Anteproyecto Basílica de Caacupe/Miguel Ángel Alfaro

Anteproyecto Basílica de Caacupe

Autor: Miguel Angel Alfaro

Técnica: Grafito

Año: 1947

Breve info

En 1939, se encomendó la elaboración del proyecto de la Basílica de la Virgen de Caacupé, inspirado en las monumentales basílicas del renacimiento europeo.

La obra comenzó en 1945, pero cuando ya estaba en plena marcha, se decidió introducir muchos cambios, y se había paralizado por completo. Hasta que en 1975 la obra continuó, ya con grandes modificaciones y con un carácter más sencillo y funcional, por los arqs. Feliciángeli, Morales y Castillo.

Info del autor

Miguel Angel Alfaro culminó sus estudios de Ingenieria Civil y Arquitectura en Italia. Fue intendente de Asunción desde 1924 a 1927. En 1946 conjunto a otros colegas, creó el gremio de la Asociación Paraguaya de Arquitectos (APAR). El 26 de abril de 1957 se fundó la Facultad de Arquitectura, junto a otros arquitectos: Francisco Canese, Natalio Bareiro, José L. Escobar y Mohamed Yampey (egresados en Montevideo); Luis Pozzo, (egresados en el Brasil) y Roger Ayala (egresado en EEUU).

Técnica

Proveniente de las universidades europeas, trajo consigo el estilo academicista, tanto en la enseñanza y en las representaciones arquitectónicas, que se enseñaba en los inicios de la Facultad de Arquitectura.Se destaca el grafito como material predominante en el dibujo arquitectónico, para realizar los planos de anteproyecto de la Basílica. Además, era muy utilizado la carbonilla para realizar bocetos rápidos y sueltos y las acuarelas, material utilizado para complementar aquellos dibujos, aunque no fueron aplicados en este caso.

Percepción

Utiliza el grafito con sus diferentes grosores de minas para enfatizar con la jerarquía de trazos, los elementos más próximos a la vista del observador, como es la escalinata curva para el acceso a la Basílica. Utiliza grosores medios para la fachada de la nave central y sus torres laterales, enfatizando con sombreado las aberturas. Se aplica menos presión en el trazo en la construcción posterior, quedando en tercer plano.

Cabe resaltar el entorno poco construido en aquella época, por lo cual se grafica como espacios naturales característicos del sitio de implantación, las serranías de Caacupe.

Fuente: Tesis de grado, arquitectua Rosa Solalinde

Casa Naciente/Fernando de Alba

Casa Naciente

Autor de obra: Fernando de Alba

Año: 2017-2018

Ubicacion: Altos, Paraguay

Fotografías: Leonardo Méndez

Vivienda unifamiliar aislada situada en el departamento de cordillera en la localidad de Altos, Paraguay.

El terreno de 709 m2 se encuentra ubicado en un condominio privado, encontrándose en un lugar privilegiado pudiéndose visualizar en su totalidad un lago artificial. Debido a su situación en la parte alta del cerro, nos encontramos con un terreno de unas características hidrográficas especiales, ya que se sitúa en el curso natural del cauce de un arroyo. Este caudal continuo fue solucionado mediante una serie de drenajes y bombeos.

La vivienda va destinada a una pareja donde vivirán permanentemente. El programa de la vivienda se puede resumir en cinco premisas de sus habitantes: vivir en planta baja aprovechando al máximo los m2 construibles, contacto visual y físico con el verde relacionando exterior e interior, sala de música, bodega y cubiertas de tejas.

El condominio aplica una normativa de retiros linderos, frontales y traseros con el fin de que las viviendas tengan espacios libres a su alrededor. Teniendo en cuenta los retiros nos queda una superficie construible de 303 m2 en planta baja, donde se desarrolla la mayor parte del programa de la vivienda.

El terreno presenta un desnivel de 2.25 m. desde la cota de vereda hasta la cota trasera del lindero. Este desnivel queda reflejado en el proyecto trabajando desde la sección y planteando la división de espacios por cotas.

La organización de espacios en planta baja quedan definidos en planta, creando un patio interior de 5 x 4 m. que sirve como elemento regulador de los ambientes, ayudando así a plantear las circulaciones interiores, ventilaciones cruzadas, luz natural y introducir el verde dentro de la vivienda. (1)

A la vivienda accedemos desde su lateral. Creando este recorrido nos permite posteriormente situar los ambientes sociales hacia la parte trasera y el ambiente privado hacia el frontal, con vistas al lago y sin interrupción del acceso.

