Deudas y desafíos de las Ciencias Sociales en el Paraguay.

Deudas y desafíos de las Ciencias Sociales en el Paraguay.

Autor: Guillermo Sequera, Investigador independiente.

 

Resumen
Las ciencias sociales han desarrollado una maquinaria teórica de alta diversidad en los aportes, y muy ricas en sus diferentes aproximaciones metodológicas. Sabemos que la Región latinoamericana aloja la distribución y apropiación de recursos más desigual entre una minoría rica y una gran mayoría pobre. También se exhiben injusticias de acceso al conocimiento y tecnologías, donde el hemisferio norte acumula información estratégica, compartida con sus empresas y transnacionales que multiplican de manera brutal sus beneficios. Las comunidades culturales originarias y poblaciones rurales soportan sufrimientos insertos en las políticas de exclusión, donde el mercado se transforma en obligado articulador de ‘oportunidades’.
Ante esta situación, esta presentación examinará perspectivas creativas en las ciencias sociales para equilibrar oportunidades adoptando tendencias que estimulen la reflexión del pensamiento crítico, y que afirmen un compromiso social que contribuya a elaborar una complicidad, entre el conocimiento y las sociedades. Esta propuesta plantea dar prioridad a la valoración de lo que se denomina ‘saberes culturales.’ En ese sentido la cultura constituye un zócalo de relevancia, expresada en el desarrollo teórico del objeto antropológico. Y donde, por lo contrario los sujetos están ausentes de su propio rol protagónico de emancipaciones posibles. La presentación se basa en experiencias de ‘observación participante’ con comunidades campesinas e indígenas del Paraguay, para plantear la restitución de la etnografía como punto focal de re-conocimiento cultural, demostrando así el rol fundamental de experiencias de integración, de cooperación, e intercambio de cosmovisiones, en favor del desarrollo de las ciencias sociales latinoamericanas y caribeñas.

 

Palabras claves: cultura, conocimientos, integración, participación, saberes culturales.

 

 

Estamos ante un mundo cruel, pero al mismo tiempo esperanzador. Un mundo, que por demás se encuentra en el dintel entre: definitiva extinción humana, o, emancipación de la vida. Habida cuenta que, las ciencias sociales han desarrollado una maquinaria teórica de alta diversidad en los aportes, y muy ricas en sus diferentes aproximaciones metodológicas; dicho patrimonio del conocimiento debería comprometerse con fuerza y convicción la oportunidad histórica en contribuir a generar altas ciencias para el devenir humano. En la Región se han conformado plataformas innovadoras, como que en los últimos tiempos han renovado incesantemente sus sistemas de divulgación y promoción de formación, con la instalación de debates participativos abiertos y flexibles, cuyas iniciativas merecen un destaque de valoración.
Sin embargo, la agenda exhibe situaciones adversas de distribución de riquezas por el reparto del mundo. Sabemos que la Región aloja la distribución y apropiación de recursos más desigual entre una minoría rica y una gran mayoría pobre, incluyendo cifras comparativas diferenciadas con otras regiones, como África. También se exhiben injusticias de acceso al conocimiento y tecnologías, donde el hemisferio norte acumula información de valor estratégico los cuales son compartidos con sus empresas y transnacionales que multiplican de manera brutal sus beneficios. En ello, merece destacar los desórdenes ambientales que pesa sobre la Región y sus poblaciones, principalmente en el llamado calentamiento global y cambio climático. Las comunidades culturales originarias y poblaciones rurales soportan sufrimientos insertos en las políticas de exclusión, donde el mercado se transforma en obligado articulador de ‘oportunidades’. Un sinnúmero de análisis sociológicos desde varias décadas bajo diferentes perspectivas fueron ganando espacio y reconocimiento académico internacional, aunque muy sesgados -según mi modesta opinión- por los aportes teóricos anglo-europeos como modelos de pensamiento.

