Sobre la BIAU XI | Entrevista a Ana Román

0C696553-C5A2-4481-BC62-FD68A083598DEntrevista a Ana Román

Por Melina Pekholtz 

Ana Román (Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomada en Comunicación por el Institute of Higher EuropeanEducation de La Haya. Máster en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Periodismo de Calidad Diario ABC y DEA cum laude en Sociología de la Comunicación, durante los últimos 20 años ha desarrollado su carrera profesional dentro del ámbito editorial y de la comunicación.) y Arturo Franco (Arquitecto, crítico y editor. Como crítico y editor su trabajo se ha centrado en la exploración de la realidad contemporánea así como en la intervención en el patrimonio.) Fundadores de redfundamentos y creadores de la revista ritason los curadores seleccionados para organizar los eventos, conferencias, seminarios, actividades y muestras que tendrán lugar en el marco de la XI BIAU, en esta ocasión, con sede en Asunción.

Nos acercamos a su estudio en Madrid para conocer más acerca de los preparativos y expectativas para la bienal, así como sus objetivos e ideas sobre el panorama regional y local.

MP: ¿Qué significa haber seleccionado Asunción, Paraguay, como sede de la XI BIAU?

AR: Paraguay en concreto es un país que, tanto a Arturo como a mí, nos ha atraído especialmente desde hace mucho tiempo. Yo, de momento, no lo he visitado todavía, pero él lo ha visitado en varias ocasiones. La primera vez fue precisamente para la revista que editamos los dos, la revista rita_. El primer número fue sobre Paraguay.

La arquitectura latinoamericana en general, y la paraguaya en particular, nos interesa mucho por su potencia, su materialidad.

Ese hacerlo todo con lo que tienes a mano. Ese trabajar mano a mano con quien habitará el proyecto, esa visión de la arquitectura que se integra en el paisaje. Por supuesto, vuestra naturaleza espectacular, el río Paraguay; todo ello nos atrae, y creo que es una de las raíces de esta Bienal, en la que nuestro lema, si hay alguno, sería el habitar y el habitante.

Esa manera de ver el habitar en Paraguay, y cómo se involucra el habitante en mucho de lo que se hace, es lo que me parece más importante.

MP: ¿Es la puesta en valor de los discursos del sur una prioridad en la agenda de la arquitectura actual, o cómo lo ven?

AR: No sé si de la agenda de la arquitectura en general, pero sí que es importante para nosotros personalmente.

No somos de seguir modas pasajeras. Sí nos sentimos identificados, sin embargo, con esa arquitectura que podría considerarse entre comillas del sur, precisamente por lo que la caracteriza: la materialidad, el uso de lo que se tiene a mano, el vínculo con laarquitectura vernácula, el mirar atrás y aprovechar todo lo que se ha testado durante generaciones.

MP: ¿Podrías decir entonces que existe una voluntad de hacer visible lo invisible, de ciertas cosas que ya estaban latentes? ¿Cómo coopera en esa construcción una sociedad que lidia con situaciones de emergencia constante?

AR: Esas emergencias constantes por ser reales, clarísimas y, por desgracia, frecuentes en muchos países, han encontrado de hecho en el propio panorama de obras de la Bienal un espacio. Hubo varias propuestas de proyectos para situaciones de emergencia. Lógicamente,son proyectos muy sencillos, muy básicos, pero que permiten resolver el problema y darle un techo a la gente cuando se ha quedado sin casa.

MP: En ese contexto; ¿cómo ven las prácticas que si bien operan con lo que tenemos a mano pero que a su vez muchas veces está enfocada en el objeto de arquitectura como de alguna manera, muchas veces fetichista?

AR: La arquitectura como objeto se da en todo el mundo, pero es menos habitual en unos sitios que en otros.