El eje de circulación principal, donde se sitúa la escalera de acceso al sótano (bodega) y planta alta (sala de música), tiene una orientación noroeste – sureste favoreciendo las ventilaciones cruzadas. (2)

Estructuralmente se plantea la vivienda como un juego de losas de hormigón armado inclinadas donde se construirá las cubiertas mediante el sistema onduline; solución ligera mediante placas asfálticas onduladas favoreciendo la ventilación, impermeabilización, aislamiento térmico y acústico. Debido a la humedad del terreno decidimos construir la planta baja mediante el sistema de losa sanitaria; losa de viguetas prefabricadas de hormigón y ladrillos cerámicos

creando una cámara de aire ventilada de 35 cm. de esta manera la vivienda queda aislada de la humedad del terreno. La losa de planta alta es construida con el sistema U-boot Beton; losa de 20 cm. de espesor de casetones perdidos, favoreciendo el poder trabajar más cómodamente los cerramientos y la acústica de la vivienda, en especial de la sala de música.

Todos los cerramientos de la vivienda son de albañilería vista de doble hoja situando cámaras de aire y aislación térmica y acústica en los ambientes donde requería por su funcionalidad.

El cerramiento de la sala de música es construido con albañilería vista de doble hoja exterior e interior con cámara de aire de 3 cm. y planchas de corcho de 4 cm. El cielorraso lo forman planchas de durlock exsound con lana de vidrio para mejor absorción acústica.

La importancia de la relación del interior – exterior es tratada y estudiada también con la materialidad de los cerramientos.

(1) Los espacios donde se desarrolla la vida social en la vivienda paraguaya, están relacionados directamente con el exterior mediante espacios intermedios, abiertos y ventilados.

(2) Los vientos predominantes en Paraguay tienen orientación noroeste – sureste.

¿Por que viajamos? o la importancia de la experiencia

6 minutos de lectura

¿Por qué viajamos? O la importancia de la experiencia.

por Horacio Cherniavsky 

Es posible pensar de nuestras vidas como un perpetuo proceso. Somos la acumulación de experiencias vividas y aprendizajes adquiridos en el transcurso del espacio-tiempo. Sería un error, entonces, pensar en uno mismo como algo autónomo, estático, consolidado, finito. Nuestra percepción sobre nosotros mismos varía con el tiempo y somos capaces de ir construyendo nuestra propia historia. ¿O es la historia la que nos construye a nosotros? Pues, ambos. La respuesta práctica a esta dualidad yace en el significado del diseño ontológico que dice que lo que diseñamos nos diseña. Es una interacción colaborativa. Ahí reside la importancia de la arquitectura como articuladora de una cultura, una sociedad y en última instancia de una civilización. Es nuestro entorno el que rige como vivimos, como nos sentimos, como percibimosal mundo. Asimismo, somos nosotros los que construimos ese entorno.

La curiosidad y el deseo de la novedad son sentimientos inextricables a la naturaleza humana. Evolutivamente hablando, éstas fueron piezas fundamentales para el desarrollo de nuestra especie. Lo nuevo representa el cambio, la modificación de lo existente, y en ciertos casos, el progreso. La creación produce la novedad, y la novedad promueve la creación. La capacidad de crear, entonces, tiene su origen en la necesidad de transformar para habitar. Parafraseando a Heidegger, “al habitar llegamos solamente por medio del construir”. Y la construcción, que en esencia es transformación, es un proceso colectivo. Construimos loslenguajes, las costumbres, las ciudades, las culturas, las ficciones que nos organizan y determinan nuestras vidas.

Exponernos a entornos no familiares nos obliga a modificar los procesos mentales habituales y cotidianos. Al encontrarnos fuera de nuestros patrones de comportamiento diario, alias rutina, abrimos una ventana hacia la reprogramación de nuestra manera de ver el mundo, y por ende, de cómo nos vemos a nosotros mismos. Descubrir nuevos paisajes, espacios, personas, ideas, es aprender de ellos. Hay demasiada información en el modo de habitar de cada lugar. Esto nos permite elaborar una mirada crítica sobre la situación actual de nuestro propio entorno, sobre todo cuando vamos acumulando destinos. En esta constante búsqueda de lo nuevo es que nos encontramos con el descubrimiento, que lo convertimos en aprendizaje.

Estos aprendizajes luego forman parte de nuestra capacidad creativa. En inglés el término “awe” se refiere al sentimiento de sobrecogimiento y asombro que se experimenta en un momento de expansión perceptiva, de tal magnitud, que reconfigura nuestros modelos estructurales de la realidad. Dentro de nuestra susceptibilidad perceptiva de los viajes, nos sumergimos en esa sublimación poética, en la intensificación de la experiencia del presente, en una suerte de éxtasis.

