Entrevista a Camila Cadogan

5A496C76-8592-4F01-BFE2-B908733A8B70Por Verónica Díaz de Vivar 

¿Podrías hablarnos sobre tu biografía artística?

Mi primer acercamiento al arte fue a través del teatroen el Colegio Japonés Nihon Gakko, empecé cuando tenía 7 y estuve arriba de los escenarios hasta los 13 años, a la par que bailaba todo tipo de géneros desde danzas internacionales, danza paraguaya, danza japonesa, incluso música urbana que estaba muy en tendencia en los 90´s sobretodo provenientes del Brasil, mis profesores veían que me desenvolvía muy bien en eso de la interpretación y de la expresión corporal porque era algo que me encantaba y potenciaban eso, entonces con el elenco de teatro, de danza o coro representábamos a nuestro colegio y participábamos en todo tipo de actividades culturales ya sea dentro o fuera de la institución y en todos los teatros de Asunción e incluso como intercambio cultural especialmente con japoneses, a pesar de que era muy tímida no tenía ese inconveniente al momento de interpretar a un personaje que el director me pedía frente a un público de 700 a 1200 personas, que son la capacidad de teatros como el Teatro del Hotel Guaraní y del Banco Central del Paraguay respectivamente, era natural para mí.

Como mi papá nos prohibía ver televisión a mí y a mis hermanas porque según él, en sus palabras textuales “La televisión te come el cerebro”, nos incentivaba mucho la lectura, igual no recuerdo haber leído a los clásicos, sólo lo que estaba disponible en la biblioteca del colegio como cuentos cortos paraguayos o así, porque la mayoría provenían de las donaciones de los propios escritores; o libros que me traía mi papá, me regalaban mis tías o mi abuela en mi cumpleaños, el libro que marcó mi adolescencia fue el diario de Ana Frank, desde ahí tomé por costumbre escribir en un diario todas mis inquietudes,la prohibición de ver televisión fue algo que marcó mi vida y mis relaciones interpersonales, que siento que arrastro hasta el día de hoy porque me cuesta mucho ver una película de Marvel o programas de televisión ya sea de cable o de canal abierto, me aburre mucho, en consecuencia no tengo mucho tema de conversación en cuanto a este tipo de producto determinado, cuando voy al cine me pasa que estoy sentada tres horas frente a la pantalla y es como si fuera que miro una pared, en ocasiones salgo de la sala muy aturdida por todos los efectos especiales, en ese sentido prefiero ver películas de producción independiente y un tiempo estuve muy obsesionada con el cine italiano especialmente el neorrealismo pero en general no me llama mucho la atención ver películas a no ser de que yo sepa que el guiónes muy bueno o incluso la fotografía.

Desde adolescente la tenía clara que el arte lo era todo para mí y mi preocupación desde aquel entonces era cómo me iba a financiar mi vida de artista, decidí que me iba a hacer ingeniera para poder llevar una cierta vida de comodidad y de esa manera solventar mi creación, por eso hice el examen de ingreso al Colegio Técnico Nacional y elegí la carrera de Electrónica Industrial, el resultado fue terrible, caí en una profunda depresión porque todo resultaba ser tan árido y reprobaba todas las materias técnicas, en las materias que guardaban relación con las humanidades me iba muy bien, pero un poco de esa frustración que sentía era porque noté mucho la diferencia entre la educación privada y la pública en nuestro país y era un choque cultural y social muy grande para mí, además de que fue una época en la cual me tocó vivir la separación de mis padres y quedamos un poco sin ese soporte económico y mi mamá fue la que tuvo que llevar adelante nuestra crianza con muy poca ayuda, el soporte emocional en la cual ella decidió refugiarse fue en la fe, y en ocasiones en las que no teníamos qué comer, las donaciones de víveres por parte de hermanos de la iglesia fue fundamental para seguir adelante.

En el periodo en el que estaba en el Colegio Técnico, a los 16 años, me inicié en el mundo de la música y elegí el violín, asistía a clases del proyecto Sonidos de la Tierra,en mi ciudad natal que es Villa Elisa, gracias a eso viajé por muchas ciudades del interior y llegué a ir a un Congreso Juvenil de Orquestas a Buenos Aires, cuando me gradué descarté definitivamente mi incursión en la ingeniería, en parte hastiada del machismo imperante en trabajos relacionados a esa profesión porque históricamente en el Paraguay es una carrera de rápida salida laboral para hombres, y por la necesidad de que elarte esté presente en mi vida puesto a que para mí, es una necesidad básica de expresión fundamental para el ser humano, rápidamente tenía que elegir qué carrera estudiar en la universidad y tenía apoyo moral de mis padres de elegir la carrera que yo quisiera pero no tanto apoyo económico más allá de un poco de dinero para el transporte público.

