Entrevista a Ecosistema Urbano

53615C10-CE15-4F7B-A664-73EC88B7BAD9Entrevista a Ecosistema Urbano

Por Melina Pekholtz 

“La ciudad tiene más que ver con dialogar, con participar, con conciliar opiniones y aproximaciones diferentes para poder transformar los lugares.” 

José Luis Vallejo 

Visitamos el estudio de Ecosistema Urbano para entrevistar a José Luis Vallejo y Jorge Toledo acerca de los proyectos realizados en Paraguay; el Plan CHA, Encarnación Más, el estudio sobre el Mercado 1 y su impacto tanto en las ciudades, en el país, así como también en sus propias prácticas.

José Luis vive y trabaja actualmente entre España y EEUU, tanto en el estudio y también como profesor asociado en Columbia|GSAPP y Harvard|GSD

Jorge reside y trabaja en el estudio de Madrid, cambiando de locación según la necesidad de desarrollo de los distintos proyectos.

MP: ¿Cómo ven actualmente al Plan CHA, luego de 4 años? 

JLV: Es un proyecto que se ha difundido mucho y hay mucha gente que nos ha manifestado que le ha servido de inspiración. Para nosotros también ha sido importante como referencia para proyectos que hemos hecho en otros lugares. 

Los planes, tanto en Asunción como en Encarnación, han contribuido a que se comprenda que la ciudad tiene más que ver con dialogar, con participar, con conciliar opiniones y aproximaciones diferentes para poder transformar los lugares. 

MP: Quizás sea pesimista en decir que el Plan CHA no se ha implementado totalmente por una condición socio-política actual que no coopera con los objetivos con los que se había iniciado el proyecto.

JT: Digamos que la transferencia política del Plan CHA a nivel simbólico o de liderazgo es complicada, porque arrancó desde un ministerio y ahora es la municipalidad quién está teniendo más iniciativa en su implementación.

JLV: La resiliencia de estos planes se da porque incorporamos en el proceso a más gente, no éramos solamente nosotros ni la gente que nos encargaba el proyecto, y eso permite también una flexibilidad que contribuye a que siga latente el plan. 

MP: -¿Hasta qué punto, entonces, puede seguir implementándose de manera física sin voluntad política? Si sigue esta inercia… 

JLV: Esta resiliencia del plan también pudo haber servido para cambiar la forma de ver las cosas. Ese cambio va notándose cuando hay oportunidades y esa sensibilidad se manifiesta. Por momentos estos procesos son frustrantes porque dependen de realidades políticas, de cambios de agendas, pero la resiliencia de los cambios está en la gente que formó parte del proceso: si lo consideran positivo, deberán reivindicar su implementación.

21626B5C-0C6C-403C-8B55-638397628AC6

JT: El reto es que se mantenga dentro de la agenda política, que no se quede sólo en el activismo. El plan de Encarnación, por ejemplo, llegó al debate público, hasta el nivel que todos los políticos tenían que posicionarse y tomar medidas como respuesta a la demanda social. Es interesante que en Asunción, ante cualquier iniciativa por dinamizar el centro, por ejemplo, vuelva a salir el Plan CHA, y así se conecte a otros agentes con esto para que siga funcionando.

MP: ¿Hay necesidad de actualizar el plan, o se puede dejar a la libre apropiación, al crecimiento y a la evolución casi orgánica? 

JT: Yo creo que realmente es muy flexible. La clave está en mantener los principios estructurantes, la visión de ciudad y de proceso abierto.

JLV: Lo que nos podemos llevar son esos principios con los que trabajar. En ese sentido, el plan se va actualizando por sí mismo desde el momento en que se empieza a poner algo en marcha. El plan habla de poner en marcha una entidad de diálogo, el AsuLAB,  para comenzar las transformaciones.

MP: Quizás el mayor impacto del Plan CHA fue Encarnación más, ¿podríamos decir eso? ¿Cómo sienten el impacto que tuvieron no sólo en las ciudades, sino a nivel país? 

JLV: Encarnación Más nos permitió seguir trabajando en el mismo contexto que ya habíamos comenzado a conocer con el proyecto anterior, pero es un proyecto más largo y más ambicioso en la participación. Tenía tiempos más largos que el Plan CHA, que ya partía de tiempos predefinidos por el propio concurso.

JT: Sí, se nota que hubo un efecto comunicativo, casi inspirador, que sí que despierta un poco la forma de hacer las cosas. Lo que no sé es si a raíz de esos dos planes ha habido algún otro municipio que haya elaborado un plan de desarrollo sustentable de forma participativa.

MP: Creo que no de esa forma participativa porque incluso los políticos, quienes son los que deberían impulsar con una fuerza institucional, en algunos casos se ven “atentados” ante la participación de ciudadanos. 

JLV: Sí, de hecho ese fue el miedo que hubo al principio con Encarnación Más cuando planteamos hacerlo público al día siguiente de entregarlo. Se pensaba que podía haber una hecatombe porque la gente tuviese más información, y en realidad se dieron cuenta de que no, que todo era mucho más positivo porque había más transparencia.

JT: En Encarnación fue condición indispensable que fuera participativo. La gente estaba dispuesta a formar un Consejo de Desarrollo Urbano para la creación del plan solamente si estaban todos en esa mesa y se abría el proceso. Las primeras reuniones que tuvimos fueron con los políticos de todos los partidos y, antes de empezar el trabajo, ya había una mesa multisectorial y con distintas instituciones. Un efecto de esto fue que, cuando cambió el gobierno municipal, el siguiente Intendente lo que hizo fue darle más énfasis todavía al plan, porque ya lo conocía y había participado anteriormente.