En Paraguay, personalmente, no conozco ningún proyecto cuyo fin último sea convertirse en un objeto que llame la atención y que se convierta en un hito en la ciudad de referencia visual externa. Seguro que los hay, pero no los conozco y tampoco son ejemplos del tipo de arquitectura que me interesa. Sí conozco muchos proyectos que están desarrollados pensando en todo momento en su uso y en las personas que los van a habitar.

MP: En el discurso de esta arquitectura que hace con poco su obra; ¿qué es lo más resaltante que perciben en ello?

AR: Quizás el futuro vaya por ahí, sobre todo ahora que en Europa se habla tanto de la sostenibilidad, y que la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (2010/31/EC) exige que en 2020 los edificios reduzcan drásticamente su consumo energético convirtiéndose en nZEB, por sus siglas en inglés, o edificios de consumo casinulo.

Durante mucho tiempo, esto se nos ha olvidado.  Los edificios se llenaban de aires acondicionados, se construía olvidando todas esas medidas pasivas que no solo en Paraguay sino en toda Latinoamérica y en la misma España se han usado de manera natural durante cientos de años, y que ayudaban a ahorrar cantidades ingentes de energía. Cosas tan sencillas como orientar correctamente el edificio, generar ventilaciones cruzadas, incorporar muros de unos grosores determinados que hicieran que se mantuvieran unas temperaturas también determinadas y agradables en el interior. Todo esto se dejó muy de lado durante una época.

Por suerte se está recuperando. La necesidad de cumplir con una directiva que reduce drásticamente la posibilidad de consumir energía está haciendo que se vuelva a mirar atrás. Por supuesto, hay lugares en los que inteligentemente nunca se han dejado de lado estos conocimientos.

MP: Esta situación de que el pasado sea el futuro en cierta manera…

AR: Siempre hay que aprender del pasado para, por supuesto, dar pasos hacia delante. Hay que mirar hacia atrás para poder coger ese impulso que nos permitaavanzar. Lo malo, dejémoslo atrás pero lo bueno, ¿por qué no vamos a repetirlo?

MP: Esta BIAU, que es muy importante para Paraguay, ya que no tenemos una cultura de seminarios, exposiciones, tan vasta como pueda ser la de otros lugares, puede servir de impulso, pero más allá de lo que se venga después, ¿cuál sería el mayor aporte como legado que nos dejaría esta Bienal?

AR: La BIAU siempre ha tenido una fecha de caducidadSe desarrolla en un determinado lugaren este caso en Asunción, durante un tiempo muy acotado en el que tienen lugar una serie de actividades, exposiciones, conferencias; luego se realizan unas itinerancias de la exposición principal que traslada a otros lugares la representación del espíritu de la Bienal a través de la selección de obras premiadas, y termina.

En esta ocasión, hemos cambiado las reglas del juego. Durante la semana del 6 al 11 de octubre Asunción será un hervidero de actividades donde se combinarán exposiciones, conferencias, un ciclo de cine, conciertos, un proyecto acústico, (por cierto, la convocatoria Habitando Iberoamérica, en la que todos los participantes envían imágenes sobre cómo se habita Iberoamérica está siendo un éxito absoluto, ya contamos con más de 800 imágenes que se proyectarán durante la Bienal) pero la bienal no acaba aquí, además, se están desarrollando en el barrio de la Chacarita, 13 proyectos que quedarán como legado en la ciudad durante todo el tiempo que se mantengan, que esperemos que sean décadas.

MP: ¿Cómo fue la implicación de Uds. para llegar a la curaduría de la Bienal?

AR: El Ministerio de Fomento español, quien creó la BIAU hace cerca de 20 años, selecciona periódicamente a un coordinador de todas las bienales dependientes del gobierno (la Bienal Española -BEAU-, el pabellón de España en la Bienal de Venecia y la Bienal Iberoamericana). Fue el coordinador que nos brindó la oportunidad de comisariar la XI BIAU.

MP: ¿Cuáles son las expectativas particularmente de Uds. con respecto a la Bienal?

