos que, para extraer conclusiones generales que nos ayuden a identificar líneas de acción, quizás nos valgan igual de bien que haber trabajado con costosas empresas especializadas.

MP: Quizás esa es una clave en Paraguay, ya que no tenemos dispositivos tecnológicos que midan ciertos parámetros, pero el factor humano de la participación quizás haya sido de un impulso mayor, ¿Es realmente la tecnología y todas estas bases de datos, en el caso de Paraguay, realmente importante? 

JT: Se pueden generar datos “a lo smart cities” sin crear conocimiento. Si tú puedes poner sensores, esos datos van a un departamento y mueren. O, si haces algo con ellos, puede que no se sepa y siga siendo una caja negra. En cambio hacer esto es lo contrario; aunque tengamos un poco menos de fiabilidad, generamos datos que nos van a servir para trabajar, y a la vez estamos consiguiendo un montón de efectos paralelos: conectando agentes, aprovechando la ocasión para aprender sobre la ciudad, para introducir conceptos nuevos… es una búsqueda colectiva muy transformadora.

MP: Bueno, vine con una nube negra y me voy a ver la luz.