Éxtasis, que en su raíz etimológica significa desplazarse, desviarse, es en esencia la acción de estar fuera de sí (ek, ex – stasis, estático, estanco). Algo tan cotidiano, común y corriente, se vuelve algo único, excéntrico, exótico, innovador, sin precedentes para nosotros. El frío y húmedo recibimiento de una catedral gótica, los olores que brotan de las cocinas en las calles de la ciudad medieval, el sabor de cada plato típico, la música que se ejecuta en el espacio público. Percepciones que muchas veces los propios habitantes del lugar dan por sentado, ya que forman parte de su cotidiano. Cuanta sensibilidad perceptiva sentimos al entregarnos por completo al profundo abismo de la conciencia. Pareciera que dentro de nuestra rutina diaria hay poco espacio para experiencias trascendentales y son justamente estos fragmentos vividos los que encienden el fuego de la voluntad creativa.

Los viajes, al descontextualizarnos del cotidiano y alejarnos de preconceptos y familiaridades, nos prestan nuevas lentes para ver la realidad. Conectarnos a esta diversidad hace que nos preguntemos sobre nuestro concepto de la verdad. Aquí nace lo que denominamos “perspectivas” que son las distintas representaciones con las que vemos la realidad. Es más importante, según Alain de Botton, la mentalidad con la que viajamos que el propio destino al que vamos. Está claro, entonces, que todo lugar posee información y particularidades de las cuales nos podemos enriquecer. No existen mejores o peores destinos. Cada rincón del universo esconde infinitos secretos esperando a ser revelados.

En ciertos momentos de la historia, como en ciertos lugares en la actualidad, viajar para ver arquitectura era la única manera de aprender de lo que ya se había hecho. Este peregrinaje instructivo era el único canal de aprendizaje previo a los libros e internet. Por supuesto, los viajes se volvieron cada vez más accesibles y se convirtieron en tarea pendiente de arquitectos en proceso de formación. Si bien los focos de interés arquitectónico se van polarizando, el Grand Tour europeo sigue siendo un hito en el desarrollo disciplinar.

Desde el viaje a oriente de Le Corbusier (en ese entonces Charles Édouard Jeanneret) hasta la expediciones de Bernard Rudofsky, todo viaje produjo un impacto penetrante que luego se manifestó en el trabajo y la producción de cada uno. Louis Kahn, Frank Lloyd Wright, Alvar Aalto y Jörn Utzon, por dar algunos ejemplos, transformaron su manera de ver la arquitectura luego de reveladores viajes. Tadao Ando confesó que fueron sus viajes los que le enseñaron arquitectura, ya que no tuvo formación académica de la profesión. Es de suma importancia, entonces, reconocer el rol fundamental de los viajes como herramienta de aprendizaje en la formación profesional. Todo lo vivido se convierte en recurso de nuestra propia producción.

Tener presente el motivo de nuestras acciones nos enfoca en la búsqueda de sus resultados. ¿Por qué, entonces, viajamos? Cada uno tendrá un motivo distinto. Se viaja para descubrir, para conocer, para aprender, para evolucionar, para perdernos y cuestionarnos. Solamente cuando nos perdemos es que nos podemos encontrar. Y a veces no se trata de encontrar respuestas, sino de hacernos mejores preguntas.

8M, caminando hacia la igualdad

8M, caminando hacia la igualdad.

por Melina Pekholtz 

El 8 de marzo no es una celebración como tal, es un paro para recordar el asesinato de las trabajadoras textiles de una fábrica en Nueva York, a principios del siglo XX y así reivindicar los derechos por la igualdad.

Muchas veces escuchamos;
-No es la forma, esto no me representa.
Seguramente olvidamos que por mujeres que se manifestaron como nosotras, tuvimos “derecho al voto”.

Las sufragistas no fueron mujeres que pacíficamente salieron a pedir que les dieran esa participación.

El solamente pensar que tenemos que luchar, pedir y requerir “derechos” que tendrían que ser igualitarios o equiparar situaciones asimétricas, ya nos habla de la brecha enorme que existe en cuanto a la igualdad entre los seres humanos.

Históricamente el advenimiento del sedentarismo en las distintas civilizaciones fue generando y conformando el espacio doméstico como espacio propio para la mujer y para prodigar no sólo sus cuidados a todos los miembros de la familia sino a cuidar también el “patrimonio” que se iba generando con el uso exclusivo de la tierra.

Con esta conjunción de patriarcado y patrimonio, la mujer fue desarrollando sus actividades en los límites del espacio doméstico.

Hasta la revolución industrial, la mujer por cuestiones de organización, reproducción y construcción social, estuvo a cargo de todo lo que ocurría en ese espacio intramuros de lo “privado”; por lo tanto sus acciones así como también su imagen estuvo invisibilizada de la espera de lo público.