AR: Que sea inolvidable. Será la semana grande, por llamarla de alguna manera, una semana llena de actividades constantes de todo tipo, atractivísimas todas ellas, que esperemos que aporte muchísimo a todos los que pasen por allí. Y, por supuesto, estamos muy ilusionados con esos 13 proyectos que dejaremos en el barrio de la Chacarita.

MP: Creo que contribuirá aún más a la visibilización de la arquitectura regional, que si bien está en un momento ya de por sí importante; también será el puntapié inicial para desarrollar todo esto que veníamos diciendouna escena a la que se pueda traer y convocar a más voces.

AR: ¡Claro! Al final es un punto de reunión, de conversación, y de intercambio de opiniones entre gente repartida en una superficie de más de 20 millones dekm2.

MP: ¡Ya comenzó la cuenta regresiva!

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Entrevista a Ecosistema Urbano

53615C10-CE15-4F7B-A664-73EC88B7BAD9Entrevista a Ecosistema Urbano

Por Melina Pekholtz 

“La ciudad tiene más que ver con dialogar, con participar, con conciliar opiniones y aproximaciones diferentes para poder transformar los lugares.” 

José Luis Vallejo 

Visitamos el estudio de Ecosistema Urbano para entrevistar a José Luis Vallejo y Jorge Toledo acerca de los proyectos realizados en Paraguay; el Plan CHA, Encarnación Más, el estudio sobre el Mercado 1 y su impacto tanto en las ciudades, en el país, así como también en sus propias prácticas.

José Luis vive y trabaja actualmente entre España y EEUU, tanto en el estudio y también como profesor asociado en Columbia|GSAPP y Harvard|GSD

Jorge reside y trabaja en el estudio de Madrid, cambiando de locación según la necesidad de desarrollo de los distintos proyectos.

MP: ¿Cómo ven actualmente al Plan CHA, luego de 4 años? 

JLV: Es un proyecto que se ha difundido mucho y hay mucha gente que nos ha manifestado que le ha servido de inspiración. Para nosotros también ha sido importante como referencia para proyectos que hemos hecho en otros lugares. 

Los planes, tanto en Asunción como en Encarnación, han contribuido a que se comprenda que la ciudad tiene más que ver con dialogar, con participar, con conciliar opiniones y aproximaciones diferentes para poder transformar los lugares. 

MP: Quizás sea pesimista en decir que el Plan CHA no se ha implementado totalmente por una condición socio-política actual que no coopera con los objetivos con los que se había iniciado el proyecto.

JT: Digamos que la transferencia política del Plan CHA a nivel simbólico o de liderazgo es complicada, porque arrancó desde un ministerio y ahora es la municipalidad quién está teniendo más iniciativa en su implementación.

JLV: La resiliencia de estos planes se da porque incorporamos en el proceso a más gente, no éramos solamente nosotros ni la gente que nos encargaba el proyecto, y eso permite también una flexibilidad que contribuye a que siga latente el plan. 

MP: -¿Hasta qué punto, entonces, puede seguir implementándose de manera física sin voluntad política? Si sigue esta inercia… 

JLV: Esta resiliencia del plan también pudo haber servido para cambiar la forma de ver las cosas. Ese cambio va notándose cuando hay oportunidades y esa sensibilidad se manifiesta. Por momentos estos procesos son frustrantes porque dependen de realidades políticas, de cambios de agendas, pero la resiliencia de los cambios está en la gente que formó parte del proceso: si lo consideran positivo, deberán reivindicar su implementación.

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JT: El reto es que se mantenga dentro de la agenda política, que no se quede sólo en el activismo. El plan de Encarnación, por ejemplo, llegó al debate público, hasta el nivel que todos los políticos tenían que posicionarse y tomar medidas como respuesta a la demanda social. Es interesante que en Asunción, ante cualquier iniciativa por dinamizar el centro, por ejemplo, vuelva a salir el Plan CHA, y así se conecte a otros agentes con esto para que siga funcionando.

