PINDÚ. UN LEGADO QUE PERDURA

FERIA OXÍGENO – ESPACIO THE SOCIETY PY
Por Martín Alvarez

Jenaro Espínola (1946-1993), más conocido como Pindú, es sin duda alguna uno de los nombres más destacados de la arquitectura en el Paraguay. Sin embargo, su labor no sólo se concentró en la creación de espacios arquitectónicos excepcionales, sino que se destacó de igual forma como escultor, dibujante, pintor y grabador, en ocasiones trascendiendo con sus obras los límites de la realidad para imaginar un mundo casi de ciencia-ficción, en dónde sus representaciones de máquinas y tecnología se convierten en manifiesto de una constante exploración propia del autor.


Esta exploración en sus obras de arte se trasladó inevitablemente a su labor arquitectónica, en una suerte de retroalimentación entre mundos imaginados y reales, que se referencian y se informan unos a otros en un ciclo infinito. Cargadas de un formalismo característico, sus obras de arquitectura –desarrolladas durante un periodo relativamente corto debido a su pronta partida— constituyen la materialización “real” de sus experimentaciones, y surgen casi como una declaración en contra del academicismo y racionalismo imperantes en el momento en la mayoría de las escuelas de
arquitectura de Latinoamérica, basadas en ideas del Movimiento Moderno provenientes de Europa y de Estados Unidos.


Si bien Pindú nunca se involucró de manera directa en asuntos políticos, es inevitable relacionar este rechazo hacia las fórmulas del Movimiento Moderno y sus símbolos con una forma de resistencia a las restricciones impuestas por el gobierno dictatorial establecido en Paraguay desde 1954 a 1989. El gobierno de la dictadura impulsó obras de arquitectura de estilo moderno, sirviéndose de sus símbolos para enviar un mensaje de progreso a la
población.

“ARCA”, collage y dibujo a tinta, Pindú. Fuente: Colección La nave azul de Felix Toranzos

Casa Ferreira Falcón, Pindú. Fuente: Aníbal Cardozo

Edificio Nautilus, Pindú. Fuente: Jose Berdejo

Entre las obras residenciales más destacadas dentro de la prolífica labor de Pindú se encuentran la Casa Martínez Trueba (1972, Avda. San Martín esq. Agustín Barrios), la casa Casco-Bachen (1973, Dr. Brugada esq. Diego de Silva y Velázquez), la casa Peroni (1973, Avda. Mariscal López casi Pedro García), la casa Kostianovsky (1979, Avda. República Argentina esq. Alfredo Seiferheld), y la casa Ferreira Falcón (1980, Avda. Mariscal López esq. Bélgica); expresiones que permanecen en el tiempo de las exploraciones únicas del artista en lo que se refiere a espacios residenciales. Cabe destacar que sus diseños fueron generando una creciente demanda en coincidencia con el desarrollo económico considerable que atravesaba el país debido a la construcción desde 1973 de la hidroeléctrica de Itaipú.

Resulta imposible no mencionar a su único proyecto construido de viviendas en altura: el edificio Nautilus (1989, 25 de mayo esq. Curupayty). En él, Pindú pone a prueba su formalismo característico dentro de una composición vertical, donde el edificio parece despegarse de su base para elevarse a través de formas curvilíneas –similares a las sus dibujos y grabados de máquinas—, desafiando a las configuraciones más racionales que imperaban en los edificios en altura de la época. Finalmente, el edificio se corona con volúmenes y elementos lineales verticales que recuerdan a los componentes de la cubierta de un barco, completando así la metáfora del navío referenciada desde el nombre del edificio.

Cúpula, Vivienda la Mezquita, Pindú. Fuente: Silvana Nuovo

La feria oxígeno en su edición del 2021 tiene la oportunidad inigualable de servirse de los espacios de una de las viviendas proyectadas por Pindú, conocida de manera informal como La Mezquita (Avda. Aviadores del Chaco casi Mayor Merlo), como sede para la exposición de obras de arte creadas por sus participantes. La casa fue construida a mediados de la década de 1970, y en su exterior el artista logra fusionar su aproximación formalista con reminiscencias de la cultura musulmana, ya que el dueño deseaba representar los orígenes de su padre en la obra. Si bien las funciones de la vivienda fueron transmutando con el paso del tiempo, los espacios se conservan en su gran mayoría tal y como fueron construidos originalmente.

Es nuestro deseo que, al recorrerla, podamos experimentar la esencia de los espacios ideados por Pindú, aprovechando la condición de la arquitectura como testigo insobornable del tiempo, que permanecerá para recrear los mundos imaginarios del artista mucho más allá de nuestra existencia.

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