En el 2010 me decidí por Diseño Gráfico en el Instituto Superior de Bellas Artes, en aquel momento sabía de la existencia de la carrera de Artes Visuales en la Universidad Nacional de Asunción pero era un poco difícil para mi mamá pensar en la posibilidad que vaya sola a estudiar de noche hasta el centro de la capital por motivos de seguridad, y en parte también porque no me quise arriesgar en algo que no tuviese una salida profesional asegurada, para mi fortuna pude trabajar en el call center del Instituto de Previsión Social y de esa manera me podía financiar mis clases de violín en la Escuela Musical Miranda e ir al Bellas Artes. Pero al año y medio de ingresar al ISBA hubieron problemas políticos y presupuestarios con algunos docentes, así que aproveché la situación para dedicarme de lleno al violín y todo fue maravilloso hasta que a causa del estrés, por trabajar y estudiar, terminé muy enferma, eran de 4 a 6 horas en el call center atendiendo llamadas de los asegurados que en su mayoría padecían de enfermedades crónicas o se encontraban casi en su lecho de muerte, para luego ir a estudiar música otras 3 o cuatro horas y sobre eso tenía que practicar mis escalas, mis métodos y repertorio, muchas veces no podía conciliar el sueño y terminé muy enferma, todo resultó en que terminé perdiendo mi trabajo y seguí con la música hasta que un poco presionada por mi familia a obtener un título universitario debía elegir entrela Licenciatura en Música o la de Artes Visuales.

Felizmente mi hermana Fabiola también estaba en edad de estudiar una carrera universitaria y ella quería estudiar Diseño de modas porque mi mamá se dedica al rubro de la confección desde hace 30 años, le comenté que en el Instituto Superior de Arte “Dra. Olga Blinder” en la UNA existía la carrera de Diseño de Indumentaria Escénica y Urbana, y fue el momento perfecto para mí,para de una vez por todas estudiar Artes Visuales, estudiamos para el examen de ingreso juntas y las dos quedamos, así que nos hacíamos compañía e íbamos a la par, mucho de los pasajes nos financiamos vendiendo pastafloras que hacía mi hermana Fernanda, algún que otro trabajo informal de medio tiempo y los materiales con becas del Rectorado.

¿Cómo surgió la inspiración para realizar los cuadros que pintas?

Fue un proceso que se fue dando, como mi transición profesional fue de la Música a las Artes Visuales, empecé a pintar músicos paraguayos en acuarela con los cuales tenía alguna conexión o que veía que sobresalían en la escena. Fue muy duro para mí pasar de los estudios de violín en grupo, ensayos con la orquesta, los conciertos, el glamour de los escenarios, a pasar a pintar sola en mi estudio, y pasar muchas horas encerrada, mi única conexión al exterior muchas veces era el internet, y pintar es muy meditativo y como no tenés alguien con quién contender, la lucha es contigo misma y en ese sentido creo que muchas veces soy muy dura, crítica y exigente con mi propio ser, en la orquesta competís constantemente por escalar niveles, tocar nuevo repertorio, a un nivel cada vez más exigente y de manera natural se genera cierta competencia, en las Artes Visuales es una búsqueda más personal y muchas veces puede no tener un nivel técnico muy alto a nivel figurativo o cosas similares pero es importante que se destaque del trabajo de otros artistas en algún sentido.

Cuando me casé empecé a pintar flores, un poco porque lo que me encanta en realidad de la pintura es la posibilidad de mezclar colores, pienso que los colores tienen vida propia y transmiten energía y mucho de mi alimento energético proviene del color, el significado de las flores para mí, en mi época de recién casada era de felicidad porque en mi casamiento habían muchas flores y era un poco de eso lo que me motivó a hacer esa serie.

De todas maneras en la universidad te incentivan mucho a la experimentación, así que experimenté todo tipo de estilos, técnicas, soportes y medios, desde el dibujoabstracto y lo figurativo, escultura a partir de materiales encontrados, instalación, video arte, fotografía e incluso mini-cortos. Pero lo único a lo que le dediqué más horas fue a la pintura porque me fascina pintar.