MP: ¿Hay necesidad de actualizar el plan, o se puede dejar a la libre apropiación, al crecimiento y a la evolución casi orgánica? 

JT: Yo creo que realmente es muy flexible. La clave está en mantener los principios estructurantes, la visión de ciudad y de proceso abierto.

JLV: Lo que nos podemos llevar son esos principios con los que trabajar. En ese sentido, el plan se va actualizando por sí mismo desde el momento en que se empieza a poner algo en marcha. El plan habla de poner en marcha una entidad de diálogo, el AsuLAB,  para comenzar las transformaciones.

MP: Quizás el mayor impacto del Plan CHA fue Encarnación más, ¿podríamos decir eso? ¿Cómo sienten el impacto que tuvieron no sólo en las ciudades, sino a nivel país? 

JLV: Encarnación Más nos permitió seguir trabajando en el mismo contexto que ya habíamos comenzado a conocer con el proyecto anterior, pero es un proyecto más largo y más ambicioso en la participación. Tenía tiempos más largos que el Plan CHA, que ya partía de tiempos predefinidos por el propio concurso.

JT: Sí, se nota que hubo un efecto comunicativo, casi inspirador, que sí que despierta un poco la forma de hacer las cosas. Lo que no sé es si a raíz de esos dos planes ha habido algún otro municipio que haya elaborado un plan de desarrollo sustentable de forma participativa.

MP: Creo que no de esa forma participativa porque incluso los políticos, quienes son los que deberían impulsar con una fuerza institucional, en algunos casos se ven “atentados” ante la participación de ciudadanos. 

JLV: Sí, de hecho ese fue el miedo que hubo al principio con Encarnación Más cuando planteamos hacerlo público al día siguiente de entregarlo. Se pensaba que podía haber una hecatombe porque la gente tuviese más información, y en realidad se dieron cuenta de que no, que todo era mucho más positivo porque había más transparencia.

JT: En Encarnación fue condición indispensable que fuera participativo. La gente estaba dispuesta a formar un Consejo de Desarrollo Urbano para la creación del plan solamente si estaban todos en esa mesa y se abría el proceso. Las primeras reuniones que tuvimos fueron con los políticos de todos los partidos y, antes de empezar el trabajo, ya había una mesa multisectorial y con distintas instituciones. Un efecto de esto fue que, cuando cambió el gobierno municipal, el siguiente Intendente lo que hizo fue darle más énfasis todavía al plan, porque ya lo conocía y había participado anteriormente.

MP:¿Cuáles fueron las barreras de idiosincrasia que hayan sido obstáculos? 

JLV: La principal dificultad era el descreimiento. La gente se involucraba mucho, pero llegaba un momento en que se paraban a pensar en si aquello realmente iba a conseguir finalmente implementarse y cambiar algo las cosas. Nos decían con insistencia que teníamos que lograr que se hiciera, conseguir que no se cajoneara. Esto de la participación es algo que en realidad no hay tantas ciudades en el mundo que lo estén experimentando; hay mucha gente hablando sobre ello, pero hay muy pocas ciudades que estén haciendo realmente cosas. 

MP: Los paraguayos decimos que Paraguay es el cementerio de todas las teorías y quizás este podía ser el caso contrario, del cual podamos extraer algunas prácticas que luego se puedan replicar, ejemplarizar. ¿Hay algo que resaltar en ese sentido en el proceso? 

JT: Una clave es implicar a más agentes en los procesos, para que estén apoyados en más visiones e intereses y tengan esa resiliencia que comentábamos. Sin olvidar a colectivos habitualmente dejados de lado, como por ejemplo los jóvenes, los estudiantes, que tienen una gran capacidad de acción y transformación. La otra es que ese escepticismo inicial requiere que se vaya construyendo confianza durante el proceso.

JLV: El hecho de que tratásemos de trabajar profesionalmente con jóvenes estudiantes e involucrarlos en procesos que supuestamente eran para élites profesionales, no se entendía en un principio, y después se comprendió que era la siguiente generación de profesionales que tenían que ser parte de esas transformaciones que iban a ocurrir. 