Con la especialización del trabajo y la ayuda conseguida con el uso de las máquinas (reemplazando ciertas tareas relacionadas con la fuerza) y con ello el avance de una sociedad cada vez más capitalista, la mujer poco a poco fue incorporándose al “mercado laboral” en forma de una nueva esclavitud incipiente y modernizada, pero que a su vez seguía demandando sus roles internos en el espacio doméstico, precarizando así más y más su calidad y condiciones de vida como también su desarrollo intelectual.

El sólo hecho de hablar de “labor” en cuanto al trabajo realizado por la mujer y “trabajo” para las actividades productivas del hombre nos cuenta mucho acerca de esa diferencia.

Hoy por hoy en pleno siglo XXI, seguimos luchando por visibilizar esas asimetrías en una sociedad post-industrial, post-humanista, donde las mujeres somos productoras y proveedoras a su vez, donde la educación, la reflexión y el intercambio nos fueron abriendo cada vez más los ojos para poder entender cómo las nuevas formas de vida nos fueron postergando a nosotras mismas como seres autónomos en igualdad de derechos, así como también coartando ciertas expresiones humanas reprimidas en los propios hombres a causa de la cultura del machismo.

Hasta que no podamos comprender que el feminismo no sólo favorecerá a las mujeres, deberemos seguir adelante.

Felicidades por este día de lucha, que termine pronto y se recuerde siempre.

Fuelle Roga/OMCM Arquitectos

Fuelle Roga

Arquitectos: María Paz Chamorro y Matías Ortiz (OMCM Arquitectos)

Colaboradores: Sol Cáceres, Marcelo Ramírez, Paloma Rodriguez y Sofía Rojas.

Ubicacion: Asunción, Paraguay

Año: 2018

Fotografías: Leonardo Méndez

Esta pequeña reforma se encuentra en un barrio residencial asunceno de baja densidad y relativa tranquilidad, donde el propietario nos encarga una vieja casa de características casi vernaculares y en condiciones bastante deterioradas, para su rehabilitación con fines rentables.

En ese sentido, nuestros esfuerzos se orientaron en desarrollar un proyecto discreto que encontrara la manera de reciclar la vivienda, permitiéndole cierta flexibilidad en los espacios y enmarcarse dentro de un presupuesto algo ajustado.

La situación inicial nos presentaba una tipología de fragmentación a-funcional de espacios obstruidos y anexos, falta de ventilación e iluminación natural, muros sin cimientos y con bastante humedad, fisuras estructurales considerables y otras sorpresas anecdóticas como la presencia de un pozo ciego dentro de una de las habitaciones. Todos estos factores nos exigieron replantear gran parte del proyecto inicial durante el proceso mismo de construcción, como suele ser costumbre…

Planeábamos inicialmente reducir al mínimo las demoliciones como para adecuar la existencia al nuevo proyecto, que incorporaba un estar – comedor amplio, un dormitorio más y un área de servicio mejor definida. Pero en tanto se ejecutaban los trabajos, las patologías y vicios ocultos de esta precaria vivienda se hacían cada vez más presentes, hasta un punto en que nos vimos forzados a demoler más del 70% de lo construido, reutilizando en algunos casos solo los cimientos.

Todo esto, nos dio como resultado una gran pila de escombros de materiales diversos que muy por el contrario de ser considerados basura, se convirtieron en los protagonistas del cambio.

Reducir, reutilizar, reciclar (hasta incluso algunas R´s más que vienen incorporándose al repertorio contemporáneo mundial) reza el lema que nos llevó a emplear las técnicas que ya nuestros maestros las vienen utilizando en paradigmáticas obras de nuestra notoria arquitectura paraguaya.

Re-construir a partir de escombros, se ha convertido en la alternativa que nos permite explorar, mediante una economía circular de compensaciones (gastar más en mano de obra pero evitar comprar materia prima), nuevas e interesantes formas de generar espacios confortables, atractivos e igualmente funcionales, con nuevas texturas y configuraciones que vienen dadas por la condición misma del material.

Fuelle Roga, alude formalmente al artefacto acordeónico que sirve para oxigenar y avivar el fuego hogareño. Un fuego traducido en espacios nuevos a partir de un pliegue de cascotes cerámicos de diferentes composiciones, en partes continuo y en partes interrumpido, para generar las interacciones entre la vivienda y su patio a lo largo de toda su fachada, permitiendo a la vez un interesante juego de luces y sombras, así como la ventilación natural deseada.

Esta experiencia sencilla pero compleja a la vez, reafirma el compromiso responsable que debemos tener como agentes de cambio en nuestra actual sociedad de consumo, optimizando los recursos de manera creativa y evitando desgastes energéticos y sobrecostos innecesarios para el contexto de nuestro actuar.