MP:¿Cuáles fueron las barreras de idiosincrasia que hayan sido obstáculos? 

JLV: La principal dificultad era el descreimiento. La gente se involucraba mucho, pero llegaba un momento en que se paraban a pensar en si aquello realmente iba a conseguir finalmente implementarse y cambiar algo las cosas. Nos decían con insistencia que teníamos que lograr que se hiciera, conseguir que no se cajoneara. Esto de la participación es algo que en realidad no hay tantas ciudades en el mundo que lo estén experimentando; hay mucha gente hablando sobre ello, pero hay muy pocas ciudades que estén haciendo realmente cosas. 

MP: Los paraguayos decimos que Paraguay es el cementerio de todas las teorías y quizás este podía ser el caso contrario, del cual podamos extraer algunas prácticas que luego se puedan replicar, ejemplarizar. ¿Hay algo que resaltar en ese sentido en el proceso? 

JT: Una clave es implicar a más agentes en los procesos, para que estén apoyados en más visiones e intereses y tengan esa resiliencia que comentábamos. Sin olvidar a colectivos habitualmente dejados de lado, como por ejemplo los jóvenes, los estudiantes, que tienen una gran capacidad de acción y transformación. La otra es que ese escepticismo inicial requiere que se vaya construyendo confianza durante el proceso.

JLV: El hecho de que tratásemos de trabajar profesionalmente con jóvenes estudiantes e involucrarlos en procesos que supuestamente eran para élites profesionales, no se entendía en un principio, y después se comprendió que era la siguiente generación de profesionales que tenían que ser parte de esas transformaciones que iban a ocurrir. 

MP: ¿Cuál les parece el mayor desafío de Asunción como ciudad en este momento? 

JLV: Para mí es el tema de cajonear cosas, que se dejen de archivar planes y se lleven cosas a la práctica. 

JT: Y el tema del modelo de desarrollo inmobiliario, pero es un reto enorme, pensar un modelo de ciudad. El hecho que esté totalmente congelado el centro a nivel económico, de propiedad y casi de actividad, y que la ciudad siga “huyendo” hacia afuera, era un reto clave que ya abordaba el Plan CHA, y lo sigue siendo. 

MP: Pero no hay comunicación suficiente…

JT: La oportunidad es que están muy cerca las personas y las instituciones, y una persona puede cambiar muchas cosas en Paraguay, porque tiene mucha más representatividad que en un país más grande.

MP: Esa capacidad de incidir, que se da de manera fuerte, quizás sea una consecuencia de la escala. En Asunción eso crea otra inercia.

JT: Al final es como en todos los sitios, son las personas las que mueven las cosas. En Paraguay me parece más posible mover instituciones a través de impulsos personales. 

JLV: Si fuese en San Pablo, algo como el Plan CHA se hubiese quedado a nivel técnico. En cambio, en Asunción, nosotros estuvimos reunidos con la Ministra de cultura y con otros Ministros, con el Intendente, estuvimos presentando el Plan en el Parlamento a los Diputados Nacionales,… es decir, fue mucho más permeable a gente que podía tomar decisiones directamente. 

MP: Una de las cosas más importantes que nos dejaron fue la documentación; era casi inexistente y ahora a través de la recolección de datos, de los documentos producidos, convocaron a un lugar de reflexión. ¿Fue la falta de datos un obstáculo para el planteo de los proyectos? 

JLV: Eso fue otro de los ingredientes que descubrimos que podía funcionar: crear nosotros los datos que nos faltasen, trabajando con la gente, crear equipos y generar nuestros propios datos y eso se conecta con el mundo apasionante de la ciencia ciudadana, con crear conocimiento colectivamente.

JT: Esa es una cosa bastante específica de Paraguay. En España no hubiera sido tan fácil generar un mapeo, con esa agilidad de establecer conexiones entre la universidad y la municipalidad y luego con la gente. 

JLV: La participación no son sólo hacer talleres y recoger propuestas. También es formar a equipos que releven datos de encuestas sobre, por ejemplo, movilidad. Sin entrar en procesos profesionales de mapeo que podrían ser costosísimos, trabajando con un equipo amateur y con ayuda de la tecnología, podemos obtener una cantidad estupenda de datos que, para extraer conclusiones generales que nos ayuden a identificar líneas de acción, quizás nos valgan igual de bien que haber trabajado con costosas empresas especializadas.

MP: Quizás esa es una clave en Paraguay, ya que no tenemos dispositivos tecnológicos que midan ciertos parámetros, pero el factor humano de la participación quizás haya sido de un impulso mayor, ¿Es realmente la tecnología y todas estas bases de datos, en el caso de Paraguay, realmente importante? 

JT: Se pueden generar datos “a lo smart cities” sin crear conocimiento. Si tú puedes poner sensores, esos datos van a un departamento y mueren. O, si haces algo con ellos, puede que no se sepa y siga siendo una caja negra. En cambio hacer esto es lo contrario; aunque tengamos un poco menos de fiabilidad, generamos datos que nos van a servir para trabajar, y a la vez estamos consiguiendo un montón de efectos paralelos: conectando agentes, aprovechando la ocasión para aprender sobre la ciudad, para introducir conceptos nuevos… es una búsqueda colectiva muy transformadora.

MP: Bueno, vine con una nube negra y me voy a ver la luz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s