Análisis de un suicidio urbano

Por Jorge Rubiani 

La oposición de varios colectivos ciudadanos a las obras que el MOPC pretende realizar afectando al JBZA, una más de las muchas agresiones que este preciado Parque Nacional recibiera en el pasado, no está motivada solamente por la “preocupación ante la posible destrucción de los árboles”, como expresara algún despistado en las redes sociales.

Tampoco se debe a la pretendida sustracción de terrenos de valor histórico, cultural o ambiental del Jardín, por parte del Gobierno Nacional.

La protesta no es únicamente por la grosera pretensión de que los paraguayos -y los asuncenos en particular- aceptemos un mamotreto inadmisible, mal calificado como “obra de progreso” y mucho menos considerable como “solución vial” para el acceso a la ciudad.

Pues la misma solamente pudo ser concebida por mentes alucinadas por “los negocios del poder”, pero que lejos de están de concedernos las soluciones que se demandan para la vida comunitaria y que -de paso nomás- debiera ser una obligación irrenunciable para los funcionarios públicos.

En la propuesta del ente oficial que preocupa a nuestros compatriotas, hay MUCHO MÁS que la construcción de uno o más viaductos. Y la gente de gobierno, los representantes del pueblo y toda la ciudadanía, debieran conocer LAS RAZONES de la movilización.

La lista que describe sus motivos, será necesariamente resumida y escueta habida cuenta de la cantidad de componentes del problema.

Aquí van:

1 – Sobre la obra en si

1. El “cuello de botella” que se alega como fundamento de la obra, fue creado por el propio MOPC; debido a que esta Secretaría del Estado diseñó y construyó, la ampliación de la ruta Limpio/Asunción que inevitablemente iba a conducirnos hacia la creación de dicho “cuello de botella”.

No es posible que lo ignoraran. Si lo hicieron conscientemente, ES FRAUDE. Si inconscientemente, ES UNA MUESTRA PALPABLE DE IGNORANCIA E IRRESPONSABILIDAD.

Porque de la misma manera fue diseñada y construida la avenida Ñu Guasu, para unirse con la anterior, a la altura de Loma Pytä/Botánico. Por lo que ambas consumarían el “cuello de botella”, creación “exclusiva del MOPC”, antes de empalmarse con la ampliación de la Costanera Norte.

2. No pudo dejarse de notar entonces que ambas rutas conducen un enorme caudal de tránsito de todos los niveles, desde todo el Norte del país y fronteras aledañas. Y que cualquier solución como la pretendida actualmente será igualmente excedida por el volumen de este tráfico. Situación que -finalmente- hará completamente inútil el emprendimiento. Como resultaron inútiles todos los viaductos “made in MOPC” ya concretados.

3. El hecho demuestra además que para la consideración de estos inconvenientes, no se apelaron a estudios técnicos ni a la elemental “simulación” con datos estadísticos o elementos digitales para anticiparlos.

4. Cuando los funcionarios del MOPC afirman que “no hay otra salida” mienten, empecinados en llevar adelante el Proyecto con el irresponsable intento de cubrir con otro error, los errores anteriores.

5. El MOPC quiere resolver el susodicho “cuello de botella” para que un kilómetro más adelante, le sumen la CONSTRUCCIÓN DEL PUENTE QUE CRUZARÁ DESDE CHACO’I HASTA LA COSTANERA NORTE. Es decir: crearán otro conflicto conduciendo el tránsito de toda la región Occidental del Paraguay y de sus fronteras para depositarlo en la nueva vía.

6. En concreto … tendrán que inventar otro superviaducto para resolver un “nuevo cuello de botella” (o como le llamen) donde se encontrarán el puente y la nueva Costanera.

2 – En cuanto al Jardín Botánico y su categoría de Patrimonio de los paraguayos.

No vamos a dejar de defender al JBZA con la excusa del penoso estado de ruina en que se encuentra. Porque también se sabe que el menoscabo que sufre de parte del Gobierno Central, es también producto de las deficientes administraciones municipales que en la “era democrática” especialmente, hicieron poco y nada para rescatar este hermoso patrimonio de los paraguayos, del abandono y la desidia.

Valor inmobiliario:

El JBZA de Asunción cuenta en la actualidad con menos de 250 hectáreas de las 900 que tenía originalmente en el pasado. Aún así, el valor inmobiliario del predio junto a sus construcciones, equipamientos y patrimonio natural y paisajístico, representan un valor superior al Presupuesto Anual de la Municipalidad de la Capital.

El Estado Nacional ocupa otras 81 hectáreas; así como entidades privadas le sustraen otras 94. Ambas suman en total: 176 hectáreas de usurpación.

Valor histórico:

El JBZA es tal vez el último exponente de las antiguas “rozas” de los tiempos coloniales. Territorios distribuidos tras el “reparto de solares” realizado por el Gobernador Domingo Martínez de Irala antes de su muerte, el 3 de octubre de 1556.

En un determinado momento del siglo XVIII, los terrenos pasaron a pertenecer a la familia Viana cuyos primeros exponentes están registrados en el Paraguay a partir de 1762. Los miembros de esta familia descienden en línea directa del prócer de la Independencia Nacional, Fernando de la Mora. Una de ellas, la Señora Francisca Carlota Viana de la Mora, fue prima hermana de Juana Paula Carrillo Viana, esposa del primer presidente del Paraguay, Don Carlos Antonio López y madre del Mariscal Francisco Solano López.

Por lo que éste, nació en el solar, en 1827. Y allí fue alojado también el prócer uruguayo José Gervasio Artigas en 1842, tras la muerte del Dr. José Gaspar de Francia. El ilustre exiliado falleció en el mismo lugar, en 1850.

También residió en la “Casa Alta”, el Sr. Arsenio López Decoud, hijo de Benigno López y nieto del Don Carlos, cuando ocupó el cargo de Secretario Privado del Presidente Juan B. Egusquiza (1894/1898).

Hasta este punto, de manera sucinta, el linaje histórico del solar que ocupa el JBZA. Historia ignorada por las autoridades y asesores de la Secretaría Nacional de Cultura, quienes se constituyen -de acuerdo a los documentos con que justifican la intervención de la obra en el histórico solar- en simples operadores de las políticas del Gobierno … y nunca defensores de la Cultura Nacional.

Valor científico y cultural.