 

Sobre ello mismo, nuestra preocupación se presenta ante interrogantes sobre qué perspectivas creativas en las ciencias sociales de la Región puedan equilibrar las oportunidades en la adopción de tendencias que ayuden a clarificar mejor la reflexión del pensamiento crítico, para afirmar un compromiso social fuerte que contribuya a elaborar una complicidad nunca vista, entre el conocimiento y las sociedades. Aquí, nuestra propuesta basa sus interpretaciones en la necesidad que el conocimiento ejerza un arranque significativo en la valoración de lo que se denomina ‘saberes culturales’. En ese sentido la cultura constituye un zócalo de alta relevancia por sus múltiples consideraciones, expresa, por ejemplo en el desarrollo teórico del objeto antropológico. Y donde, por lo contrario los sujetos están ausentes de su propio rol protagónico de emancipaciones posibles.

 

El ello, plantea restituir la etnografía por ejemplo; como punto focal de re-conocimiento cultural. La etnografía, no como metodología en que posiciona la captura de información cultural para transformarla en dominación, en expoliación, sino como información participativa (informante local-encuestador) como elemento estratégico para la reflexión compartida a fin de debatir sobre problemas, como salidas de soluciones posibles, acciones de resistencia y liberación. Al final de cuentas, las sabidurías, conocimientos y técnicas -resultante de un esfuerzo colectivo, transcultural, deben ser recuperados, analizados en la perspectiva histórica de las comunidades culturales, en correspondencia con los profundos deseos y angustias presentes hoy en las mentalidades colectivas. Y ni que decir un planteamiento de fondo y forma sobre la valoración abierta del conocimiento a nivel ‘académico’, oportunidad que no se presenta en la actualidad. Lo ‘académico’ en sus tendencias generales reproduce los sistemas hegemónicos del pensamiento dominante y sometido al ‘sistema de la moda académica y oleadas que empuja la marea global. Vale diferenciar y disipar dudas. No se trata aquí y ahora, subestimar en perspectiva histórica, la experiencia de las diferentes contribuciones de diferentes autores y escuelas de un pensamiento crítico en diferentes aproximaciones, disciplinas y movimientos y dinámicas a diferentes niveles y jerarquías. Nuestra intención no se basa en una actitud corrosiva, sino más bien en interrogantes, que creo, ante la importancia que exhibe la realización de un evento que aglutina CLACSO, y conlleva en aupar a muchas instituciones y organizaciones en Paraguay y científicos e investigadores que apuntan a la valoración y alta pertinencia de ajustar deudas y otras consideraciones, entre; labores, ausencias y porvenir del conocimiento con sus sociedades. Claro está, en la necesidad de enfrentar retos y construir mayores oportunidades para con las poblaciones olvidadas: pueblos originarios y pueblos campesinos guaraní, y comunidades peri-urbanas. Dichos escenarios de miseria, hambre e injusticias son también moneda común en otros países latinoamericanos y caribeños. Por ello mismo, en los ejes comunes que vertebra nuestra Región se ubican las vertebras sensibles de las sabidurías, conocimientos y técnicas -ora emergentes en varios milenios -aún mucho por descubrir, valorar-; ora aquellas vertebras que fueran injertadas como aportes entre los s. XVIII – XIX y XX, principalmente cimentadas en tiempos de ‘modernidad’ y empujados por las tormentas independentistas, hoy rescatadas, a fin de instalar -mas temprano que nunca- la insubordinación cultural de los pueblos.

 

Nuestra experiencia, -por cierto modesta- afirmó su convencimiento en la identificación de la memoria, sobre la base de una constante restitución práctica de una ‘observación participante’ con las comunidades campesinas e indígenas, tanto chaqueñas como aquellas situadas en la Región Oriental del Paraguay. Por ello, nos permitimos de resumir en siguientes puntos que deben ser considerados como un borrador de avance: estos, bajo diferentes ejes estratégicos de emprendimiento deben asignar el entendimiento del conocimiento compartido a partir de,

 

Reconsiderar la cultura en su acepción multi-dimensional, y su adopción perentoria en todo el proceso de toma y puesta en valor. Aquí, su puesta en valor adopta la necesidad de llevar a cabo una Agenda de Acción en que el conocimiento se cristaliza en el emprendimiento de actividades que permitan resultados esperanzadores ante la expectativa de vidas de las poblaciones excluidas.

 

Amplificada, inusitada y efectiva participación creciente de miembros y familias de las comunidades culturales en la definición de ‘problemas’ hasta la indicación colectiva de programas de acción que permitan avances significativos contra la destrucción cultural, humana y ecológica.