MP: ¿Cuál les parece el mayor desafío de Asunción como ciudad en este momento? 

JLV: Para mí es el tema de cajonear cosas, que se dejen de archivar planes y se lleven cosas a la práctica. 

JT: Y el tema del modelo de desarrollo inmobiliario, pero es un reto enorme, pensar un modelo de ciudad. El hecho que esté totalmente congelado el centro a nivel económico, de propiedad y casi de actividad, y que la ciudad siga “huyendo” hacia afuera, era un reto clave que ya abordaba el Plan CHA, y lo sigue siendo. 

MP: Pero no hay comunicación suficiente…

JT: La oportunidad es que están muy cerca las personas y las instituciones, y una persona puede cambiar muchas cosas en Paraguay, porque tiene mucha más representatividad que en un país más grande.

MP: Esa capacidad de incidir, que se da de manera fuerte, quizás sea una consecuencia de la escala. En Asunción eso crea otra inercia.

JT: Al final es como en todos los sitios, son las personas las que mueven las cosas. En Paraguay me parece más posible mover instituciones a través de impulsos personales. 

JLV: Si fuese en San Pablo, algo como el Plan CHA se hubiese quedado a nivel técnico. En cambio, en Asunción, nosotros estuvimos reunidos con la Ministra de cultura y con otros Ministros, con el Intendente, estuvimos presentando el Plan en el Parlamento a los Diputados Nacionales,… es decir, fue mucho más permeable a gente que podía tomar decisiones directamente. 

MP: Una de las cosas más importantes que nos dejaron fue la documentación; era casi inexistente y ahora a través de la recolección de datos, de los documentos producidos, convocaron a un lugar de reflexión. ¿Fue la falta de datos un obstáculo para el planteo de los proyectos? 

JLV: Eso fue otro de los ingredientes que descubrimos que podía funcionar: crear nosotros los datos que nos faltasen, trabajando con la gente, crear equipos y generar nuestros propios datos y eso se conecta con el mundo apasionante de la ciencia ciudadana, con crear conocimiento colectivamente.

JT: Esa es una cosa bastante específica de Paraguay. En España no hubiera sido tan fácil generar un mapeo, con esa agilidad de establecer conexiones entre la universidad y la municipalidad y luego con la gente. 

JLV: La participación no son sólo hacer talleres y recoger propuestas. También es formar a equipos que releven datos de encuestas sobre, por ejemplo, movilidad. Sin entrar en procesos profesionales de mapeo que podrían ser costosísimos, trabajando con un equipo amateur y con ayuda de la tecnología, podemos obtener una cantidad estupenda de datos que, para extraer conclusiones generales que nos ayuden a identificar líneas de acción, quizás nos valgan igual de bien que haber trabajado con costosas empresas especializadas.

MP: Quizás esa es una clave en Paraguay, ya que no tenemos dispositivos tecnológicos que midan ciertos parámetros, pero el factor humano de la participación quizás haya sido de un impulso mayor, ¿Es realmente la tecnología y todas estas bases de datos, en el caso de Paraguay, realmente importante? 

JT: Se pueden generar datos “a lo smart cities” sin crear conocimiento. Si tú puedes poner sensores, esos datos van a un departamento y mueren. O, si haces algo con ellos, puede que no se sepa y siga siendo una caja negra. En cambio hacer esto es lo contrario; aunque tengamos un poco menos de fiabilidad, generamos datos que nos van a servir para trabajar, y a la vez estamos consiguiendo un montón de efectos paralelos: conectando agentes, aprovechando la ocasión para aprender sobre la ciudad, para introducir conceptos nuevos… es una búsqueda colectiva muy transformadora.

MP: Bueno, vine con una nube negra y me voy a ver la luz.