De la Escuela Nacional de Agricultura instalada en el predio a partir de 1896, surgieron los primeros agrónomos y peritos agrícolas del Paraguay.

La institución fue originalmente fundada por el Gral. Bernardino Caballero en 1882 pero recién pudo ponerse en marcha en el año indicado, durante la presidencia del Gral. Juan B. Egusquiza, designándose al sabio suizo Moisés Bertoni para dirigirla.

Dentro de sus instalaciones, también funcionó la primera Estación Metereológica del Paraguay y sus alumnos fundaron la Sociedad Nacional de Agricultura.

Entre los concurrentes más destacados de la Escuela, estuvo el que fuera conductor militar durante la guerra del Chaco, José Félix Estigarribia.

A partir de 1914, la institución dio nacimiento al Jardín Botánico iniciándose con el mismo, un proceso de estudios científicos, cultivos experimentales que incluyeron injertos y aclimatación de especies foráneas. Actividades que lo convirtieron en un referente científico mundial y vivero de la producción agrícola y fruti-hortícola del país. Entre algunos de los árboles frutales aclimatados, se encontraban el albaricoque, durazno, almendros, mango, morera, aguacate, mamón, carambola, caqui, ciruela, olivo y castaño además de muchos otros.

Esta segunda etapa del establecimiento se desarrolló bajo la dirección del científico alemán Carlos Fiebriegs, quien estuvo hasta el año 1943.

Valor ambiental, recreativo y paisajístico.

¿Dónde podemos los asuncenos pasar un día en familia, al aire libre, en medio de la naturaleza, que no sea el JBZA?

¿Dónde pueden hacerlo nuestros compatriotas que no pueden contar con el privilegio de estar asociados a un club social?

¿Dónde más podríamos observar árboles centenarios, aves de todas las especies? … o tendernos sobre una manta, en el mismo césped, para disfrutar de un momento de distensión y contacto con la naturaleza?

La respuesta a estas preguntas ya no necesitan de otros comentarios para enfatizar los enormes beneficios del Jardín Botánico. Pero su más alto valor radica en el conjunto natural, histórico y ambiental que representa: Por lo que debe conservárselo íntegro … aunque con lo poco que le ha quedado.

Ya NO DEBE ADMITIRSE en consecuencia, que la irresponsabilidad de algunos, nos sustraigan del sitio UN SÓLO ÁRBOL MÁS. Aunque más no fuera de UNA BRIZNA DE HIERBA.

3 – Sobre el modelo de ciudad que los paraguayos reclamamos hoy … y para siempre:

1. Mientras las ciudades más progresistas, reducen la presencia de vehículos en los perímetros urbanos, nuestras autoridades hacen lo posible por incentivar el mal.

2. Mientras el mundo entero ve con preocupación la amenaza que se cierne sobre las costas de todos los continentes por el derretimiento de los glaciares, nuestros funcionarios no han implementado hasta la fecha, ninguna medida para cumplir con las “metas de París”, firmado por nuestros representantes ante el cónclave.

3. Coherentes con lo anterior, ni siquiera hicieron algo para evitar la expulsión de nuestros compatriotas de las costas para que ellos pudieran contar con algo de lo que el Estado nunca les dio. Y conste que los miserables e improvisados enclaves donde sobreviven muchos de nuestros conciudadanos, no están distantes o invisibles. Sino en nuestras propias narices, frente a las ventanas del Despacho Presidencial y a unos metros del edificio que alberga a “los Representantes del Pueblo”.

4. El problema de “los inundados”, ya ni siquiera puede calificarse de “emergencia” porque al hacerlo, se califica un fenómeno social que -por el contrario- es previsible y mensurable. Y que debe ser resuelto por los gobiernos de manera estructural. Porque la mentada emergencia (que cuenta hasta con una Secretaría de Estado) no es sino la simple y reiterada constatación de que a quienes fungen de gobernantes, no les preocupa las carencias de sus compatriotas. Ni su dignidad.

5. Que mientras la pobreza extrema carcome el sentido de lo que debe ser una sociedad justa y democrática, nuestros funcionarios manifiestan regocijados que “no hay de que preocuparse porque el gobierno ya tiene chapas, terciados, alimentos enlatados o colchones” para asistir a nuestros compatriotas en desgracia.

6. Mientras el mundo entero intenta reducir la enorme supremacía del vehículo sobre el peatón en las ciudades, y disuadir el uso del automóvil particular en beneficio de eficientes sistemas de transporte masivo, pareciera que en el Paraguay “producimos petróleo” (energía en proceso de extinción); o fuéramos fabricantes de automóviles. Habida cuenta de las enormes inversiones en beneficio de la comercialización de estos productos y sus negocio$ colaterales correspondientes.

7. Mientras en el mundo se demuelen viaductos y se evita la construcción de autopistas porque son elementos que desintegran el sentido de comunidad urbana (en el mismo nivel que los edificios en altura o los “barrios cerrados”), nuestras autoridades ven en los formatos de movilidad mencionados, “la única salida” para resolver los problemas de tránsito en Asunción.

8. Mientras el casco histórico de Asunción se ahoga en smog, en basura, sin espacios para caminar o disfrutar de un simple paseo por la ciudad, nuestras autoridades aceleran su colapso en lo que ya parece un “ensayo general de la anarquía”, con la construcción de edificios de gran volumen en la zona portuaria. Edificios que -más temprano que tarde- reclamarán de otras instalaciones que complicarán mucho más el microcentro y todo el sector mencionado.

9. En muchas ciudades de la región se ha verificado que cerca del 80 % de los vehículos particulares ingresan a los recintos urbanos con -solamente- uno o dos pasajeros. En Asunción, el porcentaje se agrava hasta límites aún más alarmantes porque la población usuaria del casco urbano de la Capital, vive fuera de sus límites.

10. A este “detalle” debe agregarse que la disposición de “cono invertido y truncado” del tejido urbano, dificulta la movilidad de los mismos habitantes de la ciudad para trasladarse de un lugar a otro.

11. Ambos factores denotan -junto a otros elementos disociantes- que Asunción es UNA DE LAS CIUDADES MÁS ANTIDEMOCRÁTICAS DEL MUNDO, habida cuenta del enorme privilegio de la población con mayores recursos frente a la que no cuentan con ellos. Porque a éstos ni siquiera resta el consuelo de apelar a un sistema de transporte público o masivo suficiente, eficiente y económico. Porque no existen .…

12. Se sabe además que cuando las soluciones no resuelven un problema en el marco urbano, simplemente lo agrava. Como también se conoce que si se implementan soluciones equivocadas, los problemas se agravarán al punto que cuando llegue el momento de encarar las soluciones definitivas, éstas serán mucho más costosas.

