Materia Pregnante/Alberto Baulina

Materia Pregnante

Por Arq. Alberto Baulina

Córdoba, 5 de Octubre 2017.

La arquitectura paraguaya, la que empieza a poblar muchas publicaciones y motiva viajes de aprendizaje, viene surgiendo como una verdadera escuela regional y por qué no, internacional.
Sus aciertos que la hacen reconocible a primera vista se originan en un inteligente y creativo diseño tipológico de escalas -por ahora- domésticas, de encomiendas pequeñas y particulares, pero que seguramente va a construir las futuras instituciones públicas de una nación que viene creciendo a tasas sostenidas. Es lo que esperamos y lo que el sentido común así lo indica.
Su lugar bajo el sol se viene estableciendo por un lado mediante proyectos contundentes, más preocupados de la interioridad (algo en sí mismo llamativo) que en impactos fotogénicos exteriores.

Pero seguramente lo que la hace trascender de su mera jurisdicción local es esa rara voluntad de pensar espacio y tipología acompañados de una materialidad delicada, de dispositivos y componentes pobres, cotidianos, asequibles hasta el hartazgo y por momentos marginales a la great parade de la alta costura arquitectónica. Se podría afirmar que de carencias hacen virtud.
A Paraguay le sobra suelo, territorio, materia fácil y superficial que su naturaleza ha dado generosamente. No habría que buscar su riqueza en un subsuelo discreto (por demás saturado de agua) o en un cielo poblado de nubes, sol y calor, o en desconocidos yacimientos minerales que le den la riqueza que a otros les sobra, ellos tienen a mano esto: Suelo vasto y gratis. Aquí está la gran cantera con la que cuentan, y lo aprovechan con la sagacidad e inteligencia de un realismo mágico: Si es tierra lo que tienen, es tierra en cierto modo lo que construyen.
Esta obstinación con el material abundante ha permitido desde siempre renovaciones y aportes de resonancias únicas que nos devuelven tipologías y formas arquitectónicas originales o sencillamente desconocidas.
Se podría especular como alter ego al balloon frame de las zonas boscosas del hemisferio norte (del cual hemos dedicado algunos textos a la rescatada figura de Villard de Honnecourt y esa escuela que llamamos “conexión francesa” sobre vía seca o también de George W. Snow y su perfeccionamiento del entramado en madera, ambos en Materia 02).
En las antípodas de los bosques resinosos, la nieve y el montaje hallamos esta maravilla de vastedades terrosas, calor y construcción. Latitudes tan extremas y jurisdicción casi común: La abstracción del tipo y la tangibilidad del material. No es la forma y luego la realidad fáctica, son ambas dialécticamente entrelazadas que construyen arquitectura en estado puro.
El suelo (la delgada capa terrosa de nuestro planeta) es el material con que nuestros vecinos del norte piensan y construyen su arquitectura apelando a la asequibilidad de sus técnicas indeterminadas, las que requieren más oficio y menos catálogo.
En la ruda realidad paraguaya no se puede echar mano fácilmente a sistemas complejos, “diseñados”, su savoir faire quizá esté centrado en la racionalidad con que trabajan y transforman lo que tienen en abundancia. Esta convicción de cómo se deben hacer las cosas, de cómo se debe hacer arquitectura nos ha puesto sobre aviso de que tan inapelable pareciera ser el abstracto proceso de diseño arquitectónico, corriendo el foco hacia las promesas (y bellezas) de lo posible.
No son pocos (por suerte) los arquitectos guaraníes que han iniciado este proceso de afirmación disciplinar. Destaco las figuras más conocidas en Argentina de Solano Benítez y Javier Corvalán, pero también de muchos otros: Luis Elgue + Cecilia Román, Joseto Cubilla, Violeta Perez, Carisimo + Tomboly (-=+x-), Carlos Jiménez, Sergio Fanego, Yago García, Ramiro Meyer, Miguel Duarte + Larissa Rojas, Lukas Fuster, etc. La lista es enorme, el epicentro Asunción. Los materiales: El suelo aglomerado, el noble ladrillo, el cerámico industrializado y un delicado hormigón que ya no es el centro curiosamente de las miradas, ni de ellos ni de nosotros, cuando nos vamos acercamos a esta arquitectura del trópico.
En el diseño de sus arquitecturas se reconoce la obsesión por ese clima caliente, casi insoportable del Gran Chaco, reinventando sistemas originariamente de gran inercia térmica como un distendido camino virtuoso que va de la muralla al diafragma.
Paraguay es así que se ha instalado en el mapa de futuros destinos por su notable arquitectura. Tenemos la cercanía geográfica que empezamos a disfrutar y un sorprendido conocimiento de lo que ellos han comenzado y que -seguramente- con el tiempo irán consolidando.
Tenemos (afirmo) un reconocible know how argentino de escuela tipologista. Ellos tienen un virtuoso conocimiento de la materia y el diseño aunados.
Debemos empezar a construir puentes sobre el Río.

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