 

Resignificar y fortalecer el ‘ser’ colectivo (identidad individual y colectiva); a fin de propulsar debates que ayuden a la valoración en la identificación de oportunidades materiales, tecnológicas, conocimientos que enriquezcan las experiencias comunitarias en la definición de un horizonte rico en experiencias de transformación emancipadora.

 

Integración resuelta, como herramienta de defensa de la solidaridad intercomunitarias, transcomunitarias, transfronterizas, como ayuda a amplificar el impacto de resultados cualitativos y humanos. De la misma manera será fundamental emprender experiencias de integración, de cooperación, de intercambiar cosmovisiones, conocimiento de diverso orden, en favor del desarrollo de las ciencias sociales latinoamericanas y caribeñas. Al fin de cuentas, acaso nuestro esfuerzo Regional del conocimiento no debería apurar en recuperar lo más hermoso de aquello realizado en escenarios notables de invención de culturas, en la invención de sociedades humanizadas.

 

En este marco, las metas consisten en fomentar la salvaguarda y revalorizar el patrimonio (en el sentido de ‘pertenencia’ soberana, es decir; Patrimonio-por-Patria) a preservar los valores espirituales, sociales y humanos fundamentales en que se fundamenta la vida de las diferentes sociedades, fustigar las actividades humanas como expresión de las identidades. Lo ‘ciudadano’ inmerso en su rol protagónico de un deseo de construir un porvenir compartido. Y en ello, el acto de crear, de querer hacer, de hacer favorece la creatividad y fortalece los intercambios y la cooperación cultural.

 

El objeto de esas propuestas es hacer frente a los grandes retos nacionales: lucha contra la pobreza y contra la destrucción medio ambiental, humana y cultural. Estas propuestas están encaminadas a sensibilizar a todos los agentes del desarrollo económico, social y cultural, en los planos nacional, regional e internacional, acerca de la importancia que la antropoïesis (alta creatividad de las personas, en el sentido que define Maturana), y que la misma tiene en la vida de los pueblos de la Región; y en la irrupción de lo comunero (microcosmos) en lo colectivo. Y donde de la misma manera que la articulación de la solidaridad cultural regional e internacional desempeña como factor de enriquecimiento mutuo, lo cual ayuda a generar comprensión de uno al otro. Ayuda a quebrar el egoismo y lograr en el tiempo la desaparición de la práctica de lo individual, de la apropiación indebida y bregar por una fuerte solidaridad.

 

Una orientación común e innovadora caracteriza estos objetivos, de conformidad con la idea de que el desarrollo no debe concebirse, como muchos sabemos, sólo en términos de avances tecnológicos y de exposición de números económicos, sino por un conjunto de actividades que apuntan a garantizar el mayor bienestar de las sociedades, la plena expansión de sus universos culturales, el fortalecimiento del sentido de los valores humanos y principios sociales que constituyen su estrato cualitativo más profundo la participación efectiva de las poblaciones en su propio avance hacia el entendimiento y reconocimiento con las demás culturas. Por demás, se requiere una atención muy especial a las culturas en muy grave peligro de extinción.

 

La toma de con-ciencia acerca de esos desafíos es el resultado de las rápidas y profundas mutaciones que el progreso de la ciencia y de la técnica, en particular en la dimensión comunicativa, la información y la biotecnología, y ni olvidar en la influencia de los medios electromagnéticos de difusión de la Internet, imponen la cultura del consumo y la instalación de una inoculación mental colonial en la globosfera y principalmente en los países del Hemisferio Sur. En ese contexto, la educación, la comunicación y más aún, la cultura adquieren un significado y un alcance inéditos en la búsqueda de un futuro para saber en qué cultura nos ubicamos, con qué ciencias contamos, con qué tecnología y en qué estadio de emprendimiento colectivo interaccionen en una profunda ‘unidad’, brindando al ser humano todas las posibilidades de ese emprendimiento a su favor; para una expansión y a las sociedades, la capacidad de progresar en armonía.