13. En la ciencia urbanística, se conoce igualmente que toda intervención puntual y radical en el sistema (como lo son los viaductos y autopistas), son intervenciones monumentales, vistosas, costosas (“chiches tecnológicos” para la vanidad de algunos funcionarios) y con un radio de afectación de kilómetros o cuadras a la redonda. Y que si no contemplados estos efectos, obligarán a agregados, reparaciones. Es decir: “cirugías mayores” y mucho más onerosas, a corto plazo.

14. Por lo anterior, todo gobierno urbano debe abocarse en primer lugar, a reparar lo mucho de mal que se ha hecho (practicar lo que en todo el mundo se conoce como “suturas urbanas”); corregir errores y mejorar la infraestructura existente.

Después vendrán otros procesos como la educación vial en todos los niveles, la organización y protocolos de trabajo eficientes y sostenibles. Para que finalmente aparezcan los planes, posibles y a la escala de las necesidades urbanas y del presupuesto municipal.

EL MOPC inicia sus intervenciones desde este último punto.

4 – Sobre las limitaciones jurídicas y legales de las obras del MOPC.

1. Las intervenciones del MOPC en Asunción violan claramente la autonomía municipal establecida constitucionalmente, porque es el gobierno de la ciudad quien tiene las potestades y prerrogativas para planear y construir las intervenciones necesarias para la vida de sus ciudadanos. Y ningún acuerdo puede modificar el status legal que fija la Carta Magna.

Si esto fuera posible, se hubieran evitado los desórdenes que un par de años produjeron muerte y desconcierto en la ciudadanía en el intento de modificar la CN que hiciera posible la participación de uno de los candidatos en las siguientes elecciones.

2. Y si para la intervención del MOPC en en la trama urbana de Asunción hubo acuerdos para modificar o transgredir los procedimientos normados constitucionalmente, deben conocerse los nombres de quiénes lo propiciaron. Porque cualquier acuerdo de este nivel, tendría que haber tenido la aprobación de la Junta Municipal, corresponsable con el Intendente de la “anormalidad”.

3. Debería analizarse por ende, los argumentos legales y jurídicos que propiciaron todas las intervenciones anteriores del MOPC en la Capital. Pues no le corresponde hacerlo; y si en Asunción fue posible, la Autonomía Municipal y de los Gobiernos Locales se ha puesto en grave entredicho.

4. Y teniendo en cuenta que la mayoría de los municipios del interior se encuentran operativa y políticamente en condiciones aún más desfavorables que la Capital, el ejemplo que le muestra el Gobierno de Asunción, deja a los gobiernos locales del interior, absolutamente inermes frente a la irrupción de la voluntad del poderoso Estado Central. Tanto como de sus Secretarías de Estado o peor, de la “generosidad” de las Binacionales.

5. Debe aclararse que con este formato de intervención, el MOPC, ha encarado otras obras en el territorio de Asunción con iniciativas que son clara y legalmente prerrogativas del gobierno de la Capital. Entre ellas: la Costanera Norte y la ampliación de su recorrido hasta el JBZA; la avenida Ñu Guasu, los viaductos en la línea Madame Lynch e intercepciones (Aviadores del Chaco, Santa Teresa). Y ya fuera de este territorio, los que se encuentran en la vía de acceso Limpio/Asunción.

4. Demás está reiterar que el viejo anhelo de la Descentralización del Estado y el énfasis de la Autonomía de los Gobiernos Locales, sufre con los motivos expuestos, una grave distorsión y un duro traspiés.

5 – Preguntas claves sobre las demás obras encaradas por el MOPC en Asunción

(y que nadie del Gobierno quiere responder)

Costanera Norte.

¿Porqué se siguen ignorando los demás componentes del original Proyecto de la Franja Costera de la Municipalidad (de anteriores administraciones) en beneficio exclusivo del componente vial?

En otras palabras:

¿Para cuándo el saneamiento de las costas y de los cursos de agua de los arroyos tributarios (Itay, Mburikao, Arroyo Ferreira, Ykua Satï, entre otros)?

¿Para cuándo un Programa Habitacional -serio, sostenible y digno- para la re ubicación de los bañadenses afectados por las obras?

¿Cuándo se integrará la Costanera a la trama urbana del casco histórico?

¿Cuándo tendrán los peatones un sendero directo o un puente de acceso desde las calles del centro, hasta los espacios de la Costanera?

¿Quién decide la distribución de los espacios en los terrenos “ganados al río”?

¿Quién aprueba los usos y los planos de los mamotretos que se están construyendo (o fueron construidos) en la vera sur de la vía?

¿Será la Costanera un espacio verde para el paseo? … o un nuevo espacio de estacionamiento para vehículos?

Costanera Sur.

Debe observarse que cuando empezamos a mal utilizar las obras recientemente inauguradas como la Costanera Norte y su ampliación hacia el JBZA, ya se están adjudicando las obras para la Costanera Sur.

Entonces, de nuevo:

¿Se construirá ésta sobre el mismo modelo de vicios que prohijó la del Norte: sin controles urbanos, sin espacios verdes ni jardines, sin árboles, sin canillas para el riego, sin equipamientos urbanos (obras de arte, bancos, juegos para niños), sin señalizaciones didácticas, sin poder hacer uso de la costa o acceder al agua (es la razón por la que la vía recibe dicho nombre).

¿Flotará la basura de Cateura en la Costanera Sur como los coliformes fecales flotan en el río que bordea la del Norte?

¿Se han tenido en cuenta los alcances y utilidad de la Costanera Sur? … Debido a que la misma es una vertiente urbana de menor densidad de tráfico? … y mucho mayores complicaciones ambientales?

¿Se tuvo en cuenta que la zona a ser afectada por la Costanera Sur es aún más vulnerable que la del Norte, por ser hábitat de una importante fauna anfibia?

Si esta vía va a constituirse en un simple paseo costanero (por lo que su construcción NO SERÍA PRIORITARIA) …. o se pretende mejorar con esta vía los medios de acceso vehicular a la ciudad? Porque en este caso, debería conocerse:

¿CUÁL será la vía de acceso (o cual de las rutas nacionales), que desembocaría en la “Costanera Sur”?