Cuando fui de intercambio a la Universidad Veracruzana en Xalapa, Veracruz, México; después de tres años de perseguir frenéticamente becas para estudiar en el extranjero, fue donde finalmente decidí hacerme pintora en serio, ya que me gustaba mucho pintar, me rodeé de pintores que estudiaban y vivían cerca de la escuela, muchos que ya habían egresado y se dedicaban de manera profesional a esto, de hecho, ellos me enseñaron a pintar se convirtieron en mis amigos Sergio Montoya, Rubén Samelí Medina, Donaldo Real e Ivan Jiménez Contreras y hasta podría decir que en mis hermanos en algunos tiempos difíciles que nos tocó vivir, me mostraron el mundo de la pintura, me sorprendió mucho el nivel de pintura que hay allá, porque aspiran al mercado internacional, debatían sobre el trabajo de pintores vivos, sobre el arte, la manera de hacer arte, sobre el arte mexicano, conocían a sus artistas, no sólo a Diego Rivera y Frida Kahlo, sino que también a Siqueiros o Saturnino Herrán, todo acerca de sus vidas y hacia dónde debía seguir su rumbo de la identidad de la pintura mexicana, se fijaban en grandes concursos de pintura como el de Artes Figurativas del Museo Europeo de Arte Moderno, en donde el jurado son pintores vivos de fama mundial como lo son Antonio López García, Odd Nerdrum, Gottfried Helnwein, yo antes de viajar a México no conocía este concurso y mucho menos que el ganador de la primera edición fue el pintor paraguayo Enrique Collar, fue una grata sorpresa para mí y algo genial que les pude comentar porque cuando ellos me preguntaban sobre los artistas que hay acá, en realidad muy pocos me venían a la mente.

55955895-090E-47B7-8A35-0CF6CCD31832

Cuando volví a Paraguay sentí la necesidad de rodearme de pintores en ejercicio de la profesión porque me quedé con ese pensamiento de que un pintor se hace con otro pintor y es por eso que me inscribí al curso de pintura conel artista Ricardo Álvarez en el Atelier Álvarez Nuovo un poco por recomendación de mi compañera del ISA y amiga Victoria Bedoya. Ahí empecé a trabajar mucho sobre la importancia de desarrollar una solidez conceptual en mi obra, alcanzar la excelencia, en la honestidad con uno mismo a la hora de trabajar, a hablar sobre temas más universales. Y la primera obra que trabajé en conjunto con Ricardo fue sobre la problemática de la paternidad irresponsable que yo veía mucho en la sociedad paraguaya, y con elementos de la semiótica logramos plasmar esta idea en un cuadro al que titulé “Gloriosa mujer paraguaya” en donde se ve a mi mamá cargando en brazos a mi hermana Fabiola cuando era bebé en la navidad del 94 y mi papá a su lado pero sólo le pinté a la mitad de su cuerpo.

De alguna manera mi psiquis hizo un clic al comprender que podría trabajar la imagen pictórica con ayuda de la semiótica porque antes de esto yo pensaba que sólo se utilizaba esta ciencia en la publicidad, en la instalación, en el cine o similares, de ahí en más seguí componiendo imágenes con este método pero esta vez agudizando mi sentido de la observación y en ese momento yo vivía sola con mi marido en un pequeño departamento en Luque y fue ahí donde empecé a tocar este tema de la intimidad porque era lo que estaba viviendo en aquel momento, en el hogar uno es uno mismo y se despoja de muchas cosas con las cuales uno se viste al salir a enfrentar el espacio público, y muchas veces lo primero que uno se quita es la ropa, empecé a pintar muchos desnudos, autorretratos, mi marido y yo desnudos, estaba obsesionada con él, nuestros cuerpos, y las pantallas que nos rodeaban a diario, de verdad esto lo empecé a pintar en base a un estudio sociológico empírico que llegué a cabo de la vida de mi esposo y la mía, y cuando veía que una imagen se repetía constantemente en nuestro cotidiano, yo lo necesitaba bajar al lienzo, sabía que valía la pena pintarlo, en parte como denuncia social, en parte como desahogo y catarsis.

¿Podrías hablarnos sobre tu reciente Expo en la Feria Oxigeno?

En enero del año pasado mi suegra cayó enferma de cáncer y fueron los días más difíciles que me tocó vivir junto a mi marido por todos los problemas económicos y familiares que se generaron y la mala calidad de la atención hospitalaria pública, en aquel entonces yo trabajaba en la pintura y estudiaba en la universidad, por las madrugadas y los fines de semana le cuidábamos a mi suegra en el hospital porque había que hacer guardia por cualquier cosa que pudiese necesitar, además estaba en puertas mi primera exposición individual en la Galería Fábrica, yo me sentía muy presionada por toda la situación que se estaba dando hasta que de nuevo no pude lidiar con el estrés y volví a enfermarme muy mal, estuve tres día internada y los médicos recomendaron que debía de mudarme a un lugar donde hubiesen más personas en el hogar que pudieran cuidarme, entonces ellos decidieron que viniéramos a vivir con mi marido en la casa en donde vive mi madre con mis hermanas hasta que finalmente en octubre del año pasado mi suegra pasó a mejor vida.