Expansión y reforma de Vivienda RyS/Biocons

Reforma y Expansión de Vivienda RyS

Autores del proyecto: Cheli Sakoda y Nicolás Morales

Colaboradores: Ricardo Céspedes, Sebastian González, Araceli Silva y Matias Ferreira.

Año: 2018

Ubicación: Lambare, Paraguay

La reforma y extensión de la Vivienda RS, nos propone un ejercicio en aprovechar al máximo la preexistencia, mejorar las condiciones térmicas, solucionar las patologías constructivas existentes y regenerar la funcionalidad, espacialidad y morfología de la vivienda según las necesidades actuales de una familia que crece y exige nuevos espacios.

La preexistencia data de una construcción de 30/40 años, desarrollada mediante materiales locales y construida con técnicas mixtas, cerramientos horizontales variados, un sector con losa de HºAº, otro con bovedilla, y la planta alta con techo de tejas españolas. Detectamos presencia de termitas por ende consideramos remplazar el sector de bovedilla mediante una estructura de HºAº en P.B., y en la P.A. cambiamos el techo de maderamen y tejas por losa prefabricada cerámica con viguetas de HºAº postensado, apoyada también sobre los muros, se logró rescatar algunos tirantes sanos que utilizamos en mobiliario, mesas y puerta principal, en cuanto a los cerramientos verticales exteriores levantados de ladrillo con tierra gorda y revestidos con tejuelitas presentaban humedad y desprendimientos, por tanto tuvimos que quitar el revestimiento y aislar nuevamente para recuperar el ambiente interior libre de hongos.

En cuanto a la disposición de espacios, el comitente necesitaba otro dormitorio y baño en la zona privada de PA, y un espacio multifuncional. Sin desplazar la circulación vertical ni las instalaciones de PB, resolvimos la ampliación de PA persiguiendo la ventilación cruzada, la iluminación y la proporción espacial acorde a la economía del cliente.

Para nosotros es central en cada obra que realizamos, buscar el acondicionamiento térmico óptimo mediante materiales locales sin menguar luz y espacialidad, la arquitectura paraguaya debe ser una arquitectura de sombra y protección, en este período que estamos invadidos de sistemas constructivos globalizados, pieles que buscan una imagen de moda, soluciones importadas comerciales que manosean la identidad y la imagen de la ciudad, es esencial explorar alternativas de envolventes edilicias con materiales autóctonos, la abstracción, la masa construida, la expresión de los muros, la expresión y comprensión estructural parte de la composición morfológica, en esa búsqueda de la identidad y la belleza.

Sinagoga UHP/Equipo de Arquitectura

Sinagoga UHP

Autores del proyecto: Viviana Pozzoli y Horacio Cherniavsky

Colaboradores: Jonathan Sosky y Diego Soto.

Año: 2017-2019

Ubicación: Asunción, Paraguay

Fotografías: Leonardo Méndez

El proyecto nace como producto de un concurso internacional para rehabilitar una antigua construcción que la Unión Hebraica del Paraguay usaba como sinagoga. El desafío de proponer un espacio de ceremonias exige una reflexión con respecto a la esencia religiosa y la cultura que la envuelve.

Imaginar un espacio de introspección y oración sugiere la creación del silencio, donde el rito se convierte en protagonista.
Analizando el masterplan e intentando darle la imagen y el espacio que le
corresponde al programa, iniciamos el proceso de diseño mediante la ubicación de dos prismas, uno como umbral y el otro como contenedor del recinto sagrado.
Estos dos volúmenes convergen en la unión y se complementan, tanto  estructuralmente comomorfológicamente.

La carcasa exterior funciona como una caja fuerte, controlando el acceso de la
sinagoga mediante puertas metálicas que protegen el interior.

Este gran contenedor se desglosa en una primera pieza que construye la transición
de escala y enmarca el acceso a la sinagoga. La segunda pieza, más grande, delimita el espacio interior y marca la presencia del templo. El concepto del primer prisma dentro del otro es muy claro, creando esa amortiguación entre el exterior, amplio y ruidoso, a un interior silencioso y espiritual. Los parasoles de acero logran crear un velo que estructura el ingreso principal y oculta el contenido.
Los materiales utilizados expresan su verdadera naturaleza. El hormigón visto
demuestra la solidez y la fortaleza que representa el material como protector del
templo.