¿Cómo se conectaría esta vía con la trama urbana de la ciudad? ¿o será una nueva y costosa avenida que “nos trae de alguna parte para depositarnos en algún lado?

Y … con motivo de la Defensa de la Integridad del JBZA, preguntamos también:

Si al Estado Nacional le preocupa el “caos” de Asunción …¿porqué lo agrava?

¿Porque DECIDE construir -por ejemplo- un complejo de edificios para oficinas públicas en un espacio urbano NOTORIAMENTE carente de accesos o equipamientos? … y que consolidará el agravamiento funcional, ambiental y vial de la ciudad?

¿Porqué el Gobierno Nacional no colabora con los asuncenos liberando zonas ilegalmente ocupadas por instituciones públicas, policiales y militares?

¿Porqué no crea un sistema de transporte (por ejemplo) para sus cerca de 300.000 funcionarios que ingresan a la capital TODOS LOS DÍAS? … como para evitar a los mismos el uso de vehículos particulares que provocan un grave daño funcional al sistema urbano y al medio ambiente en general?

¿Porqué el Gobierno Central se SUSTRAE del cumplimiento de las normas municipales?

…Y reclamamos:

* La devolución de los terrenos del JBZA usurpados por las instituciones públicas desde los tiempos de la Dictadura.

* Que la Ley Orgánica Municipal sea modificada para que “la capital original y secular de toda la región” y sede del Estado Nacional Paraguayo, cuente con la categoría y recursos suficientes para resolver sus problemas desde donde ellos se originan; como de hecho indican todos los manuales de Gobernanza local.

* Que se geste un acuerdo entre el Estado Nacional y todas sus dependencias (incluidas Policía Nacional y Fuerzas Armadas) con el Gobierno de Asunción, para la rápida y conjunta solución de los problemas más acuciantes de la Capital y sus ciudadanos: tránsito, vialidad, seguridad, limpieza (recolección y tratamiento de la basura con implementos mecanizados, modernos e infinitamente más eficientes.

* Que dicho acuerdo apele al recurso de consultar distintos modelos de movilidad urbana, mientras se tramiten la incorporación de medios masivos de transporte y limitaciones al uso de los vehículos particulares; calles de uso mixto, de uso exclusivo para el transporte público; vías para bicicletas y motocicletas, entre otras varias medidas urgentemente necesarias.

Finalmente

Revisar la utilidad y prioridad otorgadas a las demás obras anunciadas por el MOPC. Porque …¡NO SÓLO QUEREMOS SALVAR AL JARDÍN BOTÁNICO! … sino SALVAR A ASUNCIÓN DEL CAOS FUTURO Y YA PREVISIBLE!!

Jorge Rubiani

Setiembre 24, 2019″.

Espacios públicos tecnocapitalistas en el medioevo paraguayo

Espacios públicos tecnocapitalistas en el medioevo paraguayo

Por Melina Pekholtz 

“Los espacios de encuentro que proponen los centros comerciales en Paraguay, son usados como espacios públicos debido a la falta de espacios urbanos, a la mala conservación de los existentes, a la carencia de infraestructura necesaria en los mismos, y a una intención de atracción consumista que pretende homogeneizar a todos sus usuarios.”

Nos encontramos en patios de comida y galerías de estos centros comerciales con personas que se autoconvocan a estos espacios, espacios que según la definición de Marc Augè (antropólogo francés especializado en etnología) tienen las características de “no-lugares”.

“Un “no-lugar” es un espacio de transitoriedad que no tiene suficiente importancia para ser considerado
como “lugar”, no personaliza ni aporta a la identidad porque no es fácil interiorizar sus aspectos o
componentes, y en ellos la relación o comunicación es más artificial.”

Lo interesante es que estos espacios proponen una pseudo-apertura bajo sus normas de consumo.
Cualquier persona al acceder a su infraestructura adquiere el estatus de potencial consumidor y mientras
se mantenga ese estatus, sin alterar el potencial de consumo de las demás personas con las que se dará
una posible interacción en ese espacio, todo estará bajo control.
Por otro lado, los dispositivos de control, tanto las cámaras de circuitos cerrados, como los guardias de seguridad, las alarmas contra robos, contra incendios y el control social de lo “homogéneo”, de lo que representa “estar en el centro comercial”; nos vende una imagen de la burbuja de alegría y satisfacción que pretende generar empatía con el público consumidor del que se está sirviendo para sostener a toda esta infraestructura y esta ficción. Esto no sería tan irónico si no existiera una comunicación intencionadamente dirigida a esbozar un torpe intento de inclusión, con quién sabe qué concepto de diversidad, además amplificada y promocionada en
medios de comunicación y todo tipo de redes sociales justamente luego de que otro centro comercial haya sido protagonista de un episodio de violenta discriminación.

Después de estos acontecimientos, de las denuncias por redes sociales y las noticias en los medios de comunicación, es notable estar asistiendo a una fiebre de todo tipo de fobias, de violencia verbal y emocional que convergen esta vez al “no-lugar” de todos los “no-lugares” de las redes sociales, con la careta del anonimato de perfiles falsos o lo que en algunos casos es peor; con perfiles abiertos y sin escatimar vergüenza ante el paupérrimo nivel de los comentarios. Surgen así comentarios enviados desde algún túnel del tiempo de las hogueras medievales, con citas bíblicas de por medio y recurriendo al nombre de Dios para argumentar y defender la discriminación.

Paraguay, el país más católico de América Latina2, se manifiesta de esta manera ante un beso, ante una persona distinta, ante dos personas que se agarran de la mano.