 

Nuestra experiencia de relación por años con las comunidades indígenas y campesinas guaraní de la zona de Capi’ivary (departamento San Pedro), basó su creatividad colectiva, en intentar una experiencia innovadora en los siguientes principios: a) autonomía en la reflexión de programas b) ubicación de la cultura (en su dimensión ontológica : ser-poseer omo elemento principal de la estrategia c) Alianza de pueblos guaraní, y no-guaranid) fortalecimiento de capacidades comunitarias e) Resultados esperanzadores en la recuperación y protección colectiva de Naturaleza y Cultura; entre otros. Por lo cual, debemos señalar que cada vez se hace evidente que una de las principales razones del fracaso de muchos proyectos de desarrollo paternalista radica en su falta de adecuación a las condiciones biogeográficas propias; su consideración cultural, así como a la situación, de las necesidades concretas, así como las profundas aspiraciones de las poblaciones interesadas. En efecto, no faltan casos muy conocidos de iniciativas técnicamente perfectas, pero que concitan un fenómeno de rechazo, desconfianza. Estos proyectos de connotación burocrática, ganan la indiferencia de las poblaciones porque en su aprehensión no se han tenido en cuenta las esenciales y hondas características del entorno, o fueran ignoradas los valores movilizadores que esos pueblos de excluidos, sin embargo, conservan en su seno. La felicidad no puede introducirse ni imaginarse desde el exterior: sólo puede ser el resultado de una acción pensada, dimanante de la voluntad y asumida por pueblos que reconocen, que conocen los problemas que deben enfrentar y aceptan de manera voluntaria con sus aportes creativos para asumirlos plenamente.

 

El análisis de las políticas de desarrollo en los últimos veinte años en el Paraguay, ha mostrado los puntos muertos a lo que conduce el concepto de desarrollo fundado en el solo criterio del crecimiento cuantitativo y material, sobre todo con las políticas de alta inequidad y exclusión social. Ese balance reafirma el principio de que para llevar a cabo cualquier empresa innovadora es primordial tomar en consideración los factores culturales, cuya parte no sólo es la contraparte cualitativa del resto, sino que constituye el rostro verdader de la condicion de vida para la gran mayoría. En ello, la participación activa de los interesados en la concepción y ejecución de los programas de acción constituye un factor determinante en el arribo de resultantes.

 

Sin desdeñar la importancia de la creatividad y de la creación como reflejos del talento humano. Muchos ejemplos observados en el ejercicio de la creación colectiva en la invención de manifestaciones y expresiones del arte colectivo de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe constituyen un caso ejemplar de originalidad y afirmación de identidades, así como un acto de resistencia al bombardeo sistemático a la instauración de la hegemonía neocolonial. Aquí mismo; son muchos los casos de difusión de expresiones de arte colectivo, de materiales, técnicas, lenguajes diversos que ayudaron a vertebrar respiraciones propias en su dimensión Regional. En eso también es perentorio la alta pertinencia del arte integrador, o el denominado arte, en la misión de consagración de la integración. La consagración del gesto y la palabra hace posible la manera de vernos nosotros mismo, de la observación de nuestra sociedad y del mundo externo. En esa perspectiva, se reconoce cada vez más que la cultura en general, más allá de los planos intelectual y es asimismo –y, sin duda, ante todo- una manera de ser, de percibirse de percibirnos, una manera de sentir, de expresarse, de crear, que caracteriza la originalidad profunda de cada sociedad latinoamericana y caribeña. Lo cual constituye una gran oportunidad de ayudar a contribuir condiciones en la invención de disciplinas, como de métodos que nos demuestre nuestra gran capacidad colectiva de afirmación y propulsión de humanidades creativas.

 

Y en nuestro caso específicolos grandes desafíos, con que se enfrentan las sociedades en Paraguay sólo se podrán aprehender y resolver plenamente y de manera integral teniendo en cuenta el conjunto de los factores culturales y humanos que fundan su identidad, en primer lugar, y en la definición de un provenir seguro para las culturas para todos. Y, que dicha identidad es compartida más allá de los límites políticos definidas en sus cartografías y cuya experiencia humana de contactos de proyecciones migratorias causante de muchos factores en sus movilidades refieren a experiencias, -incluso de movilidad hacia contextos ambientales disímiles-.
La propuesta propugna situaciones de instalar una innovadora mentalidad y accionar en la vida, que emerge desde la toma de consciencia de que estamos viviendo un “cambio de época”, por lo cual apura para que el conocimiento no quede atrás, y se dote, con razón mayor en el plano académico como una responsabilidad primera, y así responder a los deseos de las jóvenes generaciones como prioridad en la valoración y decisión de las mismas sociedades.

