Los rostros del olvido

F6CEC489-8547-490C-86C0-37395BCE518ALos rostros del olvido

por Melina Pekholtz

Las comunidades indígenas son las raíces del territorio paraguayo. Son la cultura misma, viva y viviente de la tierra que las contiene.
Su cosmovisión diversa y plural dio origen a todo el universo aborigen en este suelo: a las primeras palabras, a los primeros nombres.
Paradójicamente, estas comunidades están aisladas de la sociedad y no se insertan, porque el sistema dominante las apartan y las mutilan lentamente.
Los rostros de los Makas nos cuentan las historias escondidas en lo más profundo de la tierra, historias que podremos escuchar, compartir y aprehender.
Sólo ellos con sus vidas nos llevan hasta ese universo paralelo, a ese otro tiempo, lejos del sistema que consumimos y que a su vez nos devora a nosotros mismos.
Observar sus expresiones, sus facciones y explorar así sus miradas, es viajar a lo más hondo de su existencia, a dónde estos retratos nos transportan y nos iluminan para entender que la vida es más que una circunstancia.
Esta selección de piezas, nada fortuita, nos presenta cada rostro como un destino. Porque así es su existencia en la tierra que los originó y a su vez los marginó.
En cada semblante se descubre la búsqueda del fotógrafo que nos revela cada una de las miradas; esos ojos,
Cansados, Desorientados, Abrumados, Felices, Sorprendidos, Serenos, Desesperanzados, Inocentes,
y por sobre todo urgentes.
Urgentes…
Urgentes de ser relevados, de ser transmitidos,
de ser apreciados,
de ser comprendidos,
de ser conocidos,
y por sobre todo de ser reconocidos.
Necesitamos cada una de sus particularidades, de sus designios,
de su visión del ciclo,
de sus mitos,
de sus ritos y conjuros,
y por sobre todo de su existencia, que no es otra que la de la humanidad entera.
Y es así que estos retratos los descubren y a su vez nos sorprenden a nosotros mismos. Cada ser humano se encuentra entre la tierra y el cielo, entre el polvo y el aire.
Nuestro encuentro con los otros se dá en ese mismo espacio, en esa cosmogonía que nos habita.
El reflejo de la vida misma en sus ojos no es otro que el que brilla en los nuestros cuando los observamos.
Entender que todos somos un todo, es la suprema visión de ese cosmos. Infinito y eterno, somos ellos.

Fotografias de Kristian Mauri, comunidad Maka.

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