La dignidad no necesita un determinado espacio para ejercerse. Aunque sea un lugar privado, no puede restar dignidad a ninguno de los seres humanos que esté en ese espacio, simplemente por una cuestión de humanidad.
Los espacios públicos son los únicos que pueden otorgar equidad en una sociedad con una brecha social tan desgarradoramente polarizada. La tolerancia es una herramienta a desarrollar para poder avanzar
colectivamente hacia una sociedad más plural e integradora.
1 Los no lugares. Espacios del Anonimato. Marc Augè. 1993 2 Pew Research Center. 2014

La educación no se negocia

Por Verónica Díaz de Vivar 
Aulas en defensa de la dignidad humana, sobre la base de valores como
el diálogo, la escucha, el respeto, la democracia y el reconocimiento a la
diversidad. Comprender que la educación es mucho más que una prueba estandari-
zada, ya que esta clase de pruebas coartan la diferencia, no pueden medir la
creatividad, las destrezas de escritura, la resolución de problemas sociales o
habilidades de pensamiento crítico. Con esta clase de pruebas los diferentes
ritmos de aprendizajes se ajustan a una talla única sin considerar la diversi-
dad de los estudiantes. Políticas educativas que descontaminen a la educación de las manos de la
empresa, políticas hacia una educación que no se limite a informar y adies-
trar para la empresa y el trabajo, que no exagere el culto a la competitividad. La escuela no es una competencia. La realidad de los nuevos tiempos
exige de escuelas donde la diferencia no sea vista con los ojos de las compe-
tencias, sino con los ojos de la dignidad humana. Es hora de una escuela que enseñe a los estudiantes a ser dueños de su palabra, capaces de criticar su realidad y su contexto sin estar mediatizados
por una ideología dominante. Una escuela que posibilite la tarea de transfor-
mar el mundo.
La literatura ha sido más rica que muchas de las explicaciones actuales para
caracterizar la educación y la escuela, y con claridad Eduardo Galeano (2000) nos
recuerda que un hombre del pueblo de Neguá, en la costa colombiana, pudo subir
al alto cielo, y que, al contemplar desde arriba la vida humana, dijo que somos un
mar de fueguitos: «El mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales»
La escuela es eso, un mar de fueguitos, fuegos grandes y fuegos chicos, fuegos
de todos los colores, fuegos con dignidad, fuegos con derechos, fuegos pensantes,
fuegos nacidos para convivir y no para competir, fuegos con voces que aclaman
que la escuela se ponga en pie, y no esté más patas arriba, fuegos que sueñan con
que la escuela sea un espacio libre de condicionamientos y de competencias para el mundo económico. Es hora de soñar un mundo en el cual Alicia pueda atravesar al espejo, y encontrar una escuela en pie; en la cual, las competencias no sean el n más importante, sino la dignidad humana; los estudiantes no sean clientes,

S.O.S.tenibilidad

6 minutos de lectura

Por Horacio Cherniavsky 

S.O.S.tenibilidad

Si hay un tema que está colmatando las conversaciones y los debates en los estratos profesionales y académicos es la sostenibilidad. Pero lejos de una tendencia estilística o una certificación, el concepto se expande bien lejos de la esfera constructiva y arquitectónica. En esencia, es la manera en la que utilizamos, distribuimos y producimos los recursos, tanto naturales como artificiales. Desde nuestra alimentación hasta la energía requerida para nuestro traslado dentro del entorno en el que vivimos, el manejo de los recursos puede impactar con mayor o menor intensidad a nuestro entorno cercano, y en última instancia, el medioambiente a nivel global. Si bien la industria de la construcción es la responsable de una alarmante cantidad de emisión de gases de efecto invernadero, nuestro impacto va mucho más lejos que nuestro quehacer profesional.

Es evidente que con el constante crecimiento demográfico a nivel mundial resulta imposible frenar la supernova constructiva y productiva. Lo que sí nos urge hacer es reconsiderar todo lo que estamos construyendo y produciendo. Si la paradoja de nuestro habitar es destruir para construir, se vuelve inevitable la reflexión crítica de lo que hacemos. La productividad solía ser un medio, pero hoy vemos que es un fin en sí mismo. Ricardo Sargiottidijo “la casa más ecológica es la que no se hace”. Mucha razón tiene esta máxima, sobre todo cuando caemos en la cuenta que la construcción actual se acomete casi exclusivamente al provecho económico. Los nuevos edificios se conciben como poco más que instalaciones financieras, un dato más en las hojas del balance económico, y es esta búsqueda del beneficio la que determina su forma, su calidad y su rendimiento. Cualquier gesto o intento que no esté directamente relacionado con la obtención de beneficios visibles a corto plazo amenaza a los promotores con el riesgo de que su emprendimiento sea menos competitivo y, por ende, más vulnerable a los caprichos y vaivenes del mercado. Esta línea de pensamiento no ofrece incentivo alguno para iniciativas artesanales o ecológicas, que, por lo general,rinden a mediano y largo plazo.

Está claro que los avances tecnológicos han creado alternativas en la producción de energía, en materiales y sistemas de construcción y ensamblaje. El problema en sí no es la tecnología, sino cómo la utilizamos. El plástico, por ejemplo, es un material extremadamente eficiente, tanto en la producción como en su versatilidad de aplicaciones. El problema radica en el [poco] uso que le damos en comparación a su larga vida útil como material no biodegradable. Asimismo, las tecnologías de punta nos pueden ofrecer soluciones adecuadas para ciertas situaciones, como los paneles solares en zonas rurales o regiones donde la producción de energía eléctrica se realiza mediante recursos no renovables. Caemos en errados silogismos cuando prima la sola imagen de estos sistemas sobre su acertada aplicación, y la huella ecológica de la producción, el traslado y la puesta en obra sobrepasa ampliamente la utilización de sistemas más convencionales, aprovechando la energía limpia local, si fuese el caso.

 

Hay técnicas que no requieren de tecnología avanzada, que son de milenaria tradición, que impactan de manera positiva al confort térmico de los usuarios y sólo requieren de un diseño bien pensado. La ventilación cruzada, la utilización de aguas pluviales, el correcto asoleamiento y disposición de los espacios según la orientación y su función, la administración de recursos locales, como los materiales y la mano de obra, son todos ejemplos de un diseño considerado y sensible al entorno. El respeto a las preexistencias, tanto naturales como artificiales, forma parte de la serie de criterios previos al proyecto. La integración de la vegetación existente debería ser algo ineludible, un requerimiento básico a la hora de encarar el proyecto de arquitectura, ya que una construcción no tiene por qué sacrificar los elementos naturales que le preceden. La inclusión de vegetación en los espacios no solamente aumenta el bienestar de los usuarios a nivel psicológico sino que mejora la calidad del aire y el microclima inmediato.

Todos estos gestos e intenciones nada tienen que ver con la adquisición de nuevos materiales, la implementación de nuevas tecnologías, ni de complicados mecanismos de gestión de obras. Son, en esencia, estrategias que aprovechan las potencialidades de cada lugar. Esto, por supuesto, tampoco debería significarsobrecostos de obra. Ninguno de los criterios mencionados anteriormente supone un esfuerzo tecnológico ni monetario. Solamente un esfuerzo intelectual.