El metal oxidado representa la resiliencia, capacidad de superar toda
adversidad, característica de la comunidad judía. La madera utilizada en el interior da cobijo, así como confort térmico y acústico. De esta manera, el exterior es la antítesis del interior, creando una dicotomía entre exterior-interior, frío-cálido, ruido-silencio.

La transformación de construcciones antiguas pertenece a la serie de criterios
sostenibles que consideramos fundamentales a la hora de crear un nuevo proyecto.

Repensar lo existente nos permite plantear nuevas alternativas sin tener que desechar el esfuerzo y la energía invertida en un determinado lugar y en un determinado tiempo.

Vivienda Los Mangos/Grupo Culata Jovai

Vivienda Los Mangos

Autores del proyecto: Sebastián Blanco, Jessica Goldenberg, Miky González Merlo, Emmerick Braun y Sergei Jermolieff.

Ubicación: Lambaré, Paraguay

Año: 2015

Fotografías: Federico Cairoli

La vivienda se encuentra a las afueras de Asunción, en un Barrio Cerrado dentro de un Country Club en la Ciudad de Lambaré. Al momento del encargo, la oficina tenía una experiencia constructiva muy fuerte en reformas de construcciones viejas con un grado importante de deterioro (rehabilitación y reciclaje), por lo que el desafío profesional de este proyecto consistía en: “Proyectar una casa DE CERO en un lote vacío de 16×50 metros, en un contexto ideal, seguro, bien orientado, con vegetación abundante y mucha sombra”.

El propietario solicitó una casa particular, que se destaque de entre las majestuosas casas vecinas, no por la cantidad de m2 ni por su ostentosidad, sino por su diseño sin que eso signifique incurrir en costos exagerados de obra. La lógica proyectual fue: diseñar un elemento que se posicione como objeto único sobre el paisaje, manteniendo medidas justas y funcionales, en contraposición a algunas de las viviendas sobredimensionadas del lugar.

En base a la orientación y apropiándonos de la tipología casi arquetípica de la Culata Jovái (tipología de vivienda rural tradicional de toda la región litoral) se disponen dos bloques cerrados enfrentados con las áreas íntimas y de servicio, “separados / unidos” por un bloque central que es un espacio pasante donde se ubican las áreas sociales. Sobre el espacio central pasante, se sobre-eleva la losa de techo 40 cm. a modo de captar luz cenital indirecta por los laterales. Sobre todo el techo, una gran terraza a la altura de la copa de los árboles. A todos los lados de la casa proyectamos sombras (pérgolas de hormigón armado).

Como la ejecución de la obra no estuvo a cargo de nuestra oficina, la constructividad y la representación del proyecto fueron pensadas como un “a prueba de dudas y errores”, con tecnología tradicional, materiales y técnicas constructivas simples que la mano de obra local conoce: Pilares, vigas y losas de concreto armado aparente, cerramientos de ladrillos cerámicos (una cara a la vista y una cara revocada donde las instalaciones van embutidas en muros). Tratando siempre de evitar acciones innecesarias, donde cada proceso es un proceso terminado en sí mismo. Construir lo esencialmente necesario.

Cabe destacar que la empresa constructora siguiendo al pie de la letra el proyecto y con el acompañamiento de obra de nuestra oficina logró un resultado impecable para un medio en el cual el trabajo del arquitecto no suele ser muy valorado y con tal de “no pensar o no preguntar” se hace caso omiso a todo aquello que va más allá de lo común. Las terminaciones de aberturas, pisos, revestimientos de baños y cocinas fueron seleccionadas con el propietario, y fue aquí donde sí nos permitimos el lujo de “gastar”.