Seguí tocando el tema del encierro, yo quería seguir trabajando mi cuerpo con la de mi marido pero a mi mamá no le gustaba que pintara eso por una cuestión moralista, y de nuevo me encontré con que mi vida se desarrollaba más dentro del hogar que fuera, y el tiempo de ocio se encontraba en las pantallas, le pinté a mi hermana viendo la televisión, a mi mamá hablando por teléfono, a mi marido trabajando con su computadora como de costumbre, a mis mascotas que son parte de nuestra familia, a mí trabajando desde el celular. Por un momento quise tocar la cuestión de la sociedad matriarcal, pero mi mamá se dio cuenta y tampoco le gustó que pintara sobre eso porque se sentía muy ofendida, a mi marido tampoco le gustaba que le pinte por todos los comentarios negativos que recibía hacia su persona, entonces me encontraba en una encrucijada creativa, hasta que de nuevo pude lograr convencerle a mi marido que pose para mí es por eso que pude hacer tres obras acerca de él.

100AA1B3-C6D2-45A0-A789-3B13758EB687

Finalmente concluí que si nuestra vida se desarrollaba más dentro del hogar que fuera es por falta de espacio públicos adecuados para el esparcimiento social, que habíamos desarrollado una especie de agorafobia por una mala planificación urbanística, la inseguridad reinante y cierto temor a apropiarnos de las calles porque la informalidad y la falta de respeto se había apoderado de ella, por recomendación médica debía hacer algún tipo de ejercicio físico para bajar los niveles de estrés, entonces caminaba 30 minutos hasta un paseo que está cerca de mi casa, y por el camino debía soportar al menos 10 bocinas de automovilistas lujurientos, toda clase de opiniones no autorizadas sobre mi cuerpo y toda clase de comentarios obscenos irreproducibles, hasta que tuve que tomar la decisión de pagar un gimnasio, es decir, pasar de un encierro a otro encierro. ¿Cómo puede ocurrir esto, vivir en encierro en plena democracia? A esto terminé denominándole cultura del encierro, es más agradable y menos agresivo para la tranquilidad y la paz quedar a pasar las horas frente a una pantalla que intentar atravesar la ciudad o intentar moverse de un lugar a otro porque cada vez el bullicio es más intenso y cada vez menos somos menos tolerantes y empáticos con el otro.

¿Como ves la escena de las artes visuales en el Paraguay?

​Hay algo que me parece muy importante recalcar, todavía en nuestro país se sigue estigmatizando al artista, en el imaginario colectivo sigue siendo un haragán que no aporta nada a la sociedad, al arte todavía se lo considera como una actividad lúdica con la cual es inconcebible lucrar, hay dos cosas que son fundamentales para poder lograr vivir del arte, inicialmente tratar dellegar a una calidad técnica, estilística, estética, conceptual, étc, al menos tratar de dominar algún lenguaje, capacitación constante, profesionalizarse es muy importante y esto se soluciona de diferentes maneras, educación financiera, tributaria, implica conocer el mercado del arte local e internacional, un poco de ética profesional, desde luego que también es importante leer sobre la historia del arte pero más importante es ver el trabajo de artistas vivos y aprovecho la oportunidad para hacer un poco de promoción, comprar obra de artistas en ejercicio de la actividad.

Hablar de Artes Visuales es muy complicado porque hoy en día se diversificó mucho el ramo, ya no sólo es dibujo, pintura, grabado, escultura en físico, también existen medios inmateriales y digitales como la ilustración digital, la escultura digital, la realidad virtual, incluso los videojuegos, cada vez que se genera un nuevo tipo de tecnología, también los artistas lo utilizan como medio de expresión, en ese sentido existe una gran resistencia por personas que no consideran estos medios como una posibilidad de desarrollo de la expresión y la creatividad, lo miran con recelo por diversos prejuicios.

Por otro lado también, existe un sector que está trabajando arduamente para que las expresiones populares sean consideradas como arte a nivel mundial, como los realizados por los pueblos originarios, los campesinos, las minorías marginadas por la sociedad. Es por esto que existe un cierto descontento hacia las instituciones del arte en nuestro país, pero también hay que reconocer que estas instituciones en sus inicios eran las minorías marginadasde su generación y que cada una tiene una línea de pensamiento que trata de salvaguardar y proteger, por esto muchas manifestaciones artísticas que no han encontrado su lugar en estas organizaciones se ven en la necesidad de generar su propio espacio.

Me parece algo muy positivo porque uno no puede pretender que una organización satisfaga todas las necesidades existentes, es el ideal, pero en la práctica hay más trabajo que realizar que capital económico y humano. También es verdad que en muchas asociaciones no permiten el ingreso de miembros jóvenes y pienso que esto a la larga puede ser muy perjudicial por el simple hecho de que los seres humanos no somos eternos.

¿Podrías hablarnos de algún artista local a quién consideras tuvo mucha influencia en tu carrera?

Varios, pero ahora sólo me vienen a la mente Ricardo Álvarez que es mi maestro y Regina Rivas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s