Es de vital importancia entender la extracción y la producción de cada material para poder utilizarlo de la manera más conveniente en cada proyecto. La madera, aparte de ser un material orgánico renovable, es uno de los pocos materiales utilizados en la construcción (sino el único) que crece con la energía solar y genera oxígeno durante su producción. La aplicación de la madera en la arquitectura se remonta a cuando salimos de las cavernas, y su uso sigue más vigente y más apropiado que nunca. Mediante la tecnología logramos mejorar su resistencia y sus propiedades físicas, pero el material sigue siendo, en esencia, el mismo. La tierra, utilizada en muros tapiales, ladrillos de adobe, o en bloques de tierra compactada (BTC), mezclado en ciertos casos con un porcentaje ínfimo de cemento o cal, ni siquiera pasa por la industria, ya que funciona perfectamente como materia prima. Lo interesante de esta técnica milenaria es que hoy, con el desarrollo de herramientas de compactación, como los pisones neumáticos, es posible mejorar los procesos constructivos, volviéndolos más eficientes y a su vez, aumentando la capacidad mecánica del propio material.

Los techos verdes tampoco son novedad. Aplicados de distintas maneras y sobre distintos materiales, la cubiertas vegetales representan una herencia importantísima para regular la temperatura interior, y gracias a los nuevos sistemas de aislación e impermeabilización, su aplicación en climas extremos, de temperaturas elevadas o muy bajas, se vuelve casi una obligación. No nos olvidemos que uno de los problemasurbanos de la construcción es la disminución de superficies absorbentes, problema que se resuelve con la creación de superficies con vegetación, sobre todo cuando estas superficies pueden producir parte de la alimentación, como en el caso de las huertas.

 

La sostenibilidad, como podemos ver, requiere de laeconomía de recursos, principalmente cuando son escasos. No podemos incentivar y aplaudir el uso de sistemas y tecnologías inaccesibles para la mayoría de la población, porque esto significaría que estamos celebrando el uso exclusivo y reducido de algo tan básico y necesario como el correcto funcionamiento de nuestros sistemas de habitar. La economía de recursos se refiere no sólo a la reducción del material y la energía a utilizar, sino del reciclaje y la reutilización de los materiales, y por qué no, de las propias construcciones. La reducción de la energía, los materiales y la construcción ya supone un aporte sustancial, minimizando el impacto de nuestras acciones.

Si algo hemos aprendido con el pasar del tiempo es que las actividades van mutando, y con ello, el escenario de las mismas. Si una edificación puede albergar un solo tipo de función, está condenada a tener fecha de caducidad una vez que la función que se desarrolle ahí se vuelva obsoleta. Por eso la flexibilidad funcional supone un valor agregado importante en la construcción de nuevos espacios, para así poder funcionar por un tiempo casi ilimitado, permitiendo que futuras generaciones los adapten a nuevos y distintos usos.

 

Existe hoy una ferviente necesidad de clasificar, etiquetar, certificar y premiar proyectos según criterios establecidos por las mismas empresas que exigen un porcentaje del costo de la obra para otorgar su prestigiosa distinción. Cabe preguntarse si las construcciones vernaculares, de sabiduría ancestral, hechas con lo justo y necesario, aprovechando los materiales locales y la mano de obra de la propia comunidad, llevan semejantes distinciones, ¿o ni siquiera sirven de ejemplo en el correcto y respetuoso manejo de los recursos? Habría que analizar si la huella ecológica del frenesí tecnológico compensa con su vida útil, en comparación a técnicas más artesanales y low tech, más asequibles y fáciles de implementar, que han superado la prueba del tiempo por su eficiencia y pertinencia. En ciertas regiones la aplicación de nuevas tecnologías resulta ser más apropiada y conveniente que técnicas más rudimentarias, por lo cual enmarcar y encasillar el concepto de sostenibilidad en una sola imagen se vuelve complejo y confuso, por lo cual englobar una definición genérica puede repercutir en respuestas erróneas y hasta contradictorias. El raciocinio, la prudencia y la conciencia deberían primar en la toma de decisiones proyectuales para que la sostenibilidad sea algo intrínseco y real en cada obra, y no solamente una imagen o una moda.

Asunción. Ciudad Cartel

Asunción, ciudad cartel

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Por Melina Pekholtz. Fotografías Alejandro Patiño.

“La ciudad, como nuestro medio y ambiente, se da forma a sí misma, y a su vez configura a sus habitantes. La interacción que tienen las personas con el entorno en cual van desarrollando su día a día, sus memorias y sus relaciones dan origen al sentido de pertenencia.”

El paisaje urbano es el crisol en el cual se subliman naturaleza, cultura y sociedad. Este proceso condicionado por la geografía de un determinado territorio y por la acción del hombre, moldea a la ciudad, los lugares y las futuras relaciones que tendrán lugar a partir del encuentro de los habitantes con su espacio, y también entre los diversos habitantes de este conglomerado al que llamamos ciudad.

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Como ciudad joven, Asunción se encuentra en pleno desarrollo de su urbanidad y de su propia identidad. Necesita una construcción del paisaje urbano que pueda generar bienestar común y una puesta en valor social que sólo puede darse resaltando las mejores características de los recursos naturales y patrimoniales.
La degradación actual del paisaje urbano generada por la sobrepoblación de anuncios y publicidad en forma de estimulación visual, acarrea varias transformaciones en el entorno desde el momento de su instalación hasta después de su vida útil.