 

Por decir; dicha Agenda Comunitaria deberá definir de manera creativa, y flexible, iniciativas entre las cuales cada participante, o grupo de participantes podrá aplicar las que le parezcan mejor adaptadas a su situación y a sus opciones, a sus esferas de competencia y a sus medios propios. Más aún, llevando en cuenta el deseo de trabajar en el desarrollo de una cultura hacia una nueva constituyente.

 

Ello, también implican el fortalecimiento de la cooperación en inteligencias colectivas y de integración en el plano Regional transfronterizo e internacional. Al mismo tiempo, estas modalidades de acción no se pueden separar; así, la investigación y la formación cultural de recursos humanos deben preceder, acompañar y prolongar los propios deseos.

 

Teniendo en cuenta estas observaciones, es posible identificar las siguientes modalidades de acción:
Las actividades experimentales y los proyectos piloto, que tienen un valor dinámico en la medida en que producen efectos multiplicadores; permiten al mismo tiempo comprobar la validez de las hipótesis teóricas y afinar los métodos de trabajo, en el tiempo y espacio a ser considerados;

 

 

CULTURA : PROTAGONISMO GEOESTRATÉGICO
La comunidad paraguaya reconoce cada vez más la necesidad de que la cultura se sitúe en el corazón del quehacer comunitario, para la vida comunitaria y a favor de calidad en las relaciones humanas, así como de las vivencias cotidianas. En el Paraguay, se manifiesta cada vez con mayor claridad una preocupación por conjugar el progreso, la justicia y la solidaridad en el respeto de los valores culturales propios de cada pueblo. Para ello, se procura fomentar el establecimiento de políticas, estrategias y proyectos de desarrollo que tengan en cuenta la dimensión y las finalidades culturales que entraña toda transformación social, así como la necesidad de garantizar la formación de recursos humanos adecuados y la sensibilización a esos efectos de los decisores y de la opinión pública general.

 

 

SOBERANIAS Y RESISTENCIAS CULTURALES

 

Una de las características fundamentales de la evolución actual de las sociedades es el cuidado por preservar los rasgos de su identidad cultural y de impedir la erosión de algunos de sus valores, frente a las amenazas de estandarización de los gustos y los modos de vida a las que se ven expuestas bajo el impacto de modelos exógenos que se benefician además de una publicidad a menudo desmesurada. Esta inquietud se une a la dificultad con que tropiezan ciertos pueblos – por razones históricas, políticas o económicas- para que se reconozca su personalidad.

 

Además, el patrimonio cultural, (físico e inmaterial) está cada vez más expuesto a riesgos de degradación, bajo el efecto de la urbanización desordenada, la contaminación, las condiciones climáticas. En cuanto al patrimonio no material, expresiones culturales también se presentan amenazadas. Por último, el patrimonio natural sufre atentados sin precedentes, donde muchos de dichos daños son pérdidas irreversibles (p.ej. Especies de la fauna y flora extinguidas), y ni que olvidar impactos preocupantes que alteran los cambios bruscos del clima y sus conseguencias en la vida de las poblaciones. Pero la conservación del patrimonio no debe confundirse con una visión estereotipada de la vida de las sociedades y de su identidad cultural. La inquietud por realizar una mutación creadora de las culturas, sea por su propio dinamismo, sea por un enriquecimiento voluntario y por aportes del exterior en función de los logros culturales y las necesidades locales, es común a todas las sociedades: la afirmación de las soberanías y actos de resistencias culturales no se constituye en contradicción, muy por el contrario, con la apertura de cada cultura a las demás; en efecto, toda cultura aislada correría el riesgo de perder su vitalidad. Acaso una cultura rica no es aquella que no teme en adoptar nuevos materiales, nuevos sabores, nuevos relatos, para acomodarlos en su propia dimensión la cual enriquece con esos nuevos tonos y colores. Sin embargo, pareciera, por el contrario que una cultura pobre, aislada, insegura, es una cultura cerrada al ‘otro’. Que teme al ‘otro’, o teme mancharse del otro.