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Al no estar reglamentada ni pensada de manera articulada, en beneficio de la ciudad y de las personas, la aparición de diversos carteles en los principales ejes de la ciudad, se genera un “continuum” de imágenes comerciales, estáticas, dinámicas, con emisiones de luz y de diversos tamaños.
Este bombardeo de imágenes al que estamos sometidos a través todo tipo de pantallas se translada además a nuestra interacción con la ciudad. Aquí también debemos repartir nuestra concentración de manera mínima para poder lidiar con el tránsito en una urbe ya bastante desordenada y alterada con respecto a las vías de circulación, y en un momento histórico en el cual mucha gente tiene en una mano el volante y en la otra, la pantalla de un teléfono.
Hoy estamos experimentando medios de comunicación incluso mucho más cercanos. Esta migración publicitaria hace que incluso sea innecesario invadir de esta manera el espacio urbano. Es hasta un contrasentido seguir recurriendo a este tipo de estrategias.
La contaminación que se produce de esta manera no afecta solamente al contexto urbano, afecta también a la calidad de vida de las personas expuestas a esta agresión, sometiendo a un estrés y cansancio que muchas veces no podemos evitar al estar inmersos en el entorno.
En el año 2015, la ciudad fue declarada Capital Verde de Iberoamérica. Esa declaración, que suena como
un atributo casi fortuito, no fue seguida por acciones que realmente puedan tener un impacto que se traduzca a iniciativas para referenciar mejor a la ciudad.
El paisaje natural con el que cuenta la ciudad no está puesto en valor ni hay políticas claras de cómopreservar este entorno. Que los “bienes verdes” no tengan valor de mercado no debería ser
impedimento para no incluirlos dentro de un inventario patrimonial.

Esta “invasión” de carteles y pantallas nos afecta físicamente en el caso de las que emiten luz, además de minimizar las luces de los semáforos alterarando la atención y psicológicamente generando un estrés a través de esta sobreestimulación. Más allá los contenidos, en muchos casos, degradantes.

De esta manera, no tenemos opción de “cambiar de canal”, “saltar el anuncio”, “apagar el dispositivo” o simplemente salir del lugar. Están en el espacio público y nosotros interactuamos de manera impuesta.

La omnipresencia de este tipo de publicidad hace que no podamos controlar esta invasión, y al no poder controlarla, surge la pregunta de si al menos existe alguna forma de regulación que nos proteja tanto a nosotros como al paisaje urbano.

La Avenida Mcal. López está más protegida por haber sido declarada eje paisajístico, pero aún así no dejaron de aparecer carteles de gran formato, estáticos e interactivos, en diversos sectores de la principal avenida de la ciudad.

El caso de la Avenida España, saturada de carteles y pantallas gigantes que ocultan, en muchos casos, características urbanas que representan a la ciudad, atentando incluso contra la identidad urbana de Asunción. Un ejemplo podría ser el caso de los laboratorios de la Farmacia Catedral. El pórtico de acceso de hormigón armado, “la cajita” de control de seguridad colgante, con el entorno de jardín que hace de atrio al edificio, una obra icónica en este eje, que ya apenas puede ser visto.

La brecha que tendría que existir entre la Avenida Eusebio Ayala y las Avenidas España y Mcal. López es cada vez menor.
Esta especie de carta blanca para cualquier cosa nos ubica en medio del caos, que revela que no existen medidas que protejan a la ciudad, a su identidad, y a sus habitantes, y que nos pueda dar una mejor calidad de vida. No se puede cambiar por dinero las cosas que afectan directamente a nuestro bienestar como comunidad, así como también a nuestra seguridad, a nuestra salud física y psicológica.

Las calles, con sus correspondientes aceras, son el espacio público por excelencia de la ciudad. La construcción de la ciudad depende en gran medida de la calidad del espacio público. Las calles y avenidas de una ciudad como Asunción deberían ser pensadas como arterias que puedan conectar espacios urbanos relevantes y colaborar de alguna manera a poner en valor el escaso espacio público de calidad existente.

Debemos pensar en cómo hacerlas más amigables; sobre todo con el peatón, bastante castigado ya por la condición y las dimensiones en que se encuentran las aceras, la falta de infraestructura (afectando de una manera más dramática los días de lluvia), las temperaturas extremas y la falta de solución a una conjunción de factores que hacen que la ciudad sea cada vez más hostil con todos los que la habitamos.

Se debería además incorporar equipamiento urbano que permita al peatón disponer de lugares de apropiación, generar todo tipo de sombras, tanto con vegetación como con otros dispositivos, y conectar espacios que pongan en valor tanto a la ciudad como a los ciudadanos.

Tomar consciencia de esta degradación y depredación urbana a la que está sometida la ciudad y nosotros mismos, es un primer paso para poder pensar y actuar. Claramente hoy no contamos con una correcta planificación para procurar el bien común, y esto nos revela una cierta voluntad de liberar el espacio para el avance de intereses cada vez más sectoriales, que en este caso, por los nuevos medios y estrategias de comunicación, sean hasta de dudosos efectos para esos mismos intereses.

Sobre la BIAU XI | Entrevista a Ana Román

0C696553-C5A2-4481-BC62-FD68A083598DEntrevista a Ana Román

Por Melina Pekholtz 

Ana Román (Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomada en Comunicación por el Institute of Higher EuropeanEducation de La Haya. Máster en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Periodismo de Calidad Diario ABC y DEA cum laude en Sociología de la Comunicación, durante los últimos 20 años ha desarrollado su carrera profesional dentro del ámbito editorial y de la comunicación.) y Arturo Franco (Arquitecto, crítico y editor. Como crítico y editor su trabajo se ha centrado en la exploración de la realidad contemporánea así como en la intervención en el patrimonio.) Fundadores de redfundamentos y creadores de la revista ritason los curadores seleccionados para organizar los eventos, conferencias, seminarios, actividades y muestras que tendrán lugar en el marco de la XI BIAU, en esta ocasión, con sede en Asunción.

Nos acercamos a su estudio en Madrid para conocer más acerca de los preparativos y expectativas para la bienal, así como sus objetivos e ideas sobre el panorama regional y local.

MP: ¿Qué significa haber seleccionado Asunción, Paraguay, como sede de la XI BIAU?

AR: Paraguay en concreto es un país que, tanto a Arturo como a mí, nos ha atraído especialmente desde hace mucho tiempo. Yo, de momento, no lo he visitado todavía, pero él lo ha visitado en varias ocasiones. La primera vez fue precisamente para la revista que editamos los dos, la revista rita_. El primer número fue sobre Paraguay.

La arquitectura latinoamericana en general, y la paraguaya en particular, nos interesa mucho por su potencia, su materialidad.

Ese hacerlo todo con lo que tienes a mano. Ese trabajar mano a mano con quien habitará el proyecto, esa visión de la arquitectura que se integra en el paisaje. Por supuesto, vuestra naturaleza espectacular, el río Paraguay; todo ello nos atrae, y creo que es una de las raíces de esta Bienal, en la que nuestro lema, si hay alguno, sería el habitar y el habitante.

Esa manera de ver el habitar en Paraguay, y cómo se involucra el habitante en mucho de lo que se hace, es lo que me parece más importante.

MP: ¿Es la puesta en valor de los discursos del sur una prioridad en la agenda de la arquitectura actual, o cómo lo ven?

AR: No sé si de la agenda de la arquitectura en general, pero sí que es importante para nosotros personalmente.

No somos de seguir modas pasajeras. Sí nos sentimos identificados, sin embargo, con esa arquitectura que podría considerarse entre comillas del sur, precisamente por lo que la caracteriza: la materialidad, el uso de lo que se tiene a mano, el vínculo con laarquitectura vernácula, el mirar atrás y aprovechar todo lo que se ha testado durante generaciones.

MP: ¿Podrías decir entonces que existe una voluntad de hacer visible lo invisible, de ciertas cosas que ya estaban latentes? ¿Cómo coopera en esa construcción una sociedad que lidia con situaciones de emergencia constante?

AR: Esas emergencias constantes por ser reales, clarísimas y, por desgracia, frecuentes en muchos países, han encontrado de hecho en el propio panorama de obras de la Bienal un espacio. Hubo varias propuestas de proyectos para situaciones de emergencia. Lógicamente,son proyectos muy sencillos, muy básicos, pero que permiten resolver el problema y darle un techo a la gente cuando se ha quedado sin casa.

MP: En ese contexto; ¿cómo ven las prácticas que si bien operan con lo que tenemos a mano pero que a su vez muchas veces está enfocada en el objeto de arquitectura como de alguna manera, muchas veces fetichista?

AR: La arquitectura como objeto se da en todo el mundo, pero es menos habitual en unos sitios que en otros.

En Paraguay, personalmente, no conozco ningún proyecto cuyo fin último sea convertirse en un objeto que llame la atención y que se convierta en un hito en la ciudad de referencia visual externa. Seguro que los hay, pero no los conozco y tampoco son ejemplos del tipo de arquitectura que me interesa. Sí conozco muchos proyectos que están desarrollados pensando en todo momento en su uso y en las personas que los van a habitar.

MP: En el discurso de esta arquitectura que hace con poco su obra; ¿qué es lo más resaltante que perciben en ello?

AR: Quizás el futuro vaya por ahí, sobre todo ahora que en Europa se habla tanto de la sostenibilidad, y que la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (2010/31/EC) exige que en 2020 los edificios reduzcan drásticamente su consumo energético convirtiéndose en nZEB, por sus siglas en inglés, o edificios de consumo casinulo.

Durante mucho tiempo, esto se nos ha olvidado.  Los edificios se llenaban de aires acondicionados, se construía olvidando todas esas medidas pasivas que no solo en Paraguay sino en toda Latinoamérica y en la misma España se han usado de manera natural durante cientos de años, y que ayudaban a ahorrar cantidades ingentes de energía. Cosas tan sencillas como orientar correctamente el edificio, generar ventilaciones cruzadas, incorporar muros de unos grosores determinados que hicieran que se mantuvieran unas temperaturas también determinadas y agradables en el interior. Todo esto se dejó muy de lado durante una época.

Por suerte se está recuperando. La necesidad de cumplir con una directiva que reduce drásticamente la posibilidad de consumir energía está haciendo que se vuelva a mirar atrás. Por supuesto, hay lugares en los que inteligentemente nunca se han dejado de lado estos conocimientos.

MP: Esta situación de que el pasado sea el futuro en cierta manera…

AR: Siempre hay que aprender del pasado para, por supuesto, dar pasos hacia delante. Hay que mirar hacia atrás para poder coger ese impulso que nos permitaavanzar. Lo malo, dejémoslo atrás pero lo bueno, ¿por qué no vamos a repetirlo?

MP: Esta BIAU, que es muy importante para Paraguay, ya que no tenemos una cultura de seminarios, exposiciones, tan vasta como pueda ser la de otros lugares, puede servir de impulso, pero más allá de lo que se venga después, ¿cuál sería el mayor aporte como legado que nos dejaría esta Bienal?

AR: La BIAU siempre ha tenido una fecha de caducidadSe desarrolla en un determinado lugaren este caso en Asunción, durante un tiempo muy acotado en el que tienen lugar una serie de actividades, exposiciones, conferencias; luego se realizan unas itinerancias de la exposición principal que traslada a otros lugares la representación del espíritu de la Bienal a través de la selección de obras premiadas, y termina.

En esta ocasión, hemos cambiado las reglas del juego. Durante la semana del 6 al 11 de octubre Asunción será un hervidero de actividades donde se combinarán exposiciones, conferencias, un ciclo de cine, conciertos, un proyecto acústico, (por cierto, la convocatoria Habitando Iberoamérica, en la que todos los participantes envían imágenes sobre cómo se habita Iberoamérica está siendo un éxito absoluto, ya contamos con más de 800 imágenes que se proyectarán durante la Bienal) pero la bienal no acaba aquí, además, se están desarrollando en el barrio de la Chacarita, 13 proyectos que quedarán como legado en la ciudad durante todo el tiempo que se mantengan, que esperemos que sean décadas.

MP: ¿Cómo fue la implicación de Uds. para llegar a la curaduría de la Bienal?

AR: El Ministerio de Fomento español, quien creó la BIAU hace cerca de 20 años, selecciona periódicamente a un coordinador de todas las bienales dependientes del gobierno (la Bienal Española -BEAU-, el pabellón de España en la Bienal de Venecia y la Bienal Iberoamericana). Fue el coordinador que nos brindó la oportunidad de comisariar la XI BIAU.

MP: ¿Cuáles son las expectativas particularmente de Uds. con respecto a la Bienal?

AR: Que sea inolvidable. Será la semana grande, por llamarla de alguna manera, una semana llena de actividades constantes de todo tipo, atractivísimas todas ellas, que esperemos que aporte muchísimo a todos los que pasen por allí. Y, por supuesto, estamos muy ilusionados con esos 13 proyectos que dejaremos en el barrio de la Chacarita.

MP: Creo que contribuirá aún más a la visibilización de la arquitectura regional, que si bien está en un momento ya de por sí importante; también será el puntapié inicial para desarrollar todo esto que veníamos diciendouna escena a la que se pueda traer y convocar a más voces.

AR: ¡Claro! Al final es un punto de reunión, de conversación, y de intercambio de opiniones entre gente repartida en una superficie de más de 20 millones dekm2.

MP: ¡Ya comenzó la cuenta regresiva!