 

A este respecto, cabe destacar la importancia de la cultura científica y técnica moderna y la necesidad de que toda sociedad ansiosa de progreso la domine perfectamente. Pues de lo que se trata es de hacer avanzar los valores éticos y estéticos al mismo ritmo que las mutaciones tecnológicas, mediante el aumento y la ampliación de las libertades y de los derechos humanos, a fin de que la universalización del conocimiento actúe como un fermento para la plena realización de las soberanías culturales y la expansión de la comunicación intercultural.

 

IDENTIFICAR Y MOVILIZAR TODOS LOS RECURSOS MATERIALES

 

El número y la variedad de actores y esferas comprendidos en el proyecto así como su duración, no permiten presentar por el momento una estimación de las repercusiones financieras de la operación; pero se estima de alta pertinencia la identificación de recursos materiales necesarios,

 

PROPULSAR UNA GENEROSA Y DIRECTA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

 

Es de alta conveniencia emprender a democratizar los medios y los instrumentos de acción cultural a fin de que todos los individuos puedan participar plena y libremente en la creación de la cultura y en sus beneficios, de acuerdo con las exigencias sociales. Además, considerando como elemento determinante la participación en la vida de la sociedad, se recomienda preconizar una serie de medidas legislativas, reglamentarias, técnicas, administrativas, económicas y financieras para alcanzar objetivos para que un mayor número de personas participen en la vida cultural. Convendría, elaborar métodos y programas de formación destinados a agentes polivalentes. La participación en la vida cultural, en el plano de los valores, de la participación de todos en la vida pública y en el desarrollo de las culturas es la traducción necesaria para la construcción de una nueva sociedad. De ahí, el ejercicio efectivo de los derechos culturales, implica el advenimiento de una auténtica democracia cultural. Tanto en el plano individual como en el colectivo, la participación puede constituir un factor de creación e innovación, de conocimiento y de libre expresión de sí mismo y propender a nuevas formas insospechadas de artes. El ello, ayudará a clarificar el protagonismo de los artistas y creadores en la vida de la sociedad paraguaya y reconocerles el lugar que les corresponde. La creación, entre otras actividades humanas, es la que mejor expresa una cultura y asegura su porvenir social.

 

INTEGRACIÓN Y CONFEDERACIÓN CULTURAL REGIONAL

 

La cultura puede jugar un papel determinante en el establecimiento de las relaciones más equilibradas y equitativas entre el entendimiento y colaboración entre los pueblos y toda integración inimaginable entre los pueblos. Con cerelidad deberíamos impulsar una cultura de sentido de unidad, de cohesión, de diálogo, concertación y cooperación, que conduzcan hacia un horizonte común de soberanía Regional en la Diversidad Regional. En eso, la experiencia de los pueblos pan-guarani suramericanos se constituye en una experiencia histórica de alto aliento en la integración confederativa de sabidurías, conocimientos, técnicas y cosmovisiones compartidas, donde Paraguay, debería jugar un rol ejemplar de solidaridad de pueblos en lucha contra la pobreza, contra la destrucción cultural y en favor de toda integración. Y en ese sentido la cultura plantea a nivel de la integración y complementaridad, nuevas formas de solidaridad, basadas en nuevas formas de diálogo intercultural que deberían afirmarse entre las naciones.

 

Oportunidades prioritarias

 

Los fundamentos culturales en las relaciones deben ser profundizados en su consideración y análisis, llevando en cuenta al Paraguay en un nuevo orden de equilibrio mundial con las diversas regiones del mundo de manera a proyectar una mayor dignidad paraguaya hacia el exterior. Se deberían intensificar los intercambios y encuentros a nivel transfronterizo y en el ámbito sudamericano, latinoamericano y caribeño; entre comunidades, creadores, intelectuales, comunicadores sociales, educadores, investigadores, jóvenes, estudiantes y favorecer en diversos niveles la dinámica y movilidad de docentes. Podrían crearse redes de hermanamientos entre comunidades educativas y culturales. En ese sentido, se debería sensibilizar y formar sistemáticamente al personal diplomático cultural y a los agentes de organismos de cooperación en las especificidades culturales y las diversas oportunidades.

 

“Los pueblos que no se conocen, han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”

 

José Martí

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